
Nuevamente, la argentina enfrenta una espiral inflacionaria que, además de impactar el bolsillo de los consumidores, está golpeando fuertemente la capacidad operativa de los negocios, especialmente en regiones como Córdoba, donde las ventas están disminuyendo de forma dramática desde hace algunos meses.
En parte, la desestabilización causada por guerra en Medio Oriente estaría teniendo un impacto en el desempeño de los comercios, sin embargo, sería la propia realidad económica del país la que lastra el esfuerzo de los pequeños y medianos empresarios locales, quienes adoptan nuevas medidas para optimizar la operatividad del día a día.
Crisis en Córdoba
De acuerdo a distintos reportes de prensa, algunos empresarios afirman que la crisis actual sería más compleja que otros periodos recientes, como por ejemplo, la pandemia.
Mientras que estos años estuvieron marcados por una caída en el consumo, esta era prácticamente la única limitante que enfrentaban los comerciantes; más compleja sería la situación actual, con el aumento en los costos operativos, la falta de financiamiento y la carencia de incentivos para el talento siendo problemas que se acumulan poco a poco.
Para finales del 2025, reportes afirmaban que hasta el 10% de los locales de la zona centro habían cerrado sus puertas, con algunos negocios históricos cesando operaciones luego de varias décadas de trabajo ininterrumpido.
Nuevas medidas empresariales
Para mejorar la operatividad, las empresas estarían invirtiendo en distintas áreas que les permitan hacer frente al entorno, incluyendo medidas como la digitalización, la disminución de costos, la aceleración de la cadena productiva, la reconstrucción de alianzas profesionales para crear nuevos canales de ventas, entre otras.
Se estima que los negocios locales estarían implementando tecnologías como la inteligencia artificial (IA) para eliminar tareas repetitivas o sencillas, como puede serlo la atención al cliente, implementando asistencia virtual de 24/7 para filtrar las solicitudes más urgentes y permitir que el personal clave se enfoque en tareas esenciales.
Sin embargo, sería una adopción básica, actuando como los primeros pasos en un proceso de digitalización.
Esta digitalización no solo estaría optimizando procesos y facilitando la toma de decisiones, sino que está apoyando áreas clave como la seguridad, con dispositivos como las cámaras IP tipo bullet y los sensores haciendo una diferencia importante al momento de detectar amenazas en la rutina.
La gestión del capital humano también está volviendo al frente, con más empresas abogando por el desarrollo de políticas internas que permitan crear mayores incentivos para los trabajadores. Desde aumento en salarios y bonos, capacitaciones constantes y la simplificación de las jerarquías, estas medidas tendrían como objetivo aumentar la retención de talento, y disminuir costos relacionados a la rotación.
Por último, como respuesta a la falta de capital externo y las limitaciones impuestas por la banca nacional, cada vez más negocios están optando por financiación alternativa, con los “neobancos” y la inversión particular posicionándose como las opciones más atractivas para los comerciantes de la región.
El rol de las autoridades
Estas medidas están teniendo un impacto positivo en los comerciantes, quienes estarían sorteando la crisis al tiempo que desarrollan habilidades y protocolos para hacer frente a nuevas amenazas. Sin embargo, eventualmente serán insuficientes si la situación no cambia en el corto plazo.
A pesar de las promesas de desarrollo económico, especialmente para el sector privado, la realidad que atraviesa Argentina es muy distinta. Si las medidas gubernamentales no favorecen una estabilización económica que se traduzca de forma equitativa para toda la población, las medidas individuales perderán su eficacia en poco tiempo.
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