
El fútbol argentino atesora mitos que parecen errores en la línea de tiempo de la historia. El 10 de julio de 1986, apenas 11 días después de tocar el cielo en el Estadio Azteca, Diego Armando Maradona aterrizó en Córdoba para protagonizar un evento que hoy roza lo fantástico: jugar un partido formal con la camiseta del Club Atlético Belgrano.
X de Belgrano
El motivo: Solidaridad y amistad
Mientras el mundo esperaba que el mejor jugador del planeta iniciara unas merecidas vacaciones antes de volver al Napoli, el “Diez” decidió subirse a un avión Cessna con destino a “La Docta”. El motor de su visita fue doble: un encuentro a beneficio del Patronato de la Infancia y el pedido personal de su amigo Jorge “Gallego” Vázquez, quien integraba el plantel “Celeste”.
Una atmósfera de leyenda
La llegada de Maradona paralizó la capital cordobesa. Tras ser declarado ciudadano ilustre en la intendencia, se dirigió al entonces Estadio Córdoba (hoy Mario Alberto Kempes), donde el público desbordó las tribunas para ver al flamante campeón mundial.
En el vestuario, los jugadores de Belgrano —que venían de consagrarse campeones invictos del Torneo Regional— se encontraron con un ídolo sumamente humilde. Enrique Vivanco, defensor de aquel equipo, recordó que Diego llegó con sus propios botines bajo el brazo y saludó a cada integrante del cuerpo técnico y auxiliares, haciéndolos sentir “importantes”.
El partido: Un penal para el recuerdo
Aquella noche, Belgrano, dirigido por Tomás Rodolfo Cuellar, formó con un equipo de lujo que incluía a figuras como J.J. López y Villarreal, junto al invitado de honor. El rival fue Vélez Sarsfield, que contaba en sus filas con otro campeón del mundo, el cordobés José Luis Cuciuffo.
El encuentro terminó 1-1 y tuvo un momento cumbre que alimentó la mística: Maradona falló un penal. Su remate impactó en el palo y, aunque él mismo anotó en el rebote, el árbitro Osvaldo Figueroa anuló el tanto correctamente siguiendo las leyes del juego de aquel entonces.
La camiseta “intervenida”
Un detalle que resalta la velocidad con la que se organizó el evento fue la indumentaria. Debido a compromisos comerciales, la camiseta de Belgrano debió ser modificada en el vestuario: se taparon las marcas habituales para lucir el logo de Atlantic Travel Tour, la agencia que financió el traslado del astro.
Al día siguiente, el diario La Voz del Interior inmortalizó la jornada con un título que se convirtió en bandera para el pueblo pirata: “Celeste por una noche”. Hoy, a décadas de aquel hito, el paso de Diego por Alberdi sobrevive como un relato transmitido de boca en boca, la prueba definitiva de que “Pelusa” las hizo todas.
X de Belgrano
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