“La vida sexual no empieza en la cama”: seis hábitos simples para fortalecer el deseo en la pareja

Muchas personas creen que una buena vida sexual depende de la química o de la frecuencia con la que una pareja tiene relaciones. Sin embargo, existen hábitos cotidianos que suelen pasar desapercibidos y que pueden influir en el deseo, la excitación y la satisfacción sexual.

La vida sexual no empieza en la cama. Empieza mucho antes, en la manera en que habitamos nuestro cuerpo, nuestros vínculos y nuestro tiempo”, asegura la psicóloga y sexóloga Jacqueline Orellana a Clarín.

De acuerdo con la especialista (@psi.sexologia), el deseo no aparece en forma espontánea, sino que necesita ciertas condiciones para desplegarse: “La sexualidad no se alimenta sólo de estímulos físicos; se nutre de la curiosidad, la confianza y el encuentro con el otro”.

En la misma línea, la psicóloga y sexóloga Milagros Burgos Recci sostiene que una pregunta es cómo es la vida cotidiana de esa persona. “Desde la primera sesión siempre pregunto tres cosas: cómo estás comiendo, cómo estás durmiendo y si estás haciendo actividad física. Sin esas bases, no hay deseo que aguante”, explica (@lic.miliburgosr).

Hábitos para una vida sexual más placentera

En ese contexto, ambas expertas coinciden en que incorporar distintos hábitos diarios y simples pueden hacer que la vida sexual sea más placentera.

1 – Buen descanso

Dormir poco o descansar mal genera cansancio y también puede disminuir el deseo sexual. El estrés y la falta de recuperación física mantienen al organismo en un estado de alerta que dificulta la excitación.

Un mal descanso puede disminuir el deseo sexual. Foto: Shutterstock.

“Cuando una persona vive en estado de alerta permanente, resulta difícil entregarse a una experiencia que requiere presencia, juego y conexión. Hace ya muchos años que el vacío, el silencio y el aburrimiento están mal vistos. Sin embargo, esa falta es fundamental para volver a encontrarnos con el deseo”, sostiene Orellana.

2 – Actividad física y buena alimentación

La imagen corporal es clave para estimular el deseo. Por eso, realizar actividad física y mantener una alimentación equilibrada son hábitos que pueden mejorar la vida sexual. “Sentirse bien en el propio cuerpo abre la disponibilidad al placer“, asegura Burgos.

Y Orellana añade: “No se trata de alcanzar una perfección física, sino de construir condiciones que permitan habitar el cuerpo y registrarlo con mayor vitalidad”.

3 – El trabajo y el celular, fuera de la cama

Para Burgos, llevar el trabajo a la cama es uno de los hábitos más deserotizantes que existen. “No hay chance de conectar con el placer si estamos en modo ‘producir y resolver’. La cama es para dormir y para construir intimidad”.

Para Burgos, llevar el trabajo a la cama es uno de los hábitos más deserotizantes que existen. Foto: Shutterstock.

En ese sentido, propone sostener espacios de intimidad sin pantallas y cultivar el contacto afectivo cotidiano, como caricias, miradas y charlas profundas.

4 – La comunicación como pilar

Para ambas sexólogas, una de las cosas que más suele pasarse por alto es la comunicación en la pareja: “Hablar de lo que gusta, de lo que incomoda y de lo que se desea fortalece la intimidad“.

Para ambas sexólogas, una de las cosas que más suele pasarse por alto es la comunicación en la pareja. Foto Shutterstock.

Y agregan: “Hay que hablar del placer. ¿Qué les gusta? ¿Qué quisieran probar? Muchas parejas llevan años juntas y nunca tuvieron esa conversación. La evitan por vergüenza, o porque ‘si nos conocemos tanto, debería saberlo’. Pero el deseo cambia, y la única forma de saberlo es preguntando”.

También advierten que las parejas que llevan mucho tiempo juntas son las que pudieron tener conversaciones difíciles y no las evitaron. “Lo no dicho se acumula, se convierte en distancia, y la distancia apaga el deseo“.

5 – Encuentros planificados

“Las parejas que tienen una buena vida sexual priorizan el sexo en su vida“, asegura Burgos. Las dos especialistas coinciden en que el deseo sexual casi nunca es espontáneo, y por eso recomiendan planificar los encuentros en la pareja para provocar más intimidad.

Las dos especialistas coinciden en que el deseo sexual no es espontáneo. Foto ilustración Shutterstock.

“Cuando estamos conociendo a alguien, todo el tiempo planificamos dónde verlo y qué planes hacer. ¿Por qué no podríamos hacer lo mismo con la pareja? Anticipar también genera deseo“, dice la psicóloga.

Orellana insiste en que es un error dejar el sexo para el final del día, ya que ambos están agotados. Por eso, afirma: “El sexo siempre se planifica, incluso desde el primer encuentro, siempre ponemos acciones o palabras que indican que queremos que eso suceda. Hay que bajarle el precio a la espontaneidad que vemos en las películas”.

6 – Curiosidad y sorpresa

La rutina es una de las principales causas por las que el deseo se apaga en una pareja. Por eso, romper con esa estructura y cambiar de escenario puede fortalecer el vínculo entre ambos.

Hábitos simples, pero con presencia real pueden ayudar a aumentar la pasión. Foto ilustración Shutterstock.

Burgos menciona hábitos simples, pero con presencia real para aumentar la pasión: cocinar juntos, salir a caminar sin celular o hacer sobremesa. En la misma línea, propone tener relaciones sexuales en diferentes espacios de la casa, probar nuevas posiciones o incorporar juguetes sexuales o juegos eróticos.

Y Orellana suma: “La rutina no aparece porque una pareja haga siempre lo mismo, sino cuando deja de mirarse con curiosidad. El erotismo necesita cierta capacidad de sorpresa. Preguntarse qué desea hoy el otro, en lugar de creer que ya se lo conoce por completo, puede resultar mucho más transformador que cualquier técnica”.

El deseo se construye

Según Burgos Recci, muchas personas se enfocan en encontrar aquello que aumenta el deseo, cuando antes conviene identificar qué es lo que lo bloquea. “El deseo tiene dos sistemas: un acelerador y un freno. El acelerador responde a todo lo que es erótico. El freno responde a las amenazas: el estrés, el cansancio, el conflicto sin resolver y la preocupación. La clave no es solo buscar qué enciende al otro, sino entender qué le apaga“.

Incorporar hábitos que reduzcan el estrés, favorezcan el descanso, fortalezcan la comunicación y generen espacios de intimidad puede ayudar a crear las condiciones para que el deseo vuelva a aparecer.

“Para renovar la sexualidad no hacen falta grandes novedades, los cambios más significativos suelen ser pequeños”, afirma Orellana. “La sexualidad es un lenguaje que se construye de manera singular en cada vínculo. Escuchar, preguntar y habilitar la palabra suele ser mucho más eficaz que cualquier consejo universal”.

fuente: CLARIN

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