
Las pequeñas y medianas empresas argentinas comienzan a recuperarse del deterioro registrado durante el segundo semestre de 2025, aunque el proceso todavía es incipiente y no se traduce en una expansión generalizada de la actividad, el empleo o la inversión. Así surge de un relevamiento realizado por IAE Business School a 221 empresarios PyME durante julio y agosto de 2026, que consultó sobre la evolución de sus negocios, sus principales preocupaciones, las expectativas para los próximos seis meses, el empleo, las inversiones y la incorporación de inteligencia artificial.
El relevamiento, realizado por José María Corrales, profesor y director académico de la célula de programas de Dirección de la PyME de IAE Business School, muestra una fotografía de transición: las empresas comienzan a recuperar parte del terreno perdido, disminuye la proporción que debió reducir personal y cae la expectativa de desvinculaciones, pero al mismo tiempo aumenta la cautela sobre el futuro y no se observan señales de una aceleración de las decisiones de contratación e inversión.
“La principal característica que surge de esta medición es que las PyME parecen haber dejado atrás parte del deterioro observado en el segundo semestre de 2025, pero todavía no hay una expectativa generalizada de expansión. Existen señales de recuperación en la performance, pero esa recuperación convive con cautela en las decisiones de contratación e inversión”, señala Corrales.
La estabilidad política pasa a ser la principal preocupación
Uno de los cambios más significativos que muestra la encuesta es el desplazamiento de la presión impositiva como principal preocupación de los empresarios PyME. En el relevamiento correspondiente al segundo semestre de 2025, la presión impositiva ocupaba el primer lugar, con 46% de las respuestas, seguida por la inestabilidad de las reglas de juego (24%) y la estabilidad política (19%). Seis meses después, el orden se modificó: la estabilidad política pasó al primer lugar, con 44%, mientras que la presión impositiva quedó segunda, con 36%, y la inestabilidad de las reglas de juego cayó al 11%. La volatilidad cambiaria y la inflación fueron mencionadas por el 4% en cada caso y las trabas a las importaciones y exportaciones, por el 1%.
El cambio resulta significativo: la estabilidad política más que duplicó su peso relativo, al pasar del 19% al 44%, mientras que la presión impositiva perdió 10 puntos porcentuales. “El cambio en el orden de las preocupaciones es uno de los datos más significativos del relevamiento. La estabilidad política pasó del 19% al 44% y se convirtió en la principal preocupación. Esto muestra que, para las empresas, la previsibilidad no depende únicamente de las variables económicas o tributarias, sino también del marco político e institucional en el que deben tomar decisiones”, explica Corrales. La preocupación por la estabilidad política adquiere así un peso mayor que el de las variables estrictamente económicas que tradicionalmente encabezaban la agenda PyME.
Las PyMEs comienzan a recuperar terreno, pero desde niveles históricamente bajos
La recuperación aparece cuando se compara la situación actual con la de seis meses atrás, aunque el resultado todavía debe leerse en perspectiva histórica. Ante la pregunta “¿cómo describiría que le está yendo comparado con seis meses atrás?”, el 53% de los empresarios consultados en el primer semestre de 2026 respondió que le estaba yendo mejor, frente al 45% registrado en el segundo semestre de 2025. La proporción que consideraba que su empresa estaba igual cayó del 40% al 34%, mientras que quienes afirmaban estar peor bajaron del 16% al 13%.
En conjunto, las empresas que perciben una situación igual o peor pasaron del 56% al 47%, mientras que las que perciben una recuperación aumentaron 8 puntos porcentuales, del 45% al 53%. Sin embargo, el dato no implica que la performance PyME haya recuperado niveles elevados. El 53% constituye el segundo peor registro de toda la serie, iniciada en el primer semestre de 2023. Por eso, el resultado describe una recuperación respecto del semestre anterior, pero todavía desde una base históricamente baja.
