La rebelión de los títeres: el humor como trinchera frente al desgaste de la Inteligencia Artificial

No es novedad que la inteligencia artificial (IA) está ganando preponderancia en el espacio audiovisual. Mientras directores como Christopher Nolan desconfían de ella, otros producen largometrajes enteros valiéndose de algoritmos entrenados.

En la televisión argentina, Mario Pergolini y la producción de Otro día perdido (el Trece) son pioneros de esta revolución, incorporando informes creados con IA a lo largo de estas dos exitosas temporadas.

Sin embargo, esta híper herramienta expone sombras globales. Desde la falsificación maliciosa de voces e imágenes de celebridades o políticos para campañas de engaño, hasta la aparente obligación de homogeneizar las tareas de trabajo de diseñadores, filmmakers o community managers.

Mario Pergolini. Foto: captura pantalla.

Mario Pergolini. Foto: captura pantalla. (Foto: captura pantalla.)

En lo artístico, la IA suele pecar de un vicio estético insalvable. Produce contenidos que, al carecer de un filtro humano, resultan aburridos, visualmente ruidosos y carentes de gracia. Si bien es una tecnología que democratiza la producción, tiende a achatarlo todo, volviendo idéntica la estética de un comercio, una obra teatral o una campaña política.

Frente a este panorama plano y digital, la pantalla está siendo testigo de una revolución que viaja en sentido contrario: el retorno triunfal de lo analógico de la mano de los títeres.

El fenómeno Pache y Plumis

Uno de los casos más disruptivos es el de Pache y Plumis. Nacidos en el living de una casa de la mano de Patricio Noé Crom, guitarrista de tango internacional con más de 20 años de trayectoria, estos perros conquistaron las redes en tiempo récord.

En apenas cinco meses, su canal Ta Bueno Che acumuló más de un millón de seguidores en Instagram apelando a un código simple: improvisación, humor y ausencia de malas palabras y solemnidad humana.

“A la gente les gusta porque son cercanos, amorosos y tienen buen corazón. Cuando armé el proyecto le tenía mucha fe. Deseaba el viral, pero no esperaba el ascenso y la masividad tan rápida que tuvo”, señala Crom en diálogo con La Voz.

Pache y Plumis revolucionaron

Pache y Plumis revolucionaron “Otro día perdido” (Capturas de pantalla)

Esa popularidad tomó otro alcance cuando llegaron a la tevé en vivo como invitados en Otro día perdido. Ante la ausencia de Agustín “Rada” Aristarán (que se abocó al musical Charlie y la Fábrica de Chocolate), los títeres irrumpieron en el piso de forma tan orgánica que descolocaron al propio Pergolini, ferviente promotor del uso de la IA.

En lugar de informes de síntesis digital, el público vio a dos títeres muy picantes, regalándole al conductor un palo de madera y un banderín de Deportivo Laferrere.

El impacto en la audiencia fue inmediato: la gente los veneró y pidió el reemplazo definitivo de Rada. El propio comediante admitió, entre celos y asombro, el cariño que recibieron sus sustitutos. La irrupción de “dos bracitos con manito” demostró que el público conserva el hambre por lo real.

La Llama que llama: el regreso de la “tracción a sangre”

Este contraataque analógico no es aislado. En paralelo, desde febrero de este año se vivió la resurrección de un hito de la publicidad argentina: La Llama que llama.

Aquella campaña concebida en 1998 por Maximiliano Anselmo y Sebastián Wilhelm para promocionar los planes de larga distancia de Telecom, volvió en pleno 2026 en forma de miniserie de micro-contenido para la plataforma Flow.

En una época donde se podría haber recurrido a la animación digital o a la misma IA, la producción decidió apostar firmemente por títeres tradicionales, voces originales y el trabajo corporal de los titiriteros.

Flow lanzó la serie de

Flow lanzó la serie de “La Llama que llama”| (Instagram de Flow)

Al respecto de esta mística analógica en la era algorítmica, sus creadores defendieron apasionadamente la decisión de seguir utilizando “tracción a sangre”.

“Es mucho más disfrutable, no fue solo una decisión artística”, expresó Anselmo en un evento de lanzamiento en Jujuy, en plena Quebrada de Humahuaca, donde fue invitada La Voz. En ese entonces dijo que al corazón le pasan cosas cuando vemos “algo hecho por alguien”. “Tu cabeza reconoce que es lindo ver un muñeco”, afirmó.

Llega la serie de la icónica publicidad de

Llega la serie de la icónica publicidad de “La Llama que llama”. (Prensa Flow) (Prensa Flow.)

“Creo que hay algo humano que no tiene tiempo. Cuando hay una verdad abajo, con sentido del humor, se mantiene”, postuló Wilhelm, rescatando que el humor irreverente sirve para desarmar la solemnidad imperante.

El humor, la última trinchera de lo humano

Aunque al arranque la inteligencia artificial parecía ser una amenaza para ciertos oficios o profesiones, demostró ser una herramienta que ayudó a simplificar procesos. ¿Eso quiere decir que ahora la IA debería desaparecer de los medios? De ninguna manera.

Hay que alcanzar una convivencia equilibrada y valerse de las propiedades que tiene cada espacio y herramienta. Como señala el paradigma de la convergencia mediática, ambos mundos están destinados a coexistir en un mismo ecosistema de pantallas.

El propio Pergolini continúa impulsando la IA en su programa y sigue siendo fiel creyente de ella en sus emprendimientos privados, pero la tevé redujo su uso. Quizás ahora el problema son la sobreabundancia de publicidades con IA.

Ahora bien, la coexistencia de estos fenómenos dejan una lección fundamental: la inteligencia artificial jamás podrá automatizar el alma de las cosas. En ese sentido, el humor es el campo de batalla definitivo donde la tecnología fría y perfecta pierde la pulseada frente a la imperfección de un títere de tela manejado por una mano humana.

“Aunque la IA pueda generar la misma estética y los mismos movimientos, lo que le gusta a la gente de Ta Bueno Che es que son reales, y que debajo de eso, hay gente que tiene un oficio ancestral noble como es el de los titiriteros”, reflexiona Patricio Noé Crom.

La risa, la chispa de la improvisación sin guion, la calidez de un muñeco físico que nos conecta con la infancia y la ironía orgánica son, hoy más que nunca, nuestra mayor trinchera para combatir la homogeneización algorítmica y recordar qué es lo que nos hace verdaderamente humanos.

fuente: Inteligencia Artificial“> GOOGLE NEWS

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