
“No entiendo, hasta hoy, porqué mi mamá me entregó a los patrones”, dice una de las voces. “Me regalaron”, apunta otra. “Nos fueron dejando de a poco; a mi hermana también mi mamá la dio. Es el dolor más grande”, sostiene una tercera. Estos son algunos de los testimonios obtenidos por la psicóloga social Miriam Morales para su libro Niñas Sirvientas/Una práctica habitual en la provincia de Jujuy. Vida cotidiana y subjetividad, en el que indaga en las historias de mujeres que fueron entregadas siendo nenas de muy corta edad a otras familias para encargarse de las tareas domésticas y de cuidado a cambio de techo, comida, vestido y, en algunos casos, acceso a la educación. Una práctica derivada de acuerdos de palabra entre las madres de las niñas y las familias receptoras que, según la autora, hunde sus raíces en la época colonial y se verifica hasta hoy en muchas provincias argentinas, aunque en la actualidad persiste “de una manera más velada, oculta, celosamente negada”.
La traumática experiencia de ser separadas de sus familias siendo muy chicas dejó marcas profundas en la subjetividad de las mujeres entrevistadas por Morales: desde un sentimiento de orfandad y de rechazo nunca superado a sensaciones de soledad, desamparo y de estar a merced de los acontecimientos. “Sentimientos que muy pocas veces han podido compartir, porque hablamos de una práctica socialmente invisibilizada, lo que recarga aún más el padecimiento”, sostiene la autora del estudio, quien agrega que con su iniciativa busca hacer escuchar las voces, hasta ahora silenciadas, de mujeres que afrontaron estas experiencias: “Mi intención es que estas mujeres se expresen para que sea menos pesado su dolor, que se hace más duro por no poder compartirlo, por sentir que esto les pasó a ellas solas, cuando en realidad lo mismo les pasa a miles de mujeres”.

La autora indaga en los factores que aparecen detrás de estos casos, protagonizados mayormente por niñas de familias muy numerosas afincadas en ámbitos rurales y con severas carencias económicas. Familias que apelan a esta práctica, en ocasiones, como estrategia de supervivencia, entregando a sus hijas a otros grupos familiares, generalmente afincados en las ciudades y con un mejor pasar económico. Aunque también se mencionan otros motivos. Entre ellos, la disgregación familiar, el alcoholismo o la violencia doméstica: “a veces, detrás de esta práctica aparece el intento de alejar a las niñas de posibles abusos y maltratos en el seno de la familia de origen”, dice la investigadora.
Morales, que es Magíster en Psicología Social por la Universidad Nacional de Tucumán y docente en la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Jujuy, relata que conoció a las mujeres que entrevistó a través de talleres de alfabetización y otras actividades realizadas en un comedor comunitario de un barrio de San Salvador de Jujuy. Ese vínculo previo contribuyó a que, esas mujeres, lograran finalmente poner en palabras un padecimiento que durante años habían callado.
Surgieron así historias como la de Sara (el nombre es ficticio), procedente de una familia numerosa de Tarija (Bolivia), enviada a trabajar en una casa jujeña, donde, apenas llegó, le cortaron las trenzas típicas de esa zona boliviana, con gran impacto en su identidad. O como la de Manuela, a quien el padre de la familia a la que fue entregada, jamás la llamó por su nombre. Le decía Patricia.
La investigadora estudia estas situaciones desde la Psicología Social buscando conocer cuál es la relación dialéctica entre los aspectos intrasubjetivos y el orden histórico social del que emergen los sujetos. “Lo hice desde el análisis de la vida cotidiana, porque es el escenario donde se muestra esta interrelación”, explica.
Esta perspectiva de abordaje es desarrollada mediante un Esquema Conceptual Referencial y Operativo creado por Enrique Pichón Rivière y continuado en la actualidad por referentes como Ana Quiroga o Josefina Racedo, agrega la autora, quien sostiene que “elegí hacer un estudio cualitativo, porque es un tema para el que no existen registros ni datos numéricos. Pero cuando se empieza a indagar, al menos en Jujuy, todos conocen algún caso de este tipo”.

Algunas de las repercusiones que tuvo hasta ahora la investigación, publicada con el apoyo de la Universidad Nacional de Jujuy, ilustran la magnitud del problema: “A partir del estudio se desarrolló un taller, por primera vez en 38 años, sobre niñas sirvientas en el último Encuentro Plurinacional de Mujeres y Disidencias. Allí no sólo nos llamó la atención el interés que despertó el tema, sino la aparición de nuevos testimonios, pero esta vez procedentes de otros lugares del país, como Corrientes, Misiones o la Patagonia”, cuenta la autora.
Hay un elemento que llama la atención en la investigación y es que esta forma de explotación no se produce sólo entre estratos sociales muy alejados, sino también entre familias trabajadoras. “Fue una de las sorpresas más grandes del estudio”, dice la autora y agrega: “la crítica de la vida cotidiana como método de investigación te permite desmitificar. Y existe el mito según el cual estas relaciones de servidumbre se dan solamente entre un patrón poderoso y un campesino pobre. Y no es así. En los casos que indagué, todos los patrones para los que trabajaron estas niñas pertenecían a la clase trabajadora o inclusive eran también campesinos, aunque sólo un poco menos pobres. Estas prácticas a veces se vinculan a figuras de parentesco, o a jerarquías derivadas de la tradición religiosa, como el padrinazgo, el madrinazgo, el compadrazgo. Y son muy contradictorias porque en algunos casos les permitieron a las chicas acceder a la educación. No siempre se asocian al maltrato aunque muchas veces sí. Pero aún en los casos menos traumáticos hubo relación de servidumbre, trabajo infantil no remunerado y segregación en el mismo hogar, donde las niñas sirvientas no compartían, por caso, el mismo espacio y la misma ropa que el resto de la familia”.
Otro aspecto llamativo es la ausencia del Estado en las historias que surgen de los testimonios. Según Morales, “estas experiencias se encuentran con el Estado, pero el tema es con qué concepto de Estado. Porque al estar estos rasgos precapitalistas presentes en la constitución de la estructura social en muchos lugares del interior desde la época colonial, el Estado, inicialmente, los permite. Más tarde siguen existiendo, pero invisibilizados. El rol histórico del Estado en este problema es una arista que merece una investigación más profunda. Por lo pronto, en Jujuy se está por presentar un Proyecto de Ley de Reconocimiento y Reparación por Servidumbre Doméstica Infantil para las mujeres que sufrieron este destino.
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