
A veces, el fútbol suele ser ingrato. Matías Galarza Fonda vivió hace apenas unas semanas la máxima gloria que un futbolista puede tener: disputar y brillar en la Copa del Mundo con la camiseta de la selección paraguaya. Bajo las órdenes de Gustavo Alfaro, el mediocampista zurdo de 24 años se lució con un caño a Musiala y un gol de antología en la cita mundialista. Sin embargo, la realidad de regreso en Buenos Aires fue un golpe helado. Al retornar a River Plate, se encontró entrenándose de forma aislada en el predio de inferiores en Cantilo, separado del plantel profesional por una decisión dirigencial que levantó polémica debido a su excelente rendimiento internacional.
Lejos del ruido europeo y con el mercado de pases del Viejo Continente al borde del cierre este martes sin ofertas formales sobre la mesa de Núñez, el destino del zurdo parece dar un giro de 180 grados hacia el calor de su propia tierra. Aunque su representante, Regis Marques, trabajó activamente para colocarlo en Italia, el verdadero refugio para relanzar su carrera asoma en Paraguay.
El club que busca cobijarlo y repatriarlo es nada menos que Olimpia. El Decano preparó una propuesta firme: un préstamo por 18 meses con obligación de compra si se cumplen determinados objetivos. Para Galarza, esto significa una revancha con aroma a nostalgia. El volante se formó en las divisiones inferiores del club paraguayo, pero debió marcharse al Vasco da Gama sin poder debutar en la Primera División de su país. Luego de pasos por Coritiba, Talleres de Córdoba, River y el Atlanta United de la MLS, el regreso se siente como cerrar una cuenta pendiente.
El operativo retorno está muy avanzado. De hecho, este domingo se vio a Galarza en un palco del estadio de Olimpia observando el clásico contra Cerro Porteño, sentado al lado del presidente de la institución, Rodrigo Nogués. “Él sabe que tiene las puertas abiertas de Olimpia cuando quiera”, confesó el mandatario, quien además admitió que ya le habían hecho una propuesta contractual antes del inicio del Mundial y que están dispuestos a hacer un esfuerzo máximo para concretar su regreso.
En las oficinas de Núñez ven con muy buenos ojos esta salida. Ante la falta de ofertas de Europa, River está dispuesto a flexibilizar sus pretensiones económicas para destrabar la negociación de club a club. De esta manera, Olimpia busca armarse fuerte para adueñarse del torneo local y soñar en grande con la Copa Libertadores del próximo año, sumando a sus filas a un futbolista que busca dejar atrás el destierro para volver a sentirse importante donde todo comenzó.
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