
La capacitación busca que “legisladores y equipos de gobierno comprendan la inteligencia artificial antes de incorporarla, para utilizarla de manera responsable en la gestión pública”, dijo Claudia Guardia en declaraciones al programa Malos Perdedores que conducen Exequiel Flesler, Analía Winkelmann e Ignacio Konrstra por Radio Costa Paraná (88.1. El objetivo, subrayó, “es identificar qué herramientas existen, cuáles son sus capacidades y limitaciones, cómo se actualizan y de qué manera pueden aplicarse tanto internamente como en los servicios destinados a la ciudadanía”.
Aplicaciones en la gestión pública*
La IA, se explayó Guardia, puede utilizarse dentro de los equipos de gobierno para “organizar tareas, procesar información y mejorar el trabajo colaborativo” y también puede implementarse “en plataformas orientadas a la ciudadanía para agilizar trámites, mejorar la trazabilidad y garantizar la verificabilidad de los procesos administrativos”.
Estos usos requieren distinguir entre la asistencia interna a los equipos y la automatización de servicios públicos. En ambos casos debe existir supervisión humana, especialmente cuando las decisiones afectan derechos, recursos o relaciones con los ciudadanos.
Capacitación y evolución tecnológica
El desarrollo de la IA, explicó, “sigue una curva exponencial: las herramientas cambian de una semana a otra, por lo que una capacitación aislada resulta insuficiente. Los equipos deben actualizarse de forma constante para conocer nuevas funciones, modelos, riesgos y formas de implementación”.
Aunque ChatGPT es la herramienta más difundida, existen alternativas como Claude y otros sistemas. La IA “no debe utilizarse únicamente como un buscador o mediante preguntas aisladas en modo chat. También ofrece modalidades de trabajo colaborativo, remoto y mediante agentes, capaces de interactuar con archivos, computadoras y otras herramientas. Por ejemplo, permite acceder remotamente a una computadora, extraer documentos y enviarlos por correo, integrando distintas tareas en un mismo flujo de trabajo”, precisó.
“La mayoría de los usuarios aprovecha sólo una pequeña parte de estas posibilidades, principalmente por desconocimiento y falta de actualización”, pero “el manejo competente de IA ya empieza a ser una exigencia laboral comparable al dominio de Word o Excel”.
Costos y acceso
Las versiones gratuitas son limitadas y no son completamente “gratuitas”, porque implican el uso y la entrega de datos personales. Las suscripciones pagas ofrecen modelos y funcionalidades más avanzadas, como el trabajo con agentes, pero tienen costos relevantes y probablemente aumenten. Esto puede generar una brecha en la que las capacidades disponibles dependan del nivel de suscripción que cada persona, institución o gobierno pueda pagar, advirtió.
Por ello, resulta “necesario que los equipos públicos comiencen a familiarizarse con estas tecnologías y desarrollen capacidades propias antes de que la diferencia de acceso se profundice”, subrayó Guardia.
Claudia Guardia, abogada y especialista en inteligencia artificial.
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fuente: inteligencia artificial en la gestión pública”> GOOGLE NEWS



