
Organizado por el Círculo de Periodistas y Comunicadores Agropecuarios de Córdoba (CIPAG), especialistas en carne, granos y lácteos debatieron sobre las oportunidades comerciales, la competitividad de las cadenas y las exigencias de trazabilidad ambiental que impone el tratado.
Con la participación sostenida de más de 60 periodistas, comunicadores, profesionales e integrantes de entidades del sector agrobioindustrial, el Círculo de Periodistas y Comunicadores Agropecuarios de Córdoba (CIPAG) llevó a cabo un encuentro virtual para debatir el impacto, desafíos y oportunidades del acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur.
La jornada, articulada en el marco del programa de capacitación continua institucional del CIPAG, contó con las exposiciones de cuatro destacados referentes del ámbito agroindustrial: Ernesto Alejandro O’Connor (economista jefe de Confederaciones Rurales Argentinas), Patricia Bergero (asesora de la Bolsa de Comercio de Rosario), Guillermo Pérez Mazás (gerente comercial de Gloria Argentina S.A.) y Daniel Urcía (presidente de la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas).
Un contexto geopolítico clave y retos internos
Durante la apertura del panel, el economista Ernesto O’Connor destacó que el actual escenario internacional —marcado por tensiones y cambios geopolíticos globales— revalorizó el interés de Europa por la región. Remarcó que el acuerdo implicará la eliminación inmediata de aranceles para el 70% de las exportaciones agroindustriales y esquemas progresivos para el resto, aunque advirtió que la Argentina debe corregir distorsiones locales: «Para aprovechar la demanda externa es urgente resolver problemas estructurales internos como la elevada presión tributaria, la falta de crédito de largo plazo y el costo logístico», destacó. Asimismo, O’Connor alertó sobre la necesidad de lograr una mayor coordinación pública y privada dentro del Mercosur para evitar una competencia desleal en la gestión de las cuotas.
Granos y la limitación de los derechos de exportación
A su turno, la analista Patricia Bergero se enfocó en el complejo oleaginoso y cerealero, recordando que entre el 40% y el 50% de los envíos a la UE en la última década correspondieron a la cadena de la soja. Bergero puso de relieve el marco normativo del acuerdo, señalando que impone un techo obligatorio y decreciente a los derechos de exportación de la soja (llegando al 14% a partir del séptimo año), lo cual disciplina las políticas domésticas. Además, subrayó el peso de las normativas ambientales: «El incumplimiento de exigencias como el Reglamento 1115 sobre deforestación puede habilitar al bloque europeo a suspender importaciones. Argentina debe ser estricta en la adecuación fitosanitaria y ambiental». En ese sentido, recordó que el Mercosur deberá notificar a la UE la distribución de cuotas para 2027 antes del próximo 30 de septiembre de 2026.
Carne vacuna: la «vidriera» global y la trazabilidad digital
En el análisis del sector cárnico, Daniel Urcía definió al mercado europeo como la principal «vidriera» de alto valor para los cortes argentinos, respaldada por una relación comercial de más de un siglo. Respecto al cupo regional de 99.000 toneladas establecido por el tratado, Urcía proyectó que Argentina tiene potencial para superar el millón de toneladas exportadas a nivel global en los próximos cinco años si se garantiza estabilidad macroeconómica y seguridad jurídica. Respecto a los requerimientos de la UE, Urcía instó a no temerle a la debida diligencia ambiental. «El cumplimiento de la trazabilidad digital mediante la emisión del ‘token’ en el SIGSA de SENASA para certificar hacienda libre de deforestación es un proceso sencillo. El propio mercado irá segregando la carne que cuenta con trazabilidad para abastecer a Europa de la que no la tiene”, afirmó.
Lácteos: asimetrías y oportunidad para agregar valor
Por último, Guillermo Perez Mazas describió la brecha de volumen entre la producción europea y la nacional (la UE produce 14 veces más leche que Argentina), pero matizó los temores al señalar que la desgravación para quesos y leche en polvo será gradual hasta 2036 y acotada a cupos regionales (30.000 t y 10.000 t respectivamente). «El acuerdo representa una oportunidad concreta para elevar nuestros estándares de calidad y trazabilidad. El desafío de la industria nacional no es competir en commodities de bajo margen, sino destinar inversión a la infraestructura e innovación para colocar productos de mayor valor agregado, como derivados de suero y proteínas», sostuvo.
Al cierre de la actividad, desde la directiva del CIPAG expresaron su satisfacción por la convocatoria y ratificaron el compromiso de continuar ofreciendo espacios de debate técnico e informativo para enriquecer la labor periodística y la comunicación agropecuaria de la provincia y el país.




