
Mientras disfruta de sus vacaciones antes de reincorporarse al Manchester United, Lisandro Martínez volvió a pronunciarse sobre un tema que excede al fútbol. El defensor de la Selección Argentina utilizó sus redes sociales para expresar su rechazo al proyecto de reforma de la Ley de Tierras que impulsaba el Gobierno nacional.
La publicación fue realizada antes de que el oficialismo decidiera retirar ese capítulo de la iniciativa por falta de apoyo legislativo, por lo que el mensaje del futbolista se produjo cuando el debate aún ocupaba el centro de la agenda política.
A través de una historia en Instagram, el zaguero compartió un video difundido por Amnistía Argentina y acompañó la publicación con una frase contundente: “¡Las tierras argentinas no se venden!”, junto a dos emojis de enojo.
El material difundido mostraba imágenes de distintos paisajes y recursos naturales del país y advertía sobre las posibles consecuencias de modificar la legislación vigente respecto de la propiedad de tierras rurales. Además, concluía con la consigna “Defender la tierra es defender los derechos humanos”, en el marco de una campaña que también convocaba a una movilización frente al Congreso.
Martínez fue uno de los pocos futbolistas de la Selección Argentina en manifestarse públicamente sobre el tema y, entre los campeones del mundo de Qatar 2022, el único que hizo pública su posición a través de las redes sociales.
No es la primera vez que el defensor deja trascender su opinión sobre asuntos ajenos al deporte. En distintas oportunidades compartió publicaciones vinculadas al Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, mientras que durante el Mundial 2026 también protagonizó uno de los gestos más comentados al posar con la bandera que llevaba la inscripción “Las Malvinas son argentinas” tras la victoria frente a Inglaterra.
El proyecto impulsado por el Gobierno proponía modificar la Ley de Tierras sancionada en 2011, introduciendo cambios en el régimen de adquisición de tierras rurales por parte de extranjeros. Sin embargo, ante la falta de los apoyos necesarios, ese capítulo fue retirado del debate parlamentario y su tratamiento quedó suspendido, mientras el Senado continuó con la discusión del resto de la iniciativa.
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