Ella, 24 años, gastaba 800 euros al mes en ropa por su adicción a las compras: “El subidón de dopamina me mantenía comprando”

Comprar una camiseta, estrenar unas zapatillas o darse un gusto después de un día largo puede parecer un comportamiento cotidiano. Pero para Ella Hewitt, una joven de 24 años del Reino Unido, las compras terminaron convirtiéndose en una necesidad que la llevaba a gastar hasta 800 euros al mes en ropa que, en algunas ocasiones, ni siquiera llegaba a ponerse.

La situación comenzó a empeorar en 2021, cuando empezó a trabajar y tuvo sus propios ingresos. En lugar de guardar una parte de su sueldo, se lo gastaba prácticamente en cuanto lo recibía, principalmente en prendas de moda rápida que encontraba a través de las redes sociales. Muchas de esas compras no respondían a una necesidad concreta: las hacía cuando estaba cansada o aburrida.

“No crecí con mucho dinero, así que cuando conseguí trabajo me gastaba el sueldo en cuanto me lo ingresaban”, explicó Hewitt en una entrevista con la BBC. Según relató al medio británico, detrás de ese comportamiento había un componente emocional que hacía más difícil detenerlo.

Para recuperar el control sobre sus gastos, Hewitt aplicó distintas estrategias. (Foto: Instagram @ellahewitt)

“El subidón de dopamina me mantenía comprando”, aseguró. La satisfacción aparecía en el momento de hacer una compra, pero desaparecía después. El resultado era una acumulación de prendas y unas cuentas cada vez más complicadas, algo que también interfería con su objetivo de independizarse.

El método que utilizó para frenar las compras impulsivas

Para recuperar el control sobre sus gastos, Hewitt comenzó a aplicar distintas estrategias. Una de las principales consistió en dejar los productos que quería comprar en una lista y esperar 30 días antes de tomar una decisión.

“Si aún lo quería, lo compraba, pero casi siempre me daba cuenta de que las ganas habían desaparecido”, contó. La espera le permitió distinguir entre aquellos productos que realmente quería y los que simplemente había sentido la necesidad de comprar en un determinado momento.

También encontró una manera de satisfacer el impulso de comprar sin gastar dinero. Se asignó un presupuesto imaginario de 1000 libras al día para realizar compras ficticias. De esa manera podía experimentar con aquello que quería adquirir sin que la operación afectara sus cuentas.

A esa estrategia le sumó otra regla: solo comprar algo cuando pudiera permitirse “comprarlo tres veces”. Con estas medidas, asegura que consiguió reducir sus gastos en un 60%.

“No soy perfecta, pero tengo mucho más control”

El cambio no significó que Hewitt dejara de comprar ropa ni que renunciara por completo a los productos que le gustan. La diferencia, según explicó, está en que ya no siente la misma necesidad de hacerlo de manera impulsiva. “No soy perfecta. Hay veces que compro cosas porque las quiero. Pero tengo mucho más control”, afirmó.

La joven logró reducir sus gastos en un 60. (Foto: Instagram @ellahewitt)

Actualmente trabaja como influencer de moda ética y planea lanzar su propia marca de ropa. Su experiencia le permitió modificar la relación que tenía con las compras: aprendió a esperar antes de decidir, a identificar qué había detrás de cada impulso y a establecer límites para sus gastos.

El objetivo ya no es evitar cualquier compra, sino recuperar la posibilidad de decidir cuándo realmente quiere adquirir algo y cuándo se trata solamente de una necesidad pasajera.

fuente: CLARIN

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