
El inicio del Torneo Clausura regaló una jornada de emociones intensas en Junín. Bajo un clima frío y lluvioso que afectó el estado del campo, Sarmiento y Argentinos Juniors protagonizaron un duelo que tuvo de todo: goles de gran factura, banderas con sentimiento patriótico y un desenlace cinematográfico.
Un inicio cuesta arriba
El equipo de Facundo Sava comenzó mejor plantado, logrando incomodar el circuito de juego del “Bicho”. A los 30 minutos del primer tiempo, una asistencia de categoría de Pablo Magnín permitió que Junior Marabel definiera con solvencia para poner el 1-0 a favor del local. En las tribunas, el fervor mundialista seguía latente con banderas que agradecían a la Selección Argentina y recordaban que “Las Malvinas son Argentinas”.
La reacción y el talento de “potrero”
En el complemento, Argentinos salió decidido a cambiar su imagen. Rápidamente, a los 3 minutos, Alan Lescano anotó un verdadero golazo tras una pirueta inesperada que sorprendió al arquero Arboleda. El envión anímico continuó y, diez minutos después, Sebastián Prieto —elegido como la figura del encuentro— aprovechó un rebote tras una gran jugada colectiva para dar vuelta el marcador.
Sarmiento no bajó los brazos y, a los 24 minutos de la segunda parte, Renzo Orihuela conectó un cabezazo tras un centro preciso de Zabala para sellar el 2-2 momentáneo.
Gloria, olvido y expulsión
Cuando parecía que el empate estaba decretado, aparecieron los cambios de Nicolás Díez. Hernán López Muñoz, el sobrino nieto de Diego Maradona, frotó la lámpara y asistió de forma “maradoniana” a Diego Porcel. El joven de 21 años remató con potencia para marcar el 3-2 definitivo a los 45 minutos.
EL BICHO REMONTÓ EN JUNÍN Y DEBUTÓ GANANDO EN EL CLAUSURA | Sarmiento 2-3 Argentinos Jrs. | RESUMEN
Sin embargo, el éxtasis le jugó una mala pasada. En medio del desahogo, Porcel se quitó la camiseta para festejar, olvidando que había sido amonestado apenas cuatro minutos antes. El árbitro Luis Lobo Medina no dudó y le mostró la segunda tarjeta amarilla seguida de la roja. El delantero pasó de la alegría total a retirarse al vestuario con una mezcla de frustración y la satisfacción de haberle dado los tres puntos a su equipo en un debut agónico.
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