
La iniciativa sobre biocombustibles que este jueves obtuvo media sanción en el Senado, es resultado de la integración de siete proyectos de ley, provenientes de distintos bloques políticos y procedencias regionales.
Tras un año de debates que se intensificaron en el último mes, para limar diferencias, se llegó a un esquema de consenso que se impuso por 41 votos positivos, 25 negativos y ninguna abstención, que conforma una propuesta multipartidaria y con elocuente impronta federal.
Al escucharse los oradores en el recinto daba la sensación de que era un tratamiento parlamentario de un país que prioriza las políticas de estado por encima de las grietas. La votación no tuvo finalmente la contundencia que se registró a favor del acuerdo UE-Mercour, pero la mayoría resultó sólida.
En esa estrategia talló la senadora Patricia Bullrich, autora del proyecto oficialista que tuvo la inteligencia política de articular voluntades con aliados tácticos. Un paso crucial que alentó fue que la senadora salteña y ex ministra de Energía (2022-2023), Flavia Royon, fuera nombrada semanas atrás como titular de la comisión de Minería, Energía y Combustible y en este tema designada miembro informante.
El manejo técnico y la paciencia parlamentaria de Royón, más el empuje también valioso de legisladores como Flavio Fama, Pablo Cervi, Alejandra Vigo, Carolina Moisés, Beatríz Avila, Ezequiel Atauche y Carolina Losada, habilitaron el camino para llegar a este equilibrio superador de la la actual.
El proyecto aumenta gradualmente los cortes obligatorios: el biodiésel pasa del 7,5% al 10% a los 12 meses, y el bioetanol del 12% al 15% en el mismo plazo, regulando además cómo se abastecen y comercializan para garantizar una transición ordenada. Para el biodiésel se fija una transición hasta 2036 que evita una apertura abrupta del mercado.
En el bioetanol se preserva un 6% de caña de azúcar y un 6% de maíz, con el 3% restante abierto a nuevas materias primas. “Buscamos dar previsibilidad a las cadenas existentes —que en el norte significan trabajo real— con competencia dentro de cada cupo”, señaló Royon.
“Esta iniciativa busca agregar valor en el interior del país, potenciar cadenas de valor, atraer inversiones y desarrollar fuentes de trabajo. No es una modificación puntual: proponemos un marco integral nuevo para una industria que ya ha desarrollado capacidades y hoy necesita reglas nuevas para crecer y alcanzar una nueva escala“, explicó Royon al fundamentar el dictamen.
El Consejo Agroindustrial Argentino (CAA) lo celebró como un paso fundamental hacia el desarrollo sustentable, el agregado de valor en origen y la consolidación de la transición energética en la Argentina y estimó que la plena implementación impulsará “inversiones privadas superiores a los US$ 1.000 millones destinadas a la ampliación de capacidad instalada, desarrollo tecnológico, infraestructura logística y generación de energías limpias.
Asimismo, la medida tendrá un impacto directo en la creación de puestos de trabajo directos e indirectos y posibilitará un ahorro estratégico de divisas al sustituir importaciones de combustibles fósiles.
“Aprobar este marco regulatorio es apostar a más federalismo, menor huella de carbono, mejorar la calidad de los biocombustibles, un precio competitivo para el consumidor, especialmente en beneficio del agro y creación de mayor empleo de calidad. Queda ahora en manos de la Honorable Cámara de Diputados sancionar definitivamente la ley para transformar este potencial productivo en una realidad para la economía argentina a partir de 2027”. señalo Gustavo Idígoras, presidente del CAA y titular de CIARA, la cámara de agroexportadores, que resaltó el “fomento de la libre competencia que traerá beneficios para los consumidores y permitirá proyectar futuras inversiones”.
“Vamos a pasar de un esquema donde el Estado determina quién produce, cuánto y a qué precio, a uno de más mercado y competitividad. Pero esta transición tiene que cuidar las capacidades productivas ya desarrolladas, que hoy sostienen puestos de trabajo genuinos en el norte argentino”, auguró Royon.
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