
La investigación por el trágico ataque de un perro pitbull que terminó con la vida de un nene de tres años sumó en las últimas horas una novedad judicial determinante.
La Fiscalía de Instrucción N° 10 resolvió imputar a un hombre mayor de edad por su presunta responsabilidad en el hecho.
Según la información oficial brindada por el Ministerio Público Fiscal, el sujeto fue formalmente acusado por la supuesta comisión del delito de homicidio culposo. En el transcurso de la jornada, el individuo compareció ante las autoridades judiciales y procedió a designar a su abogado defensor.
Para esclarecer las circunstancias exactas que rodearon la tragedia acaecida el domingo 9 de agosto en la zona de barrio Suárez y Villa La Lonja, la fiscalía dispuso numerosas medidas investigativas inmediatas.
Entre las acciones llevadas a cabo, se destacan la recepción de múltiples testimonios, la recolección de informes técnicos de la Policía Judicial y los resultados de la autopsia.
Cómo ocurrió el ataque del pitbull al niño
El fatal episodio se desencadenó cuando el menor se encontraba en la intersección de las calles José Baca y La Santa María, en el sur de la ciudad, mientras su padre se encontraba lavando una camioneta.
Por motivos que son materia de investigación, el perro se abalanzó sobre el niño y le provocó heridas de extrema gravedad en la zona de la cara y el cuello.
Inmediatamente después del brutal ataque, la víctima fue trasladada de urgencia por su familia hacia la Clínica Vélez Sarsfield. Pese a los esfuerzos de los profesionales de la salud, los médicos constataron su fallecimiento poco tiempo después de haber ingresado al establecimiento.
El reclamo vecinal por los perros sueltos
Los testimonios aportados por los vecinos del sector resultaron cruciales para conocer el contexto y la procedencia del animal. Los habitantes del barrio señalaron que el pitbull provenía de una vivienda que se encontraba abandonada desde hace más de un año en las cercanías.
En ese lugar, según los relatos vecinales que constan en la causa, habitaban tres perros en total, y distintas personas se acercaban habitualmente para darles de comer.
Si bien comentaron que uno de ellos solía estar atado, advirtieron que los demás permanecían sueltos en la vía pública, una situación que ya había generado preocupación en la comunidad.
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