“El dato muestra una recuperación respecto de seis meses atrás, pero es importante ponerlo en perspectiva. El 53% que afirma estar mejor es el segundo peor registro desde que comenzó esta serie en el primer semestre de 2023. Por eso hablamos de recuperación y no de una recuperación consolidada: se revierte parte del deterioro anterior, pero todavía estamos lejos de los mejores niveles de la serie”, señala Corrales.
La evolución de las expectativas refuerza esta lectura. En el segundo semestre de 2025, el 45% esperaba que el resultado de su empresa fuera mejor durante los seis meses siguientes, el 37% que fuera igual y el 18% que fuera peor. En el primer semestre de 2026, la expectativa de mejora cayó al 40%, mientras que la proporción que espera mantener el resultado aumentó al 52% y quienes prevén un empeoramiento descendieron al 7%. Es decir, la expectativa de mejora perdió 5 puntos porcentuales, mientras que la de mantener la situación ganó 15 puntos. Al mismo tiempo, la expectativa de empeorar se redujo en 11 puntos.
“Hay una diferencia importante entre la evaluación del pasado reciente y las expectativas. Las empresas reconocen que comenzaron a recuperar terreno, pero no trasladan automáticamente esa recuperación a sus proyecciones. La expectativa dominante pasó a ser mantener lo conseguido, más que acelerar el crecimiento”, afirma Corrales. La combinación de ambos resultados configura una fotografía de recuperación todavía incipiente, más cercana a la consolidación que a una fase de expansión.
Menor ajuste sobre el empleo, pero todavía sin expansión de las plantillas
La evolución del empleo acompaña parcialmente este proceso de recuperación. Ante la pregunta sobre si, debido al contexto, se habían visto obligadas a reducir parte de su plantilla durante los últimos seis meses, el porcentaje de empresas que respondió “sí” bajó del 42% en el segundo semestre de 2025 al 35% en el primer semestre de 2026. En sentido inverso, las que no debieron reducir personal pasaron del 58% al 65%.
La reducción de 7 puntos porcentuales en la proporción de empresas que debieron ajustar sus dotaciones constituye una señal de menor presión sobre el empleo. Pero esta reversión del ajuste todavía no se convierte en una expansión generalizada. Consultadas sobre si tenían previsto contratar personas durante los próximos seis meses, el 45% respondió que sí, frente al 49% registrado en el segundo semestre de 2025. Dicho de otro modo, el porcentaje que no prevé contratar aumentó del 51% al 55%.
“El mercado laboral PyME parece estar pasando de una etapa de ajuste a una etapa de mayor estabilidad. Es positivo que la proporción de empresas que debieron reducir personal haya bajado del 42% al 35%, pero al mismo tiempo la intención de contratar también se moderó. Todavía no aparece una expansión significativa de las plantillas”, señala Corrales.
La intención de reducir personal también disminuyó. En el segundo semestre de 2025, 19% de las empresas decía que tenía previsto reducir su plantilla durante los seis meses siguientes, mientras que el 31% lo consideraba posible y el 50% lo descartaba. En el primer semestre de 2026, quienes prevén reducir personal bajaron al 14%, los que respondieron “quizás” representaron el 29% y quienes descartan esa posibilidad aumentaron al 57%. Así, la proporción que prevé reducir personal cayó 5 puntos porcentuales, mientras que la que descarta esa posibilidad aumentó 7 puntos.
“El dato más relevante es que se reduce el ajuste previsto. Hay menos empresas que piensan despedir y más empresas que descartan esa posibilidad. Sin embargo, todavía no podemos hablar de una etapa de creación generalizada de empleo”, agrega Corrales.
El talento continúa siendo una restricción estructural
La dificultad para conseguir talento permanece prácticamente sin cambios. En el segundo semestre de 2025, el 72% de las empresas había señalado que tuvo dificultades para conseguir el talento necesario para cubrir puestos. En el primer semestre de 2026, la proporción fue del 71%.
Es decir, más de 7 de cada 10 empresas continúan enfrentando dificultades para encontrar las personas con las capacidades que necesitan, un problema que, según el relevamiento, se mantiene de manera estable desde hace aproximadamente tres años y medio.
