El duro relato de una bombera voluntaria cordobesa luego de trabajar en los rescates en Venezuela

Tras enfrentarse a la desolación y el desastre, los brigadistas cordobeses que viajaron a Venezuela regresaron al país. Entre ellos se encuentra Laura Giaconi, una bombera voluntaria de Salsipuedes que formó parte de los intensos operativos de rescate tras los dos devastadores terremotos que golpearon a la nación caribeña.

En diálogo exclusivo con Dracu Gómez para el programa “Lo que está pasando”, de Canal C, Laura brindó un crudo testimonio sobre la situación en La Guaira, la ciudad costera más afectada.

El panorama en Venezuela tras el terrible doble terremoto del 24 de junio

“Encontramos un pueblo totalmente devastado. El terremoto afectó 17 kilómetros sobre las costas por 15 kilómetros sobre la ladera”, detalló la voluntaria de la Regional 12.

Pese a la tragedia de quienes perdieron absolutamente todo, destacó la resiliencia y calidez local. “El pueblo venezolano tiene mucha fe. Nos recibían en cada esquina entre llantos y esperanza, ofreciendo lo poco que tenían, como agua fría o sus tradicionales arepas”, relató conmovida sobre el trato hacia las ONG, brigadistas y la Armada Argentina.

Vocación de servicio y el pilar familiar de Laura Giaconi

El regreso a Córdoba estuvo marcado por la emoción. Tras arribar a El Palomar y pasar por Villa María y Jesús María, finalmente pudo regresar a su casa en Salsipuedes para reencontrarse con su familia, quienes la apoyaron incondicionalmente durante la misión.

Durante la entrevista, se vivió un momento muy tierno cuando su hijo Valentino, de 9 años, se asomó frente a la cámara. “Estoy orgulloso de mi mamá porque ayuda a un montón de personas”, expresó el pequeño, quien quedó al cuidado de su abuela y su tío mientras Laura arriesgaba su vida en el exterior.

La historia personal de esta brigadista refleja una profunda vocación de servicio. Según relató, siempre quiso ser bombera, pero al vivir en Córdoba Capital la única vía era ingresar a la Policía. Por ello, tomó una decisión radical: a los 32 años se mudó a Salsipuedes exclusivamente para sumarse al voluntariado.

En su vida cotidiana, Laura trabaja como gasista matriculada en casas de familia. Al reflexionar sobre su doble vida entre caños de gas y rescates internacionales, lo resumió con una frase contundente: “Llevo las dos con mucha responsabilidad. Una me da de comer y la otra me llena el alma”.

“Volvimos con el alma llena de poder haber ayudado a gente a recuperar a sus seres queridos y darles una buena despedida. Fue un arduo trabajo”, concluyó la bombera, confirmando que su equipo ya finalizó las tareas en el país caribeño.


fuente: CANALC

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