
La reconstrucción de la Selección de Italia para recuperar el protagonismo perdido en el fútbol internacional después de quedar afuera de su tercer Mundial consecutivo comenzó con un duro revés. Y es que la búsqueda del entrenador que reemplace a Gennaro Gatusso para liderar el nuevo proyecto ya sufrió su primer golpe importante: Pep Guardiola rechazó la propuesta para convertirse en el nuevo seleccionador y frustró el primer gran objetivo del proyecto encabezado por Paolo Maldini.
El entrenador catalán era la gran obsesión del nuevo director técnico de la Federación Italiana (FIGC), quien, acompañado por Leonardo, asesor deportivo brasileño que acompaña al ex defendor en esta nueva estructura, viajó hasta Barcelona para presentarle un plan que iba mucho más allá del primer equipo. La idea contemplaba una transformación integral del fútbol italiano, desde las divisiones juveniles hasta la selección mayor, con Guardiola como piedra angular de una nueva filosofía de juego.
La FIGC incluso estaba dispuesta a hacer un esfuerzo económico para satisfacer las pretensiones salariales del ex entrenador de Manchester City. Sin embargo, el dinero nunca fue determinante. Según reveló La Gazzetta dello Sport, Guardiola comunicó su decisión durante la noche del jueves con una frase tajante: “Gracias, me siento honrado, pero ahora mismo no me siento capaz“.
El español meditó durante varios días la propuesta, aunque finalmente mantuvo la postura de mantenerse alejarse temporalmente de los bancos de suplentes para dedicarle más tiempo a su familia. Además, de acuerdo con el diario italiano, también influyeron sus dudas sobre el trabajo cotidiano de un seleccionador, una función que considera demasiado alejada del contacto diario con los futbolistas.

El otro golpe recibido
Por si el rechazo de Guardiola no alcanzara para complicar el panorama, casi en simultáneo también comenzó a desvanecerse otra de las grandes ilusiones de la federación. Carlo Ancelotti, otro de los nombres apuntados, no se vio seducido por la chance de dirigir a su país natal y mantendrá su compromiso con la selección de Brasil, donde recientemente renovó contrato hasta el Mundial 2030.
El propio Maldini había reconocido públicamente que Carletto integraba la lista de candidatos, aunque desde un principio los principales medios italianos coincidieron en que el entrenador no contemplaba abandonar abruptamente el proyecto que inició en la Verdeamarela para asumir el desafío de reconstruir a la Azzurra.

Dos nuevos nombres en carpeta
El margen de error en Italia no existe. Un nuevo fracaso mundialista parece intolerable. Y un ídolo como Mancini lo sabe mejor que nadie. Por eso, ante las negativas de dos de los técnicos más prestigiosos del mundo, la búsqueda redujo su abanico de opciones y ahora parece apuntar a viejos conocidos de la casa.

Por estas horas, el principal candidato pasa a ser Andrea Pirlo, de presente en los Emiratos Árabes pero con una espalda pesada por su pasado como futbolista. A su vez, vuelve a ganar fuerza la posibilidad de un regreso de Roberto Mancini, el entrenador que condujo a Italia al título de la Eurocopa 2021. Si bien cuenta con la mancha de no lograr clasificar al Mundial 2022, cuenta con la chapa de haber liderado el último equipo que ilusionó al pueblo azurro.
Con información de EFE
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