“El problema del talento permanece prácticamente estable. No estamos frente a una dificultad puntual de este semestre, sino ante una restricción que las PyMEs vienen señalando desde hace tres años y medio”, sostiene Corrales. La persistencia de esta dificultad adquiere especial relevancia en un contexto en el que las empresas buscan mejorar productividad y eficiencia y, para ello, deben incorporar nuevas tecnologías, que requieren la contratación de perfiles especializados.
La inversión permanece en niveles de cautela
La recuperación de la performance de las PyME tampoco se traduce todavía en una mayor predisposición a realizar inversiones relevantes en activos fijos. Consultadas sobre si tenían prevista alguna inversión relevante durante los próximos 12 meses —por ejemplo, en maquinaria, edificios o rodados—, el 45% respondió que sí o probablemente sí, exactamente el mismo porcentaje registrado en el segundo semestre de 2025. En consecuencia, 55% no prevé realizar este tipo de inversiones, también sin cambios respecto del relevamiento anterior.
“La inversión no muestra todavía un cambio de tendencia. El 45% de las empresas declara que tiene prevista o probablemente realizará una inversión relevante en activos fijos, exactamente el mismo porcentaje que seis meses atrás. En un contexto en el que las empresas comienzan a recuperar su performance, esto muestra que todavía mantienen cautela a la hora de comprometer capital en inversiones de mayor plazo”, explica Corrales. El dato resulta relevante porque pone en evidencia que la recuperación del desempeño todavía no modifica la propensión a invertir en maquinaria y equipo.
El RIMI tiene una penetración todavía limitada
La encuesta también consultó sobre la intención de utilizar durante los próximos 12 meses el Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI). Solo 3% de las empresas respondió que prevé utilizarlo. En tanto, 48% manifestó que no lo utilizará, 22% dijo que lo está evaluando y 27% reconoció desconocer el programa. Es decir, tres de cada cuatro empresas consultadas no prevén utilizar el régimen o directamente desconocen el programa.
“El dato del RIMI merece atención porque muestra una brecha entre la existencia de un instrumento de incentivo y su llegada efectiva al universo PyME. Solo el 3% manifiesta que prevé utilizarlo, mientras que el 27% directamente desconoce el programa”, afirma Corrales.
El relevamiento mide conocimiento e intención de utilización, por lo que no permite evaluar el impacto efectivo del RIMI sobre las inversiones. Sí muestra, en cambio, una baja intención declarada de utilización y un nivel significativo de desconocimiento del programa.
La inteligencia artificial es la gran excepción a la cautela
En contraste con la estabilidad de las inversiones tradicionales, la adopción de inteligencia artificial presenta una penetración muy elevada. El 93% de las empresas consultadas utiliza, está implementando o está evaluando herramientas de IA: el 26% las utiliza de manera regular, el 38% está en proceso de implementación y el 29% se encuentra en etapa de evaluación. Solo el 7% respondió que no las utiliza ni prevé implementarlas en el corto plazo.
La pregunta sobre IA se incorporó en el relevamiento del primer semestre de 2026, por lo que no existe un dato comparable del segundo semestre de 2025. “El 93% es un dato muy significativo. Muestra que la inteligencia artificial ya forma parte de la agenda concreta de las PyME: un 26% la utiliza regularmente, otro 38% está implementándola y un 29% la está evaluando. Es una señal clara de que las empresas están buscando nuevas herramientas para mejorar productividad y eficiencia”, sostiene Corrales.
La diferencia respecto de la inversión en maquinaria y equipo es significativa: mientras 45% mantiene o proyecta una inversión relevante en activos fijos, 93% se encuentra en alguna etapa de adopción de IA. El relevamiento permite hablar de una alta penetración de la tecnología, aunque no mide todavía el impacto de su incorporación sobre la productividad o los resultados de las empresas.
