Turquesa, estampados y joyería maxi: las diez tendencias que se vienen para el verano 2027

La primavera-verano está escrita. Esta temporada no se trata simplemente de vestirse para el calor, sino de curar una identidad que responda a un deseo de autenticidad. Las pasarelas de Milán, París y Nueva York dictaron las premisas fundamentales, pero es en el asfalto donde estas ideas cobran vida.

La calle exige prendas capaces de transitar desde una jornada laboral bajo el sol hasta un atardecer improvisado junto al río. Para descifrar este universo, compilamos la guía definitiva con diez tendencias que prometen redefinir por completo la estética que se viene.

Vestido mini y spencer estampados (Natalia Antolín). Estiletos de gamuza (Justa Osadía). Aros de metal (Luna Garzón).

Oda al turquesa

Existe una certeza que atraviesa colecciones enteras y que no admite discusiones, hablamos de la invasión de la gama del turquesa y el aqua. Esta paleta, que evoca tanto la profundidad del océano como la estética digital de los años dos mil, se consagra esta temporada, aportando una luminosidad inmediata.

En las pasarelas internacionales, casas como Chloé y Bottega Veneta abrieron el camino con vestidos lenceros de satén y piezas de playa en tintes cian. En el plano local, la interpretación adquiere una vibra urbana y fresca. Jazmín Chebar lidera esta marea cromática con estampados y piezas sastreras del tono. Mientras que Blue Sheep apostó por la sobriedad del lino en tonos aqua para su última colección.

El triunfo del volumen

Las siluetas ajustadas ceden su reinado ante las formas holgadas y el volumen vuelven a pisar con fuerza. El vestido trapecio rinde homenaje a la libertad de movimiento con una estructura que se ensancha gradualmente hacia el ruedo, convirtiéndose en la salvación definitiva para los días sofocantes.

Por otro lado, los volados irrumpen en detalles estratégicos sobre las mangas de blusas livianas y en faldas fluidas, aportando la dosis justa de romanticismo. Esta propuesta la podemos encontrar en la última colección de Paula Cahen d’Anvers.

Vestido en gasa de seda natural con falda de cuero (Fabián Zitta). Joyas (Swarovski). Zapatos de cuero (Claude Benard para Fabián Zitta).

A los pies, vuelve el Y2K Revival

El calzado estival experimenta una metamorfosis radical que rescata una de las siluetas más controvertidas y adoradas del cambio de milenio. Las ojotas abandonan su impronta estrictamente playera para elevarse sobre plataformas de taco confeccionadas en cueros de calidad.

Inspiradas en la sofisticación de marcas globales como Gianvito Rossi y Toteme, estas piezas aportan altura sin sacrificar la comodidad, definiendo la pisada de la temporada.

En la escena nacional, Mishka las incluyó realizadas con vacuno y gamuza en tonos manteca y pastel, caracterizadas por cortes limpios y minimalistas. Un diseño que se puede combinar con un traje sastrero para ir a trabajar, pero también con bermudas para una salida al aire libre.

Chaleco y bermudas estampados (Kosiuko). Sandalias de cuero. (Mishka). Cartera de cuero (Lázaro). Collar (Luna Garzón).

El maximalismo en la bijoux regresa de la mano de piezas que rinden tributo a las formas orgánicas. ¿El responsable de esta tendencia? Matthieu Blazy, el director creativo de Chanel propuso brazaletes anchos y puños con relieves que imitan ramas o plantas. Reinventó a la icónica flor de camelia en broches descomunales que dominan solapas enteras y propuso zapatos con tacos escultóricos inspirados en la naturaleza.

Así, los accesorios XL se convierten en los verdaderos protagonistas de cualquier atuendo. Este tipo de piezas tiene la capacidad de transformar una simple remera blanca en mucho más.

En alguno de sus últimos diseños, Dolores Iguacel aportó un guiño lúdico con aros de peces de colores, que dan un toque de ironía a la joyería cotidiana. Los accesorios vuelven a jugar un papel clave en lo que vestimos. A este estilo ya lo vimos en los años ‘80 y regresa con fuerza.

Vestido mini de seda (Fabián Zitta). Aros, collares, pulseras y anillos (Swarovski Argentina).

El boho que enamora

El espíritu bohemio sale del “modo festival” para pasarse al lado del lujo artesanal, caracterizado por bordados y encajes. Esta corriente promueve la superposición de capas livianas, faldas eternas con volados sutiles y túnicas de gasa de algodón que transmiten una elegancia relajada.

Rapsodia sienta las bases de esta estética con sus célebres túnicas confeccionadas a mano, donde los apliques de espejos y los hilos metalizados crean destellos únicos. Para lograr un maridaje perfecto, estas prendas se combinan con kimonos fluidos o camisas oversize. Y si un total look boho es demasiado, también vale incorporar alguna prenda sobre un outfit básico. Un detalle que marca la diferencia.

