José Antonio Marina, filósofo español de 87 años: El derecho a opinar es respetable, pero no todas las opiniones lo son”

En estos tiempos de sobreabundancia de redes sociales, discursos sin matices y cambios de statu quo, existe una idea tácita que indica que todas las opiniones deben ser consideradas y sopesadas.

Sin embargo, varios referentes del pensamiento contemporáneo comenzaron a alzar su voz contra este concepto.

Entre las personalidades destacadas que están en esta línea se encuentra José Antonio Marina. Como indica una nota de El Confidencial, este filósofo español reconocido por sus estudios sobre inteligencia, ética, creatividad y educación reabrió un debate necesario sobre la calidad de lo que decimos y escuchamos.

Marina, siguiendo la misma fuente, advierte que la falta de justificaciones se volvió un hábito preocupante. En su trabajo como profesor, observa con frecuencia cómo la inmediatez digital fomenta lo que él describe como una evidente pérdida de rigor: mensajes breves, ideas sin desarrollo y una tendencia generalizada a aceptar sin analizar.

Para José Antonio Marina, el valor de las opiniones está dado por la solidez de la argumentación Foto Facebook.

Esta combinación, asegura, hizo que la discusión pública se llene de opiniones sin fundamento que se defienda más el ruido que la razón.

Vale aclarar que el filósofo insiste en que la cuestión no está en prohibir que alguien diga lo que piensa, sino en recordar que el respeto no se regala.

Su mensaje caló especialmente porque rompe con la creencia que pregona que todo vale mientras sea dicho en voz alta.

Marina coincide en que opinar es un derecho. Pero al mismo tiempo aclara que no todo pensamiento adquirido sin reflexión merece consideración.

Cada opinión en su lugar

La intervención del filósofo fue realizada hace unos años y hace poco tiempo empezó a circular en las redes y retomó su fuerza.

Como una forma de darle sustento, la nota de El Confidencial cuenta la experiencia de sus clases universitarias. “A mis alumnos de posgrado les pregunto: ¿Es verdad que todas las opiniones son respetables?’ Y me dicen que sí”, afirma con rotundidad.

Pero para él, la clave está en distinguir entre el derecho a hablar y la calidad de aquello que se comparte. “Lo que es respetable es el derecho a exponer tu opinión sin que haya una Inquisición”, como una defensa a la libertad de expresión.

Aunque Marina resalta que no todo pensamiento tiene el mismo peso: “La respetabilidad de las opiniones depende de su contenido. Puede haber opiniones estúpidas, blasfemas, injustas o racistas”.

Con esta enumeración, muestra el abanico de ideas que no pueden aspirar al mismo trato que otras construidas desde el razonamiento y la búsqueda de verdad.

Su planteo no es censurar, sino invitar a mirar de frente lo que decimos y escuchamos cada día.

Al mismo tiempo, llama a recuperar el pensamiento crítico, a exigir razones y a no caer en el relativismo que coloca al mismo nivel lo razonado y lo irracional.

José Antonio Marina busca darle el lugar merecido a cada opinión Foto Instagram/@elpanoptico__.

El remate de su argumento llega cuando recuerda que valorar una opinión exige evaluar los elementos que la sustentan. Entre ellos, la motivación, la lógica, la coherencia y la ausencia de prejuicios.

Él mismo lo expresa con claridad: “Cuando alguien dice: ‘Respete usted mi opinión’. La respeto o no la respeto. Depende de cómo sea su opinión” y asegura que, para tomarla en serio, esta debe ir acompañada de una sólida demostración.

También reivindica una conversación pública que no premie la ocurrencia fácil, sino una reflexión que invite a comprender mejor el mundo y a convivir con más responsabilidad.

En otras palabras: “El derecho a opinar es respetable, pero no todas las opiniones lo son”.

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fuente: CLARIN

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