
Alemania transformó parte de un lago artificial en Baviera en una innovadora planta de energía solar, utilizando paneles verticales flotantes en lugar de paneles extendidos por campos o bosques. A primera vista, parece una apuesta arriesgada para el ecosistema del lago. Sin embargo, los primeros resultados apuntan a una solución más prudente, en la que el agua recibe luz y un terreno industrial recupera su utilidad.
El proyecto se ubica en la cantera de grava de Jais, en el distrito de Starnberg, donde un antiguo emplazamiento de extracción alberga ahora lo que se ha descrito como el primer sistema fotovoltaico flotante vertical del mundo. La planta tiene una capacidad instalada de 1,87 megavatios, se espera que produzca unos 2 gigavatios-hora de electricidad al año y ocupa tan solo el 4,65 % de la superficie del lago. Ese es el verdadero atractivo: no se trata solo de energía solar sobre el agua, sino de energía solar que deja prácticamente intacta la mayor parte del agua.
A diferencia de los paneles inclinados convencionales, esta configuración vertical permite captar radiación solar tanto al amanecer como al atardecer, ampliando las franjas de generación eléctrica.

Este diseño responde a uno de los grandes desafíos de las renovables: la intermitencia. Como explica Xataka, el problema no es únicamente cuánto se produce, sino cuándo se produce. Ajustar la generación a las horas de mayor demanda resulta clave para estabilizar la red.
La instalación incorpora además un sistema de flotación y estabilización denominado Skipp-Float, que funciona como una quilla sumergida, aportando estabilidad estructural frente a viento, oleaje o tormentas intensas. Este elemento técnico reduce el riesgo de daños y garantiza la durabilidad del conjunto.
Eficiencia
Instalar paneles solares sobre el agua no solo supone ahorrar terreno, aunque este factor también es relevante. La superficie del lago actúa como un espejo natural que refleja la luz hacia la parte inferior de los módulos bifaciales , un fenómeno conocido como efecto albedo. En días nublados o con nieve en las orillas, este reflejo de la luz puede aumentar la producción de energía hasta en un 30%, una ventaja que los paneles instalados sobre suelo oscuro o tejados simplemente no pueden igualar.
La refrigeración que proporciona el agua es otro factor técnico poco conocido, pero que marca una gran diferencia en la eficiencia de los paneles solares. Los módulos fotovoltaicos pierden eficiencia cuando se sobrecalientan en exceso, un problema común en instalaciones sobre techos oscuros o terrenos secos. En la planta bávara, la posición vertical permite que el aire circule libremente a ambos lados de los paneles, creando una corriente de convección natural. Combinada con la frescura que emana del agua, esta refrigeración pasiva mantiene los módulos funcionando a temperaturas más bajas, lo que prolonga la vida útil de los componentes y garantiza que cada rayo de luz se convierta en electricidad con la máxima eficiencia posible.
Costos
La tecnología de paneles solares flotantes verticales no es barata. La inversión inicial es considerablemente mayor que en las instalaciones terrestres convencionales , principalmente debido a los materiales resistentes a la corrosión que requiere el entorno acuático y a los componentes electrónicos con certificación IP68, capaces de soportar la inmersión total. Para los operadores e inversores, el elevado coste de instalación debe compensarse con una mayor eficiencia a lo largo de la vida útil del sistema.
También existe un debate en curso sobre el impacto ecológico a largo plazo en los lagos que albergan paneles solares flotantes. Si bien el proyecto bávaro mantiene una separación de 4 metros entre los módulos para permitir que la luz y el oxígeno lleguen a la superficie del agua, algunos científicos advierten que se necesitarán años de monitoreo para comprender cómo la sombra artificial de los paneles afecta los ciclos de nutrientes y los ecosistemas en el fondo de los lagos. La planta de 1,8 megavatios, que abastece a unos 500 hogares, también funciona como un laboratorio viviente para responder a estas preguntas.
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