La inteligencia artificial se salió del corral y nadie miró la tranquera – La Voz

Hace dos semanas, pasó algo que sonó a película, pero fue real: una inteligencia artificial de la empresa OpenAI, al hacer una prueba de seguridad dentro de un laboratorio cerrado, encontró una falla que nadie conocía, se metió a internet sin permiso y entró a los sistemas de otra empresa tecnológica. Nadie se dio cuenta durante una semana entera.

No fue una máquina que “despertó” con voluntad propia, como en las películas. Fue algo más simple y, para el ciudadano de a pie, más inquietante: le dieron una tarea y la cumplió de una forma que sus propios creadores no pudieron prever ni frenar a tiempo.

OpenAI informa un ciberataque autónomo de IA y reabre el debate sobre los límites de la tecnología

OpenAI informa un ciberataque autónomo de IA y reabre el debate sobre los límites de la tecnología

Estamos hablando de una de las empresas más avanzadas del planeta. Si a ellos se les escapó de las manos, la pregunta que nos tenemos que hacer en Argentina es incómoda: ¿quién nos está cuidando a nosotros?

El que llegó a tomar café con el Presidente

Hace unos meses, el dueño de Palantir –empresa que cruza datos masivos de personas para gobiernos y ejércitos– vino tres veces a reunirse con Javier Milei y se quedó dos meses en Buenos Aires. Todavía no hay contrato firmado.

Mientras tanto, Nación ya creó una unidad de IA en el Ministerio de Seguridad, reformó por decreto la Ley de Inteligencia y lanzó una plataforma que cruza los datos de todos los organismos del Estado sobre cada uno de nosotros, sin ley del Congreso que lo autorice. Se está construyendo la autopista antes de que exista el semáforo.

Lo que le regalamos a cambio

Y no es sólo tu información personal. Nación impulsa un régimen (el “Super-Rigi”) para instalar en el país los enormes galpones de computadoras que hacen funcionar a la IA.

A cambio, baja el Impuesto a las Ganancias, libera exportaciones y garantiza reglas fijas durante 30 años.

Esos galpones consumen agua y electricidad las 24 horas. Chile y Brasil exigen a cambio energía renovable y cuidado del agua; nosotros, por ahora, no.

El futuro que hipotecamos no es una metáfora

En 2014, nacieron en Argentina casi 780 mil chicos. En 2024, apenas 413 mil. Hoy nacen en promedio 1,24 hijos por mujer, contra los 2,1 que hacen falta para sostener la población.

Es exactamente a esa generación –la más chica de nuestra historia– a la que le hipotecamos agua, energía y datos por 30 años, sin que esté sentada en la mesa donde se decide.

No partimos de cero

Y acá está lo esperanzador: en el Congreso de la Nación hay al menos cuatro proyectos de ley de distintos espacios políticos para regular la IA –crear una autoridad de control, clasificar los sistemas según su riesgo, darle al ciudadano derecho a reclamar cuando una decisión automática lo perjudica–.

En la Legislatura de Córdoba, además, hay un proyecto trabajado desde 2024 por el espacio que hoy gobierna la provincia, que busca exactamente eso: poner semáforos en la autopista, sin cerrarla.

No se trata de frenar los beneficios enormes que la IA puede traer –en salud, en educación, en productividad–, sino de decidir, con las reglas claras puestas antes y no después, cómo los aprovechamos sin quedar a merced de lo que decida el más fuerte.

El contraste es justo con la Nación: mientras estos proyectos buscan poner límites, el propio Ejecutivo envía al Congreso una reforma que habilita empresas gestionadas por IA con menor intervención estatal. Dos señales opuestas, al mismo tiempo, en el mismo país.

Y el mundo desarrollado ya eligió no dejar esto librado al azar. Europa tiene desde 2024 su ley de IA, que clasifica los sistemas por riesgo y ya es plenamente exigible, con multas de hasta el 7% de la facturación global para quien la incumpla. Estados Unidos, más liberal, no tiene ley federal única, pero regula por agencia –salud, transporte, consumo– y exige cuentas puntuales en cada sector. Ninguno de los dos dejó que la tecnología avanzara sin ningún marco.

Esto no es ciencia ficción ni un tema sólo para ingenieros. Es la quinta revolución industrial entrando por la puerta de tu casa, con tus datos, tu agua y el futuro de tus hijos o tus nietos adentro. Y las revoluciones anteriores nos enseñaron algo: si el Estado no pone las reglas antes, las pone después quien más poder tiene.

Todavía estamos a tiempo de decidir qué país les dejamos. Pero el reloj, como quedó demostrado hace dos semanas en un laboratorio de California, corre más rápido de lo que pensamos.

La discusión ya está planteada en nuestras propias legislaturas. Lo que falta es la decisión política de tratarla antes de que sea tarde.

Tesorera de la Fundación Idear, Córdoba

fuente: inteligencia artificial se salió del corral y nadie miró la tranquera – La Voz”> GOOGLE NEWS

Artículos Relacionados

Volver al botón superior

Adblock Detectado

Considere apoyarnos deshabilitando su bloqueador de anuncios