
El llamado a licitación oficial contempla un gasto cercano a los 500 millones de pesos para abastecer las cocinas gubernamentales. Esta adquisición de 29 toneladas de carne resalta por su magnitud.
La residencia presidencial de Olivos concentraría el grueso del millonario pedido gastronómico, según publicó C5N. El pliego exige cortes específicos como bife de chorizo fresco y deshuesado, además de requerir miles de kilos de pollo y diversos tipos de embutidos de primera calidad.
Dentro del extenso listado de compras figuran también asado, bondiola, vacío, lomo, ojo de bife y nalga. Llama poderosamente la atención la inclusión de cortes especiales como la entraña y 50 kilos de molleja, productos que hoy resultan de difícil acceso para muchas familias.
Ninguno de estos abultados pedidos constituye un delito o una irregularidad administrativa formal por sí mismo. Sin embargo, la falta de detalles sobre los comensales profundiza el contraste con el discurso de recorte del gasto público que pregona constantemente la actual gestión.
Fuerte caída del consumo de carne en el mercado interno
Los datos recientes de la cámara sectorial exponen un panorama sumamente crítico para las carnicerías de todo el país. El promedio por habitante descendió a 46 kilos anuales, lo que evidencia una contundente retracción frente a los registros de consumo del año pasado.
Esta drástica merma en las compras cotidianas impactó de lleno en los volúmenes globales comercializados a nivel nacional. Entre enero y agosto se consumieron 175,6 millones de toneladas menos de carne vacuna, marcando un preocupante retroceso para la industria frigorífica local.
La incesante inflación opera como el principal motor de este profundo cambio en los hábitos alimenticios. El incremento interanual del rubro trepó por encima del 42%, superando por varios puntos al Índice de Precios al Consumidor general medido por el INDEC.
Al analizar exclusivamente lo que ocurre en los mostradores, el salto de los precios vacunos es aún más pronunciado. Este encarecimiento superior al 51% se explica principalmente por una menor disponibilidad de hacienda para faena, situación que achicó considerablemente la oferta.
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