La remera must-have

La clásica remera gráfica de algodón con inscripciones vintage o de estilo retro experimenta un ascenso de categoría al combinarse con prendas sastreras. Esta fusión entre lo urbano y lo formal rompe con la monotonía y aporta una dosis de frescura inmediata a los conjuntos diarios.

La clave está en el contraste de texturas, colocando una remera suave con lavado gastado debajo de un saco de lino o acompañando un pantalón de vestir de pinzas. Ay Not Dead lidera esta tendencia como la opción definitiva para sumar remeras con estampas de estética rockera, inscripciones de espíritu punk y una actitud rebelde e inconfundible.

Blazer, camisa y pantalón de lino (Mirta Armesto). Aros y collares (Luna Garzón). Anteojos de sol (Blonding Eyewear). Zapatos de cuero (Mishka).

El accesorio de seda

El pañuelo cuadrado de seda estampada es el comodín más valioso del guardarropa estival. Heredero del glamour del jet set de los años setenta que popularizaron casas como Hermès y Gucci, este accesorio demuestra una versatilidad inagotable al reinventarse en múltiples usos.

Se lleva anudado a la cabeza para proteger el pelo del sol, doblado en diagonal como top improvisado para las noches de calor o atado con firmeza a las manijas de una cartera.

Además, como novedad para una temporada (que dicen) será muy lluviosa, la propuesta es reemplazar el cinturón del trench por un pañuelo anudado. Las creaciones impregnadas de poesía de la firma argentina Laurie Hanky son la elección perfecta para incorporar un sello distintivo y de autor.

Camisa de algodón (Vero Alfie). Pantalón wide leg y pañuelo de seda (Brava). Zapatillas de gamuza (Adidas). Aros (Luna Garzón). Cartera (Mishka). Anteojos de sol (B+D).

Rayada

Las rayas se consolidan como el estampado insignia de la temporada primavera-verano y se alejan del estilo estrictamente marinero que ya es un must-have absoluto. En el panorama internacional, pasarelas de firmas como Prada y Dolce & Gabbana demostraron que este patrón supera su estilo clásico para jugar con escalas XXL, franjas asimétricas y mezclas cromáticas.

En Argentina, Las Pepas adoptó esta tendencia con su impronta pop y descontracturada, fusionando las rayas con bloques de color saturados para crear piezas imposibles de ignorar.

La versatilidad del estampado conquista la sastrería y el streetwear de la temporada, las tradicionales remeras le ceden el protagonismo a prendas con mayor estructura, irrumpiendo con fuerza en pantalones de gabardina de tiro alto, sastrería relajada en conjuntos de blazer y pantalón.

Blazer de gabardina (Mishka). Body y pantalón jogging (Brava). Sandalias con taco chino (Justa Osadía). Aros de metal (Luna Garzón).

Flecos

Los flecos se apoderan de la escena estival para inyectar un movimiento extra a las prendas y accesorios de la temporada. Lejos de quedar relegados a una estética exclusivamente vaquera o bohemia, los flecos conquistan vestidos de noche, faldas de satén, chalecos y accesorios, tal como vimos en la última Semana de la Moda de Copenhague.

Desde versiones extra largas de hilo de seda que rozan los tobillos hasta terminaciones de cuero o rafia en dobladillos y carteras, este detalle de diseño añade drama y personalidad sin perder elegancia.

Las propuestas locales de firmas como Awada exploran su faceta más versátil, incorporándolos en carteras de gamuza en tono chocolate. Una pieza que se adapta y que se convierte en una de las mejores inversiones que podemos hacer para esta temporada.

Remera de tul y pollera de jean (Allo Martínez). Botas de gamuza (Justa Osadía). Aros (Luna Garzón). Cartera de cuero (Lazaro). Anteojos de sol (Blonding Eyewear).

El arte de las transparencias

La sensualidad se redefine a través de un juego de telas traslúcidas y superposiciones. Las transparencias se consagran como el recurso más sensual de esta primavera-verano, migrando desde las pasarelas de París y Milán, donde firmas emblemáticas como Saint Laurent y Chloé dieron cátedra, hacia el street style.

Pero ojo, ahora las transparencias no buscan revelar, sino insinuar con elegancia mediante gasas livianas, tules de seda, organzas y tejidos calados que responden al movimiento del cuerpo.

Joti Harriague es la gran abanderada de esta tendencia desde su firma más urbana, Joti H, con diseños que apuestan por encajes, vestidos lenceros y telas etéreas. Sus piezas juegan con la exposición sutil de la piel para crear propuestas sensuales y sofisticadas, ideales para disfrutar de las noches de verano.

Producción: Sonia Lifchitz

Fotos: Ariel Grinberg

Modelo: Nazarena Bermúdez para Look1 Models

Makeup: Gervasio Larrivey

Peinado: Ayelén Álvarez para Gervasio Larrivey Estudio

Agradecimientos: a @lextower.ok, @marisakoifman, @bransonrealestate y @koifmanok

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fuente: CLARIN

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