Tonelli: Pierdan el miedo y créansela, es momento de invertir en ganadería

El consultor ganadero trazó un diagnóstico optimista para la cadena de la carne, aunque advirtió sobre el cambio estructural en el consumo argentino. Estimó que el consumo de carne vacuna podría caer desde los actuales 45 kilos hasta entre 35 y 38 kilos por habitante en una década, mientras que el cerdo será el gran protagonista del crecimiento.

Estamos en el combustible ideal para que la ganadería empiece a recorrer muchos kilómetros, con el mejor andar posible”.

Con esa metáfora, Víctor Tonelli, asesor y consultor ganadero, resumió el momento que atraviesa la cadena de la carne argentina. Su diagnóstico combina una mirada favorable sobre el negocio productivo con una advertencia: el mercado interno está cambiando y la ganadería deberá adaptarse a una nueva estructura de consumo.

Tonelli fue uno de los protagonistas del Congreso Argentino de Forrajes, donde destacó el rol que vienen teniendo las reservas y la suplementación para mejorar la eficiencia de los sistemas ganaderos. Según explicó, el trabajo que comenzó hace más de una década en torno a la importancia de conservar forraje y suplementar estratégicamente está mostrando hoy sus resultados.

“Ya no es solamente el forraje disponible que manejamos a campo con los rotativos, sino fundamentalmente las reservas y la suplementación, que para mí son las que hacen la diferencia y las que están haciendo la diferencia”, señaló.

Una herramienta para preñar más vacas

El impacto de una buena alimentación no se limita a ganar kilos. Para Tonelli, uno de los grandes beneficios aparece en la eficiencia reproductiva. Puso como ejemplo el escenario habitual de una vaca que llega al inicio de la primavera con uno o dos puntos menos de condición corporal. Allí, una suplementación estratégica puede convertirse en una herramienta relativamente sencilla para recuperar estado y mejorar los índices reproductivos.

“Esa vaquita te tiene que dar más terneros y además tiene que estar ciclando en condiciones de ser preñada. Lo que necesita son dos meses de buena suplementación y buen forraje conservado”, explicó.

En ese sentido, consideró que la tecnología forrajera que se muestra en el Congreso tiene una aplicación directa sobre el negocio ganadero.

El “tablero de control” de la cadena

A la hora de analizar el presente de la ganadería argentina, Tonelli utilizó una particular comparación: un tablero de control con sectores en verde, amarillo y rojo. La lectura que hizo sobre la producción primaria es particularmente favorable. “La cría es un verde esmeralda intenso”, graficó.

También observó un buen desempeño en la recría, pese a que el costo de reposición continúa siendo elevado, y destacó el resultado del feedlot. “Hoy ganar kilos en el feedlot deja mucha plata”, afirmó, aunque aclaró que resulta fundamental ajustar correctamente las categorías de ingreso y salida para capturar esa rentabilidad.

En la industria, en tanto, destacó la recuperación del negocio exportador luego de un primer trimestre más flojo. “Después levantó y ahora está muy bien y tiene todavía por delante un par de meses muy buenos”, señaló. El punto donde observa mayores desafíos es el consumo interno.

Tonelli considera que el cambio en los hábitos alimentarios ya está en marcha y que Argentina no permanecerá ajena a una tendencia que se observa en otros mercados. Según su descripción, a nivel mundial la relación de consumo entre las distintas carnes se encuentra aproximadamente en un esquema de 80% para pollo y cerdo y 20% para carne vacuna, mientras que Argentina mantiene todavía una estructura mucho más cargada hacia la carne bovina.

El cambio, según el consultor, será gradual pero significativo. Actualmente, estimó, el consumo de carne vacuna se encuentra alrededor de los 45 kilos por habitante por año. Su proyección para dentro de una década es contundente: “Estimo que vamos a estar entre 35 y 38 kilos en el mejor de los casos”. ¿Quién ocupará buena parte de ese espacio? “Todo eso se lo va a llevar casi todo el cerdo”, sostuvo.

Tonelli observa un límite en el crecimiento del consumo de pollo por habitante, que lleva varios años moviéndose en torno a los 48-50 kilos anuales. El cerdo, en cambio, presenta una perspectiva diferente. “Está en 20 kilos, va a llegar a 30 así volando. El cerdo está todo por hacer”, afirmó.

La consecuencia de esta transformación será una modificación progresiva de la composición de la dieta de los argentinos y, al mismo tiempo, de la estructura de la demanda sobre la cadena de carnes.

Más exportación y, posiblemente, más importación

Otro de los cambios que Tonelli espera es una mayor participación de la carne vacuna argentina en los mercados internacionales. El consultor señaló que la recuperación del stock bovino argentino será necesariamente lenta, mientras que la demanda internacional y los precios externos avanzan con mayor velocidad. “Por lo tanto, es muy probable que vayamos cambiando rápidamente el porcentaje de carne con destino exportación y al consumo”, explicó.

Según su referencia, Argentina ya estaría transitando un escenario cercano al 70% de la producción destinada al mercado interno y 30% a exportación, frente a una estructura previa mucho más concentrada en el consumo doméstico. Y proyectó que esa relación podría modificarse todavía más. “No me sorprendería que el año que viene estemos hablando de 35/65”, sostuvo.

En ese escenario, el faltante de carne para el mercado doméstico podría comenzar a cubrirse mediante importaciones. “Como ocurre en Uruguay, como ocurre en Estados Unidos, como ocurre en Chile, en todos lados”, explicó.

No lo planteó como una anomalía, sino como una consecuencia de un mercado donde conviven un creciente destino exportador y una demanda interna que deberá abastecerse con una combinación de producción local e importaciones.

“Pierdan el miedo. Créansela”

Sobre el final, Tonelli dejó un mensaje directo para los productores ganaderos. “Lo primero: pierdan el miedo. Lo segundo: créansela”, lanzó.

Su argumento es que la relación entre el valor de la producción y el costo de determinados insumos, servicios e infraestructura presenta actualmente condiciones que considera favorables para volver a invertir. “Venimos para un período largo de buenos valores”, sostuvo.

La recomendación no es gastar indiscriminadamente, sino recuperar inversiones que, según su mirada, quedaron postergadas durante décadas. “Es el momento de empezar a invertir lo que no hicimos en las últimas décadas: aguada, manga, alambre, tecnología, lo que se te ocurra”, enumeró. Y puso un límite claro: “No gastes de gusto. Gastá bien pensado”.

Tonelli también se refirió a la posibilidad de cambios políticos y a su eventual impacto sobre el negocio ganadero. Su lectura es que el escenario actual presenta condiciones diferentes a las de otros períodos de la historia reciente y que no observa un escenario de cierre de exportaciones como el que en otras oportunidades condicionó fuertemente a la actividad.

Más allá de las coyunturas, su planteo de fondo es que el productor debería comenzar a prepararse para una ganadería con mayor inserción internacional, más tecnología y una demanda interna estructuralmente diferente. Y para eso, sostiene, la inversión vuelve a ser una palabra clave. “Es el momento de empezar a invertir lo que no hicimos en las últimas décadas”, insistió.

Una definición que resume buena parte de su diagnóstico: para Tonelli, el negocio ganadero tiene por delante una etapa de oportunidades, pero capturarlas exigirá producir con mayor eficiencia, invertir en infraestructura y, sobre todo, asumir que la Argentina cárnica que viene no será exactamente la misma que la de las últimas décadas.


fuente: Prensa Gobierno de Córdoba

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