El represor Christian von Wernich pidió un permiso especial para ver al Papa en la cárcel de Devoto: “Sería un bálsamo de misericordia”

Christian von Wernich, el ex capellán de la Policía bonaerense que cumple prisión perpetua por su participación en torturas y crímenes de lesa humanidad durante la dictadura, le pidió en una carta al obispo de Nueve de Julio que autorice su traslado a la cárcel de Villa Devoto para presenciar la visita del Papa León XIV en noviembre.

Y, argumentó que a sus 89 años y con discapacidad motriz, este gesto “representaría un bálsamo de misericordia y paz espiritual en este tramo final” de su vida.

En la carta que envió el miércoles 23 desde su lugar de detención al obispo de Nueve de Julio, Ariel Torrado Mosconi, el presbítero von Wernich le pidió a su superior en la Iglesia que gestione un permiso ante la justicia para poder participar el 11 de noviembre en la Cárcel de Devoto durante el encuentro del Papa León XIV con los presos y así poder recibir la bendición del Santo Padre.

Según la agenda papal en la Argentina, la visita del Papa al penal de Devoto está prevista para las 8:30 de ese miércoles en su última jornada en Argentina y tendría una duración de casi una hora con una reunión con reclusos, la declaración del testimonio de uno de ellos y el mensaje de León XIV para las personas privadas de su libertad.

La carta de von Wernich fue compartida este viernes en las redes el Foro Argentino de la Defensa, una institución creada por ex militares y especialistas en el tema que expresó su confianza en que “la Justicia lo contemple con la misericordia que el Papa viene a llevar a las cárceles argentinas”.

La carta del capellán condenado a perpetua por torturas que pide ir a ver al Papa a la cárcel de Devoto

En su misiva, el ex capellán explicó que hacía su pedido “con profunda humildad y confianza filial” como sacerdote de la diócesis de Nueve de Julio en atención a su situación: “Hoy con 89 años de edad y Cumpliendo ya 23 largos años de privación de la libertad en el ámbito del Servicio Penitenciario Federal”.

Tras señalar que la visita pastoral de León XIV a la cárcel del Devoto será “uno de sus encuentros más significativos será con los hermanos privados de la libertad”, von Wernich escribió: “Con todo el fervor de mi vocación sacerdotal en la cual he servido en el pasado como capellán, mi más hondo anhelo espiritual es poder estar presente en ese encuentro único con el Sucesor de Pedro para recibir su bendición tras la prolongada cruz que estoy viviendo”.

También le imploró al obispo “su intervención directa” como una “sagrada misión” para que gestione ante el Tribunal Oral Federal 1 de La Plata en la Causa 91002506/2007 “el permiso necesario” para lograr su traslado a la cárcel de Devoto.

Además, precisó que solo pedía “poder estar presente solamente durante el tiempo que dure la presenci del Santo Padre en esa Unidad Penitenciaria”.

“Su voz paternal y su autoridad moral tienen el peso indispensable para que la justicia contemple este pedido”, añadió en la carta al obispo.

Y, acotó: “Dada mi avanzada edad, mi actual condición de discapacidad motriz y los rigores acumulado de tantos años de encierro, le ruego con el corazón en la mano que encabece esta gestión”.

Por las dudas, le recordó al obispo que como la Unidad 34 de Campo de Mayo como la de Villa Devoto pertenecen al mismo Servicio Penitenciario Federal “un traslado interno o temporario para una ocasión de tal magnitud resulta perfectamente factible de coordinar por horas durante esa jornada”.

Antes de cerrar la carta con sus saludos y bendición, von Wernich señaló que “poder participar de este acto tan especial del Papa León XIV gracias a su intercesión pastoral representaría un bálsamo de misericordia y paz espiritual en este tramo final de mi vida terrenal y de mi ministerio sacerdotal”.

Von Wernich, en el momento de escuchar la sentencia. Archivo

En octubre de 2007, von Wernich había sido condenado por el Tribunal Oral Federal 1 de la Plata que por entonces presidía el juez Carlos Rozanski a prisión perpetua por varios delitos que implican crímenes de lesa humanidad.

En sus fundamentos, el tribunal sostuvo que el capellán “formaba parte de torturadores itinerantes” que circulaba por los centros clandestinos de detención.

“Un sacerdote que se maneja con autoridad ante los carceleros, entrando y saliendo a su antojo de las celdas, no es un torturador cualquiera, es uno calificado”, sostuvo por entonces Rozanski al leer los fundamentos.

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fuente: CLARIN

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