Menos pesimismo, pero el estancamiento sigue siendo la expectativa dominante
La evaluación de los empresarios sobre la situación futura del país también muestra una reversión parcial del pesimismo, aunque no un cambio hacia un escenario claramente optimista. Ante la pregunta sobre cuál creen que será la situación del país durante los próximos seis meses, el porcentaje que espera una mejora aumentó del 31% al 35% entre ambos relevamientos. La proporción que espera que la situación permanezca igual, sin embargo, pasó del 47% al 52%, mientras que quienes anticipan un empeoramiento disminuyeron del 22% al 14%.
El dato más significativo es la reducción del pesimismo: quienes esperan que la situación del país empeore son ahora 8 puntos porcentuales menos que en el segundo semestre de 2025. “Hay una caída clara del pesimismo: pasó del 22% al 14%. También aumentó el porcentaje que espera una mejora, aunque de manera más moderada. Pero el dato dominante es que el 52% espera que la situación permanezca igual. Hay menos pesimismo, pero todavía no hay un optimismo generalizado”, analiza Corrales.
La expectativa sobre el país reproduce, así, el patrón que aparece en las expectativas sobre las propias empresas: se reduce el pesimismo, pero predomina una expectativa de estabilidad antes que de aceleración.
Una recuperación que todavía no se convierte en expansión
En conjunto, los resultados muestran una PyME que comienza a recuperarse del deterioro registrado en el segundo semestre de 2025, aunque todavía no ingresa en una fase de expansión. La percepción sobre el desempeño reciente pasó de 45% a 53% entre ambos relevamientos, pero ese 53% constituye el segundo peor registro de la serie iniciada en el primer semestre de 2023. La recuperación, por lo tanto, es real en términos de la comparación semestral, pero todavía parte de niveles históricamente bajos.
El ajuste sobre el empleo también se reduce: 35% debió reducir su plantilla, frente al 42% anterior, y solo 14% prevé hacerlo en los próximos seis meses, frente al 19% anterior. Pero la cautela persiste. La expectativa de que el resultado empresarial mejore cayó del 45% al 40%, mientras que la expectativa de mantenerlo aumentó del 37% al 52%. La inversión relevante en activos fijos permanece exactamente en el mismo nivel (45%), y la intención de contratar cayó del 49% al 45%.
En paralelo, la agenda empresaria muestra un cambio significativo: 44% identifica la estabilidad política como su principal preocupación, frente al 19% seis meses antes, mientras que la presión impositiva pasó del 46% al 36%. “La fotografía general no es la de una PyME en crisis, pero tampoco la de un sector que ya esté en una fase de expansión. Lo que vemos es un comienzo de recuperación después del deterioro anterior, acompañado por prudencia. Las empresas reducen la intención de despedir, pero todavía no aceleran la contratación ni la inversión. La prioridad parece ser consolidar lo conseguido antes que asumir nuevos compromisos”, resume Corrales.
La principal excepción a esta cautela aparece en la transformación tecnológica. El 93% de las empresas ya utiliza, implementa o evalúa herramientas de inteligencia artificial, un nivel de adopción que contrasta con la estabilidad de las inversiones tradicionales. “El mensaje central es que las PyME comienzan a recuperarse, pero todavía no están convencidas de que sea el momento de acelerar. Hay menos ajuste y menos pesimismo, pero la recuperación parte de niveles históricamente bajos y todavía no se traduce en una mayor predisposición a contratar o invertir. En este contexto, la estabilidad y la previsibilidad adquieren un peso cada vez mayor en las decisiones empresariales”, concluye Corrales.
Ficha técnica
Universo: empresarios PyME egresados del programa Dirección de la Pequeña y Mediana Empresa de IAE Business School.
Muestra: 221 respuestas.
Período de relevamiento: julio y agosto de 2026.
Ámbito geográfico: Argentina.
Unidad de análisis: empresa.
Modalidad: online.
Instrumento: cuestionario estructurado.
Responsable del estudio: José María Corrales, profesor y director académico de la célula de programas de Dirección de la PyME de IAE Business School.
Fecha de realización del informe: agosto de 2026.
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