
En el libro Estamos en el aire, de Silvia Itkin, se menciona que “lejos del fasto que animaba cada entrega, Aptra recibió presiones por los ternados y se enfrentaba a una realidad: muchos de ellos estaban prohibidos en los canales y Norma Aleandro ya había comenzado su exilio en Montevideo. El actor Polo Corés, hermano de Osvaldo Pacheco, estaba desaparecido”.
Los ternados clandestinos fueron Marilina Ross, Juan Carlos Gené, Irma Roy, Luis Politti, Federico Luppi, Bárbara Mugica, Carlos Carella, Héctor Alterio y David Stivel, entre otros. Todos habían tenido que dejar el país.
Jorge Nielsen aporta otro dato en su libro La magia de la televisión argentina: “La presión de los represores de turno llegó hasta el punto de amenazar a la venerable Niní Marshall para que no concurriera a recibir el Premio de Aptra por su trayectoria”.

Una ceremonia bajo presión
La página de Aptra recuerda el momento de la entrega de esos premios. “La ceremonia se realizó casi en la clandestinidad, en el roof-garden de un edificio de la Recoleta.
Obviamente sin televisación, los canales eran administrados por el gobierno, y con escasa repercusión en los medios gráficos, que también recibían presiones y ‘sugerencias’ de la Junta Militar.
Al igual que muchos integrantes del medio artístico, los integrantes de Aptra también fueron amenazados, incluso de muerte”.
Otra de las ganadoras de aquella entrega clandestina, Cecilia Rossetto, que ganó como revelación por su trabajo en el programa Frac, humor para la noche, de Canal 13, lo recordó años más tarde.
“La premiación fue medio a la escondidas. Fue más o menos como ‘Tomen, llévenselo’. Sólo me quedó una foto con Niní Marshall.”
Otros ganadores de aquella entrega fueron la telenovela episódica El inglés de los güesos, que protagonizaron Ernesto Bianco, Ana María Picchio y Luis Politti, y entre las figuras rutilantes se llevaron su Martín Fierro los actores Pepe Soriano, Raúl Lavié, Andrés Percivalle y María Rosa Gallo.
También fueron homenajeadas Tita Merello, Libertad Lamarque y Mirtha Legrand.
Norma Aleandro fue premiada por su trabajo protagónico en el programa Una mujer en la multitud, que dirigió María Herminia Avellaneda. Como signo de estos tiempos tan violentos, el periodista Guillermo Álamo, miembro de Aptra, viajó casi a escondidas a Uruguay para entregarle la estatuilla.

El recuerdo de Norma Aleandro
Norma contaría años más tarde: “Con la instalación del golpe militar del ‘76 me vi obligada a irme a Uruguay. En ese momento estaba haciendo Nosotros con Federico Luppi, por Canal 11 y acababa de inaugurar una sala en la calle Corrientes, enfrente al Teatro Astral, donde representaba Sobre el amor y otros cuentos sobre el amor.
La noche del 23 de junio de ese año pusieron una bomba de gases lacrimógenos en el teatro, estaba colmado y sacar al público fue muy difícil. Más tarde, a eso de las tres de la madrugada, una bomba voló la planta alta de mi casa en Arroyo y Suipacha, y con ella una amenaza en la que se me intimaba a que en 24 horas saliera del país.
Yo nunca había tenido actividad política pero siempre me he expresado contra las dictaduras y las torturas. No esperé ese plazo y en 10 o 12 horas partí al Uruguay”.
Luego de esa entrega clandestina, los Martín Fierro no volvieron por 12 años.
E.M.
—



