
Para Aguz Tana, este 2026 es un año bisagra. En apenas unos meses, la influencer sumó nuevos desafíos profesionales, se animó a salir de su zona de confort con la conducción de un programa de streaming, fue madre por tercera vez y retomó de a poco su trabajo vendiendo contenido erótico tras el embarazo. Y, como si fuera poco, tiene planes de casarse antes de diciembre.
En diálogo con Clarín, Agustina, de 35 años, habla de esta nueva etapa de su vida: su desembarco en Posta streaming, el desafío de opinar sobre actualidad sin sentirse obligada a saber de todo, los prejuicios que existen sobre la venta del contenido para adultos, cómo volvió a esa actividad después del nacimiento de su hija Donatella, cómo es criar dos adolescentes y su dinámica familiar.
“Este último año fue un renacimiento. Fue hacer un stop en mi vida y arrancar cosas nuevas”, asegura.
La propuesta de conducir un programa de actualidad, como es No es tan así (lunes a viernes de 10 a 12 en Posta streaming), según ella, “llegó en un momento muy acertado”.
En ese sentido, Agustina explica que si bien ella nunca había visto a la política y al sexo como dos cosas que pudieran relacionarse, ahora estando al frente de este nuevo proyecto, entendió que sí.
“Hoy veo al sexo como política, hay un montón de temas que los atraviesan a ambos, como la prevención de enfermedades de transmisión sexual o los métodos anticonceptivos”, revela.
Sin embargo, aclara que a sexualidad no es un tema principal en su ciclo, a diferencia de otros programas de streaming que se basan más en contar experiencias personales con el tema.
“Está apuntado más a mi generación que es de los 30 años para arriba para estar al tanto de lo que está sucediendo y cada uno tiene una perspectiva, se plantea una situación y cada uno puede sacar su conclusión”, asegura sobre el contenido del ciclo.
-¿Cómo te llegó la propuesta?
-Yo no tenía ni idea, me propusieron tener una entrevista y me dijeron que me querían como conductora. Yo me quedé callada, me imaginaba como panelista, pero no conductora, me dejó en blanco. Lo hablé en terapia y con mi pareja. No me lo esperaba.

-¿Cómo te sentís en el rol?
-Me siento súper completa, estoy muy contenta con mi presente, abundante en amor, dinero… En general en la vida.
-¿Sentís que la gente tiene cierto prejuicio por venir del mundo del contenido erótico?
-La gente necesita etiquetas para encasillar al otro, peso si una persona proyecta en mí ciertas cosas, el que está encasillado es él, no yo. Mi profesión no me limita, ni me define. Que haga contenido porno no quiere decir que no pague mis impuestos, que no tenga monotributo o que no ejerza otros trabajos. Yo puedo plantarme y hablar de política, para compartir lo que pasa en el país, así como comparto mis experiencias sexuales.
-¿Cómo te sentís hablando de política?
-Yo antes me sentía muy alejada de la política y cuando empezás a interiorizarte, te das cuenta de que todo es política, incluso esta charla. Yo acá no defiendo a nadie, no soy partidaria de ningún político, puedo hablarlo tranquilamente y de hecho si me equivoco, aprendo.
-¿Recibís más críticas que antes no te hacían?
-Me ha pasado de que me escriban por mensaje privado diciéndome “kuka”. Les respondo “kuka tu vieja, porque yo nada que ver”. Y nos terminamos cag… de risa, me divierto. Estoy recién entrando en esto y me río, a veces sí me pasa que me siento en pelotas, entonces estudio los temas que vamos a tocar… Con los temas que más cómoda me siento es con los relacionados a psicología.

-¿El aumento del hate se traduce en aumento de ventas?
-Sí, me pasa que cuanto más violento es, más compran, no sé por qué. No tengo idea cómo funcionan esas cabecitas, me bardean y al mismo tiempo me están dando de comer. En algún momento me entró alguna bala y respondí. Hoy me cago de risa, porque el hate mueve un montón, así que bienvenidos todos a bardearme.
-¿Sentís que tenés que prepararte más porque están esperando a que te equivoques?
-Yo periodista no soy, a mí me conocen por otra cosa, así que no me pongo esa presión ni en pedo. Pero tampoco me gusta sentirme bolas ni tirar cualquier gansada, entonces si a veces tengo que quedarme callada porque no tengo idea, me quedo callada y fin.
-¿Con qué hacés más plata, con el streaming o vendiendo contenido erótico?
-Con la venta de contenido de acá a la China y vuelta, por eso no la voy a dejar, el streaming me invitó a salir de mi zona de confort y a entrar en un territorio desconocido, pero no vengo acá por guita, vengo porque me gusta aprender, tener un nuevo desafío y no estar hablando gansadas. Esto por lo menos te pone al día.
La faceta de Aguz Tana como creadora de contenido para adultos
Si bien ahora está en el streaming, su salto a la fama en el mundo de las redes sociales comenzó hace un par de años con la venta de material íntimo y personal en la plataforma OnlyFans.
Pero hace menos de un año, cuando quedó embarazada de su hija Donatella, decidió frenar con la producción de contenido erótico y enfocarse en nuevos proyectos.

