
El reciente apartamiento del comisario mayor Juan Pablo Esquibel como jefe de Seguridad Capital generó un fuerte impacto dentro de la estructura de la Policía de Córdoba. La decisión de pasarlo a situación pasiva se da en el marco de una investigación en curso del Tribunal de Conducta Policial.
La medida no solo implica un cambio en la conducción, sino que también reabre debates sobre la transparencia y los criterios de designación dentro de la fuerza. Se trata de un área sensible que ya venía atravesando momentos de inestabilidad institucional.
Uno de los puntos que más controversia genera es el posible retorno de Cristian Mazza, quien había sido desplazado en noviembre de 2024 tras una denuncia por acoso sexual y exhibicionismo. Aunque la causa no derivó en una condena, su nombre volvió a circular como potencial reemplazante.
Desde distintos sectores, la situación es vista con preocupación, especialmente por el antecedente reciente dentro de la misma área. La posibilidad de que un exfuncionario cuestionado retome un rol clave suma tensión al escenario actual.
fuentes vinculadas a Casa de Gobierno deslizaron que el nombre de Mazza aparece entre las alternativas en evaluación, lo que alimenta aún más la polémica. En paralelo, la investigación sobre Esquibel continúa su curso sin definiciones públicas hasta el momento.
En este contexto, resurgen cuestionamientos sobre los mecanismos de control interno y la forma en que se gestionan las denuncias dentro de la institución policial. La situación expone una problemática que trasciende nombres propios.
Tal como se conoció, “el comisario mayor Juan Pablo Esquibel fue pasado a situación pasiva” y, al mismo tiempo, “su nombre ya aparece en la carrera para recuperar el cargo”, en referencia a Mazza, lo que evidencia un escenario cargado de incertidumbre y debate.
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