Stray Kids revolucionó San Isidro: cómo es por dentro el fenómeno del K-pop que conquista a niños y adolescentes

Este lunes por la tarde, mucho antes de que Stray Kids apareciera sobre el escenario del Hipódromo de San Isidro, alcanzaba con mirar alrededor para entender que allí funcionaba un mundo con sus propias reglas. Había palabras desconocidas para quien no estuviera familiarizado con el K-pop, muñecos que representaban a los músicos, objetos luminosos que se encenderían durante el recital y hasta una camiseta que, para el ojo desprevenido, podía confundirse con la del Inter de Milán.

La mayoría del público estaba compuesto por niños y adolescentes, muchos acompañados por sus madres, padres o abuelos. Algunos habían esperado durante horas en las inmediaciones del Hipódromo y, cuando finalmente se abrieron las puertas a las 17, los primeros corrieron los más de 600 metros que separaban el ingreso del campo delantero para conseguir un lugar contra la valla. Una vez allí, ya no se moverían hasta el final de la noche.

Era la primera de las dos fechas argentinas de STRAYCITY, un evento encabezado por Stray Kids, el grupo surcoreano de ocho integrantes que se convirtió en uno de los grandes fenómenos internacionales del K-pop, nombre con el que se conoce a la música popular surgida de Corea del Sur que en los últimos años expandió su alcance mucho más allá de Asia. Y San Isidro daba una nueva muestra de que la Argentina no quedó afuera de ese fenómeno.

Había códigos que se repetían por todo el predio. Muchos llevaban colgados de la ropa los llamados “SKZOO”, una colección de personajes que representan a los ocho integrantes del grupo, en forma de peluches o accesorios. Otros sostenían el lightstick oficial de Stray Kids, una vara con una esfera luminosa en la parte superior, utilizada por los fanáticos durante los recitales y convertida en uno de los objetos característicos de la cultura del K-pop.

Pero quizás lo más llamativo eran las camisetas negras y azules a rayas verticales que eligieron vestir varios de los presentes. Podían pasar perfectamente por una casaca de fútbol europea, pero pertenecían a otro universo: estaban inspiradas en KARMA, el disco que Stray Kids lanzó en 2025 y para el que creó una estética ligada a las competencias deportivas. Las prendas llevan los nombres y números de los diferentes integrantes en la espalda, como si todos formaran parte de un mismo equipo.

 Stray City se llama el evento que trajo a la Argentina a los ídolos del K-Pop. Foto: Francisco Loureiro:

De alguna manera, el vestuario, los muñecos y los pequeños objetos que los fanáticos intercambiaban entre sí cumplían una función parecida a la que tienen las pulseras de la amistad entre los seguidores de Taylor Swift: permitían reconocerse como parte de una comunidad incluso antes de que comenzara la música.

Una tarde que empezó mucho antes de Stray Kids

Una fan con un

El escenario comenzó a tener actividad a las 18.30 con Cocho, el DJ que abrió la jornada con un set de música electrónica. A las 19.15 fue el turno de K4OS, el grupo femenino argentino inspirado en la estética y el sonido del K-Pop, que este año agotó una serie de quince funciones en el Teatro Gran Rex y llevó su gira por distintos puntos del país.

Ine, Mechi, Lily y Tau aprovecharon la ocasión para mostrar en vivo por primera vez Berlín, la canción que estrenaron hace un par de días y con la que inauguraron una nueva etapa estética y musical.

Atrás quedó aquella imagen de las cuatro rubias y los vestuarios coloridos: ahora aparecieron con cambios de look -incluidos cabellos negros y turquesas- y un sonido más electrónico, que las acerca justamente al universo musical que dominaba la jornada. La respuesta fue una ovación.

Las largas filas para entrar a Stray City, minutos antes de la apertura de puertas. Foto: Francisco Loureiro.

A las 20 llegó NEXZ, otro grupo surgido de la industria del K-pop y también perteneciente a JYP Entertainment, la misma compañía de Stray Kids. Al igual que las K4OS, tuvieron unos minutos para desplegar su talento sobre el escenario de cara a seguir calentando las tablas para el acto principal de la jornada.

Minutos antes de las 21.10, hora en la que finalmente comenzó el recital de Stray Kids, ya había niños que literalmente corrían en círculos para descargar los nervios. Saltaban, gritaban y se abrazaban. En las caras de varios podía adivinarse que estaban a punto de vivir uno de sus primeros grandes recitales.

Ni siquiera hacía falta que los ocho músicos estuvieran sobre el escenario para que comenzara el espectáculo. Mientras se reproducían sus canciones por los parlantes, el público las cantaba como si el grupo ya estuviera enfrente.

K4OS presentó su nueva canción en Stray City y las integrantes sorprendieron con su cambio de look.

Un show a pura “locura”

Stray Kids salió al escenario con Topline y la reacción fue inmediata. El volumen de los gritos subió varios niveles y comenzó una dinámica que prácticamente no tendría descanso durante la siguiente hora y 35 minutos: el público empezó a saltar sin parar con una energía arrolladora, contagiando a los integrantes de la banda.