“Ahora de a poco lo estoy retomando. En el embarazo hice una pausa porque sentía que estaba exponiendo a mi bebé, no había chance de que haga contenido estando embarazada, exponiendo mi panza y la energía de mi hija, me pidieron un montón de cosas y no había chance”, confiesa, sin vueltas.
Acto seguido, cuenta que antes de concebir a su beba, ya había decidido descansar durante un año: “Renuncié a SEX, viví tu experiencia para poder tener un hijo y dije que me tomaba un año sabático, pero al final fue el que más trabajé. Quería tomarme un tiempo para armar mi familia, siempre supe que me iba a casar y tener hijos, que iba a encontrar un compañero y está sucediendo. Yo sueño despierta”.
“Aproveché para vender mucho con contenido viejo, contando mis anécdotas y siempre me manejé bajo el lema de ‘A bajo costo y en gran cantidad’, soy muy socialista en ese sentido”, bromea.

Sobre el tipo de fotos y videos que vende en su perfil de OnlyFans cuenta: “Hay porno explícito y también relatos eróticos. Me piden que les cuente la previa de los videos. Yo no trabajo con industria mainstream, yo comparto mi sexualidad, yo conocía a alguien, le preguntaba si nos podíamos grabar, si se prestaba nos grabábamos, les hacía firmar un contrato, les pagaba un cachet y compartía esa experiencia con los límites que ellos me ponían como por ejemplo, no mostrarles la cara”.
“Era vivir mi sexualidad y compartirlo, relatar mis experiencias y la previa del encuentro. Y la gente es chusma, tengo muchas compradoras mujeres que les encanta ver cómo llegué a conocer al tipo del video, entonces tengo la anécdota y el video explícito, a la gente le gusta saber que es genuino”, destaca.
En ese sentido, Aguz aclara que nunca accedió a tener encuentros personales por dinero: “Me han ofrecido plata, pero no necesito la plata, yo disfruto mi sexualidad y en consecuencia tengo guita por eso, la gente me pide y yo defino si lo hago y por cuánto”.
Respecto a esto, destaca que poner límites es lo que le permite sentirse cómoda y hacerlo con placer: “Siempre me respeté muchísimo, no me gusta hacerlo porque tengo que hacerlo, me estaría violando a mí misma por plata. Ahí es cuando perdés el interés en el trabajo, cuando tengo la libido predispuesta arrancamos, si no, no”.

