Quién frena al Boca de Arruabarrena? Vivo en todos los frentes, con cinco títulos en el horizonte y una virtud máxima que lo ilusiona

La confusión de Leandro Paredes tiene una razón de ser. Cuando La Doce pedía desde la popular del Gigante de Arroyito un minuto de silencio para Racing, que “estaba muerto”, el volante campeón del mundo en Qatar entendió otra cosa y lo solicitó por River. La pifia del mediocampista se explica, en buena medida, desde el espejo en el que históricamente se miran los dos grandes rivales. Y mientras Boca disfruta de su momento, mucho más después de la épica remontada ante la Academia en Rosario, el Millonario atraviesa una crisis a la que todavía no le encuentra la salida después del adiós prematuro de Eduardo Coudet y el arribo impensado de Leonardo Ponzio. El equipo de Rodolfo Arruabarrena, en cambio, está vivo y con chances en todos los frentes cuando al año le quedan algo más de tres meses. Tanto que, en 15 partidos, puede dar hasta cinco vueltas olímpicas. Lo que hoy parece una proyección disfrazada de sueño empieza a tener sustento.

La esperanza de Boca se alimenta, además, por los desafíos que tiene por delante. Está en semifinales de la Copa Argentina, donde enfrentará a Banfield (en fecha a confirmar); jugará ante Vasco da Gama por un lugar en la final de la Copa Sudamericana; pelea por el Torneo Clausura y la tabla Anual y, por qué no, también puede pensar en el Trofeo de Campeones de diciembre, que ya tiene a Belgrano esperando al vencedor del actual campeonato.

Foto: Fernando de la Orden / CLARIN

La cuenta, además, no termina en los cinco trofeos que tiene al alcance durante este año. Y, atención, las conquistas podrían llegar hasta el número 9. Por ejemplo, la Copa Argentina puede abrirle otras puertas: el campeón de ese certamen enfrenta al ganador del Trofeo de Campeones en la Supercopa Argentina. Y la Supercopa Internacional reúne al campeón de la tabla Anual 2026 con el ganador del Trofeo de Campeones. Más adelante aparece la nueva Recopa de Campeones, que reúne a los ganadores de la Copa Argentina, la Supercopa Argentina y la Supercopa Internacional, con los reemplazos previstos por reglamento cuando un mismo equipo repite un título.

Y hay todavía otra posibilidad que mira hacia el plano internacional. Si Boca conquista la Copa Sudamericana, jugará la Recopa de la Conmebol frente al campeón de la actual Copa Libertadores.

Foto: Fernando de la Orden / CLARIN

¿Y cuál es el sustento de semejante ilusión? El funcionamiento del equipo y, sobre todo, la armonía que se vislumbra dentro del plantel. No es época de críticas, pero hay algo que no puede soslayarse: el presidente Juan Román Riquelme dejó pasar demasiado tiempo hasta contratar a un entrenador con credenciales para ponerse al frente de un club de la dimensión de Boca.

Lo que hizo el Vasco ante Racing con los cambios no fue casualidad. Ahí aparece una de las grandes fortalezas de este Boca: tiene una plantilla numerosa en la que el entrenador puede confiar. Hay un once titular que empieza a salir de memoria, pero también están los que esperan su oportunidad y responden cada vez que son llamados a actuar. Esa competencia interna es una de las virtudes que está construyendo el técnico.

Es cierto que la jerarquía facilita las cosas. Pero también hay que saber manejarla. Hay que tener coraje y pulso para poner a consagrados internacionales en el banco y conseguir que ingresen con las mismas ganas que un juvenil que busca ganarse un lugar. Contra Racing, Arruabarrena sentó en el banco a Enner Valencia, Sebastián Villa y Carlos Palacios. Los tres entraron y fueron protagonistas de la remontada.

Foto: Fernando de la Orden / CLARIN

“Buscamos por banda con dos referencias de área como Enner Valencia y Merentiel y los goles fueron similares: centro de lateral y no frontal. Valencia tiene buen juego aéreo y tuvo buena efectividad. Creo que Paredes le dio el premio al jugador del partido a Enner y fue merecido. Es un chico que se hace querer mucho, le vendrán bien los goles, a él y a todos. Villa también entró bien y los cambios son complicados porque los partidos están avanzados y el ritmo es otro”, explicó el Vasco.

Y también se detuvo en Carlos Palacios, otro de los que empieza a recuperar protagonismo: “Tiene la flechita para arriba, está bien, pasó momentos difíciles, hay que mimarlo, tiene fútbol. Entiendo que los minutos le vendrán bien, está entrenando bien, con alegría. Hay que ir pasito a pasito, decir presente”.

Las estadísticas ayudan a dimensionar hasta qué punto Arruabarrena tiene un equipo amplio. El Vasco dirigió 18 partidos y lleva 15 invicto, con 8 victorias y 7 empates. Entre los suplentes, Villa estuvo en 17 encuentros. Lo siguen, con nueve presencias, Marco Pellegrino, Valencia, Ayrton Costa y Tomás Belmonte. Con una menos aparece Dylan Gorosito, mientras que Camilo Rey Domenech, Palacios, Nicolás Figal y Ángel Romero acumulan 6.

Ahí está, quizás, una de las claves de este Boca que se permite soñar. No depende solamente de sus once mejores jugadores. Tiene respuestas en el banco, variantes para cambiar partidos y futbolistas de jerarquía capaces de aparecer cuando la historia se complica. Y después de haber sobrevivido a una remontada que parecía imposible en Rosario, el equipo de Arruabarrena tiene algo que hace unas semanas parecía mucho más lejano: tiempo, confianza y cinco caminos abiertos hacia una vuelta olímpica. Ahora deberá demostrar que la ilusión no es solamente una cuestión de calendario.

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fuente: CLARIN

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