Desde las primeras canciones quedó expuesto uno de los elementos centrales de un espectáculo de K-pop de esta escala: la precisión. No se trataba solamente de cantar y bailar al mismo tiempo. Las coreografías, los bailarines que acompañaban al grupo, el humo, los láseres que atravesaban el predio, los lanza llamas y las enormes pantallas formaban parte de una puesta en la que nada parecía librado al azar.

NEXZ, otro de los grupos que tocó en Stray City para calentar los motores el público.

Hasta la relación de los músicos con las cámaras parecía coreografiada. Por momentos, mirar el recital a través de las pantallas producía una sensación extraña. Las imágenes tenían la precisión de un documental de concierto ya editado, por lo que parecía que lo que se proyectaba era una película y no lo que estaba sucediendo en vivo.

Después de las primeras canciones, los Stray Kids se tomaron un momento para saludar al público. “¡Argentina!”, gritó Bang Chan, líder del grupo, desencadenando un fuerte grito. “¡Más fuerte!”, pidió en español. Y el volumen volvió a subir.

A partir de allí, una traductora funcionó como intermediaria cada vez que los músicos hablaron en coreano. “La pasión de acá es tremenda”, “Está tremenda la energía”, fueron algunas de las frases con las que los integrantes describieron el momento.

Y, de repente, apareció una expresión en español que rápidamente se convirtió en una suerte de latiguillo de la noche para la banda: “¡Qué locura!”.

La dijeron una vez. Después otra. Y otra. Para esa frase ya no necesitaban traducción. La repetían con los ojos abiertos, mirando la magnitud de lo que tenían enfrente, casi como si fuera la única manera que hubieran encontrado para sintetizarlo.

El recital continuó con canciones como Domino, LaLaLaLa, This & That, Do it y Ceremony, sin que bajara la intensidad en ningún momento. Las letras aparecían en las pantallas, incluso aquellas partes cantadas en coreano, pero el idioma no representaba demasiado obstáculo: buena parte del público podía seguirlas y cantar fonéticamente junto a ellos.

Y si el K-pop había conseguido instalar en San Isidro sus propios códigos, la Argentina también encontró la manera de infiltrarse en el espectáculo. Apareció el inevitable “olé, olé, olé” y, cuando uno de los integrantes comentó que estaba transpirando y tenía mucho calor, desde el público llegó otro clásico local: “¡Mucha ropa, mucha ropa!”. Una frase que, probablemente, necesitó bastante más explicación que “qué locura”.

Una energía adictiva

Los integrantes de Stray Kids quedaron anonadados con la energía del público argentino.

Cuando quedaban apenas algunas canciones para el final, la intensidad del público seguía prácticamente en el mismo lugar que al comienzo. “Nunca me pasó algo así. Si siguen así no nos podemos ir a casa. ¿Qué hacemos? ¿Nos quedamos toda la noche? ¿Nos quedamos más tiempo? No me quiero ir”, dijo Bang Chan.

Pero a las 22.45, después de una hora y 35 minutos, llegó el final.

Mientras miles de personas abandonaban el Hipódromo, era inevitable escuchar las conversaciones de los niños que caminaban junto a sus familias todavía intentando procesar lo que acababan de ver. “Para mí eran de mentira, eran dobles”, “Son perfectos”. “No puedo creer todavía que hayan venido a la Argentina”, “Fue el mejor día de mi vida”, fueron algunas de las frases que más resonaron durante la larga peregrinación para salir del lugar.

Se pueden enumerar las razones técnicas que explican la magnitud del espectáculo: las pantallas, los láseres, el fuego, los bailarines, las coreografías milimétricas y una energía que los ocho integrantes sostuvieron durante toda la noche. Pero lo que quedó más claro en San Isidro ocurrió también fuera del escenario.

Stray Kids consiguió construir un ecosistema propio, con un lenguaje, una estética, personajes, objetos y códigos que miles de chicos argentinos conocen a la perfección. Cantan en un idioma que no hablan, llevan camisetas de un equipo que no existe y reconocen inmediatamente a un músico representado por un pequeño animal de peluche. Y después de apropiarse de todo ese universo llegado desde Corea del Sur, también encontraron la manera de hacerlo un poco argentino.

Quizás esa mezcla sea la señal más clara de hasta dónde llegó el K-pop en la Argentina. Y también un anticipo de lo que puede ocurrir dentro de poco más de un mes, cuando el fenómeno alcance una escala todavía mayor.

El 21, 23 y 24 de octubre será el turno de BTS, el grupo surcoreano que se convirtió en el mayor exponente global del género y que llegará por primera vez a la Argentina para ofrecer tres recitales en el Estadio Único de La Plata.

Después de lo vivido con Stray Kids en San Isidro, aquellas tres noches aparecen en el horizonte como algo más que otros recitales internacionales en la cargada agenda argentina. Si este lunes sirvió como termómetro del alcance que tiene el K-pop entre los chicos argentinos, octubre promete llevar ese fenómeno a otra dimensión.

fuente: CLARIN

Artículos Relacionados

Volver al botón superior

Adblock Detectado

Considere apoyarnos deshabilitando su bloqueador de anuncios