
La diputada nacional Carolina Basualdo presentó en Córdoba el borrador de un proyecto de ley que busca crear un régimen de identificación y etiquetado obligatorio para contenidos digitales generados, modificados o sintetizados mediante inteligencia artificial. La iniciativa apunta a responder a los desafíos que plantea el crecimiento acelerado de estas tecnologías, especialmente en materia de transparencia, protección de derechos e integridad democrática.
La presentación se realizó en la Legislatura de Córdoba y reunió a representantes de 17 instituciones académicas, organizaciones de la sociedad civil y asociaciones profesionales. Durante la jornada, especialistas y referentes intercambiaron aportes sobre la necesidad de construir un marco regulatorio que permita aprovechar las oportunidades de la IA sin descuidar sus potenciales riesgos.
Uno de los aspectos centrales del proyecto es la obligación de identificar claramente aquellos contenidos que hayan sido creados o alterados mediante inteligencia artificial. El objetivo es que las audiencias puedan conocer el origen de la información que consumen y distinguir entre contenidos auténticos y aquellos generados artificialmente.


La propuesta también contempla la protección de la identidad y la imagen digital de las personas, los derechos laborales de trabajadores culturales y la defensa de los procesos democráticos, especialmente durante períodos electorales. Los deepfakes aparecen como una de las principales preocupaciones debido a su capacidad para manipular información y generar desinformación.
“Dimos un primer paso organizando distintas mesas de trabajo junto a las Universidades, organizaciones de la sociedad civil y asociaciones profesionales que de manera interdisciplinaria pudieran realizar aportes para este proyecto que ingresaremos a la Cámara de Diputados”, señaló Basualdo al destacar el carácter participativo de la iniciativa.
La legisladora remarcó además que el debate abarca cuestiones sensibles como la protección de datos personales, la propiedad intelectual, la violencia digital de género y el impacto de la inteligencia artificial sobre niños, jóvenes y trabajadores. “Esta fue una primera jornada a partir de la cual emergieron distintas cuestiones ligadas al impacto de la revolución iniciada por la inteligencia artificial en nuestra sociedad”, sostuvo.
Finalmente, Basualdo afirmó que el desafío será construir una regulación que acompañe el avance tecnológico sin perder de vista el bienestar social. “Nuestra responsabilidad es que la IA esté orientada al bien común, al servicio del humano, a la construcción de sociedades más justas. Son necesarias las reglas claras y la supervisión humana”, concluyó la diputada, quien adelantó que continuarán las mesas de trabajo con actores públicos, privados y del tercer sector.


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