
La economía argentina logró cortar en junio una racha de dos caídas mensuales consecutivas, aunque el balance del segundo trimestre acumuló un retroceso del 0,9%.
El INDEC informó que el Estimador Mensual de Actividad Económica rebotó un 0,8% frente a mayo y marcó una suba del 2,7% interanual. Sin embargo, los analistas mantienen perspectivas poco alentadoras para lo que resta del año.
Una dinámica de serrucho y disparidad sectorial
El crecimiento actual se explica por una dinámica de “serrucho” y una fuerte disparidad sectorial que divide el panorama. La recuperación mensual estuvo impulsada por la minería, la energía y la pesca.
Por el contrario, los rubros vinculados al mercado interno continúan estancados o con mermas directas. La construcción y el comercio operaron con caídas mensuales del 1%.
Preocupación por el empleo privado registrado
Esta dualidad genera una profunda preocupación en materia laboral y de consumo interno para los próximos meses. Los expertos advierten que los rubros rezagados son los mayores generadores de empleo.
Por este motivo, un crecimiento traccionado únicamente por recursos naturales no se traduce en nuevos puestos de trabajo. Tampoco genera una recuperación real en los salarios de los trabajadores.
Perspectivas complejas y el rol de las exportaciones
Hacia adelante, el escenario económico no vislumbra un motor claro que impulse una reactivación generalizada. Con el consumo interno frenado, las consultoras señalan a las exportaciones como la principal esperanza.
El PBI cerraría el año con un crecimiento muy acotado si se mantiene el nivel actual. La falta de crédito y el freno en la inversión completan un panorama desafiante.
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