Al hablar de esto toma distancia de otras mujeres que no tuvieron buenas experiencias en el rubro: “Cualquier persona que lo hace por hacer o por la plata se está vendiendo y siente un vacío, por eso es clave hacer terapia y tener herramientas, escucharte, tener límites y saber hasta dónde, si lo hacés por la plata, te pasan por encima y te destruyen”.
-¿Cómo lograste poner estos límites? ¿Los fuiste conociendo con el tiempo?
-Los puse gracias a la terapia y a escucharme a mí misma. Podés reconocer qué emociones te genera, qué te interpela, qué te afecta, qué te gusta y usar lo que te gusta para poder llevarlo como lo llevo yo hace cinco años.
-¿Y hace cuánto retomaste, después del parto de Donatella?
-Hace cuatro semanas que nació y ahora lo estoy retomando porque mi cuerpo me lo permite, ya se me está yendo el puerperio, así que de a poco voy habilitando ciertas cosas. Estoy haciendo dick rate, que es una puntuación del miembro, puede ser audio, escrito o por video, ahora estoy recién arrancando de nuevo con esto.
-¿Pero les mentís o les decís la verdad?
-Hay muchos hombres que te piden que los humilles, entonces les doy lo que quieren, pero me costó acceder a eso. Tenía una amiga que me enseñaba y me ayudó a romper con la lástima que me daba.
-¿Alguna vez dijiste que ‘no’ a un pedido?
-Me pidieron que simulara tomar cocaína. A mí el consumo no me gusta, así que ya de por sí no tomo drogas y si encima esa imagen sale de la plataforma no da, no es la imagen que quiero dar, me ofreció 500 dólares y le dije que no.
-¿Y cuál es el pedido más raro que te hicieron?
-Ay, de todo. Hay gente que me paga para charlar y tomar mates conmigo por videollamada, ellos me cuentan de su vida y yo los escucho o me piden un consejo.
-¿Sentís que la gente está muy sola?
-Sí y siento que el teléfono nos invita a estar cada vez más solos, es difícil sociabilizar si no es a través de una plataforma, la gente no se anima al cara a cara. Por ejemplo, en Estados Unidos la gente tiene muchos trabajos y la única forma de acceder al sexo es a través de OnlyFans, gastan muchísima plata porque están muy solos. Y a mí no me conviene decirlo, pero es una cagada que busquen este tipo de contacto, en lugar de buscar contención o apoyo psicológico.
La llegada de Donatella, la crianza de sus hijos adolescentes y el casamiento
Como si todos los cambios que le tocó atravesar a este año a nivel personal y profesional fueran pocos, Aguz sorprende con una noticia más: “¡Me voy a casar dentro de poquito!”.
Sobre qué la enamoró de Mauro Cavallari, su pareja y padre de su hija recién nacida, confiesa: “Yo lo seguía a él en las redes por el contenido que hacía, muy divertido. Y cuando recién arrancó le escribí y se lo dije. Me encanta su actitud, que salga de su zona de confort a la hora de hacer videos, mostrarse desde un lugar más vulnerable”.

Respecto a su primer encuentro, Aguz recuerda qué le gustó de él: “Nos juntamos a tomar un café para ver qué videos podíamos hacer juntos y ya ahí me dijo que quería conocer a alguien y formar una familia. Lo primero que pensé fue ‘¿Quién se muestra tan vulnerable en un primer encuentro?'”.
-¿Vos estabas buscando pareja?
-Sí, venía en una crisis, ya estaba cansada de la promiscuidad y quería compartir mi energía con una sola persona, proyectar y crecer con esa persona. Siento admiración por él, es más joven que yo y está al tanto de todo, lo que no sabe, lo busca. Nos llevamos 7 años, él tiene 28 y yo tengo 35, pero estamos bárbaro.
-¿Y en seguida empezaron a hablar de agrandar la familia?
-Sí, hablamos de la maternidad, de buscar a nuestra hija, que ya tenía nombre antes de saber de su existencia, sabíamos que iba a ser una nena y que se iba a llamar Donatella.

-Fue rápido, pero natural…
-Yo lo vivo muy natural, es con la persona con la que quiero envejecer. Me ha pasado que tuve otras propuestas de matrimonio y siempre dije que no porque sabía que tenían fecha de vencimiento, acá no.
-¿Cómo es él como papá?
-Mi hija está con el papá ahora, está preocupado por la leche, él está maternando y yo lo acompaño, nos acompañamos y nos potenciamos. Por ejemplo, con él descubrí las inversiones inmobiliarias, así que vengo creciendo en muchos aspectos.
-Hace poco te criticaron por hablar sobre la sexualidad con tus hijos más grandes…
-No era unánime, algunos me defendían y otros me criticaban, es que no vieron la entrevista completa. Yo le conté a mi hijo a qué me dedicaba yo cuando él tenía 15 años, ya era un adolescente. Prefería hablarlo yo a que me encuentre él en alguna página, y la gente me criticaba porque pensaba que se lo había dicho a los diez años.
-Igual creo que sos bastante consecuente, mantenés una línea de pensamiento que aplicás a todo.
-Trato de ser lógica en cuanto a lo que digo y lo que hago, también intento hablar con claridad y ser cuidadosa con mis palabras, digo algo y trato de hacer lo que digo.
-¿Tu hijo lo lleva bien? ¿No lo cargan en el colegio?
-Sí saben que soy su mamá, pero tenemos el acuerdo de que yo no voy al colegio, voy solo en casos de fuerza mayor, porque me lo pidió él y lo más sano es respetar esos acuerdos. Él sabe que si cruza algún límite como faltarle el respeto a alguien, yo voy a hablar al colegio.
—



