
El fútbol mundial se viste de luto. Jorge Messi, padre y pilar fundamental en la vida del astro argentino Lionel Messi, falleció este viernes por la noche. Más allá de los reflectores, los títulos y la gloria deportiva, detrás de la leyenda del “10” se encuentra la historia de un hombre común cuyo incansable trabajo y silencioso sacrificio permitieron que el sueño de su hijo se hiciera realidad.
El despertador a las cuatro de la mañana
Los cimientos de la carrera de Lionel no se construyeron en los grandes estadios de Europa, sino en la rutina obrera de Rosario. En la década de los 80, Jorge se formó como técnico químico y comenzó a trabajar en la fábrica Acindar. Para sostener a su familia y acompañar el crecimiento de sus hijos, las jornadas eran devastadoras.
“Mi viejo se levantaba a las 4 de la mañana y volvía a las 9 de la noche para cenar prácticamente todos los días”, recordó Lionel con profunda emoción. A pesar del cansancio extremo, el vínculo afectivo jamás se resintió: “Nos veíamos poco y cuando nos veíamos me disfrutaba… Yo lo esperaba para abrazarlo y estar con él”. Esa entrega paterna caló tan hondo en el capitán que hoy busca replicar exactamente esa crianza con sus propios hijos.
El crítico más exigente
A lo largo de su trayectoria, Jorge Messi fue mucho más que un padre; fue el confidente futbolístico y el cable a tierra de Lionel. Jorge, quien también había intentado ser futbolista pero debió abandonar la actividad por una grave lesión de tendón mal curada, entendía el juego a la perfección.
Mientras que para su madre Lionel siempre jugaba un partido perfecto, Jorge asumió el rol de mentor exigente. “Es muy crítico conmigo, eso hizo que siempre yo quiera superarme”, confesaba el astro. Incluso después de un partido espectacular en el Barcelona, Jorge solía recordarle con complicidad algún error para motivarlo a seguir creciendo. Esa constante búsqueda de la aprobación paterna fue el motor que impulsó a Messi a no conformarse jamás.
Un llanto con sabor a despedida
Recientemente, en el debut de la Selección Argentina en el Mundial 2026, Lionel protagonizó un momento sumamente emotivo. Tras anotar el primer gol en la victoria 3-0 frente a Argelia, el capitán rompió en un desgarrador llanto sobre el césped. Al finalizar el encuentro, aclaró que sus lágrimas no eran de alegría deportiva, sino el reflejo de una profunda tristeza personal ajena a las canchas. Hoy, con la confirmación de la partida de Jorge, aquel llanto cobra un sentido dolorosamente humano.
A pesar de las injustas críticas y los rumores malintencionados que en los momentos difíciles de la Selección señalaban a Jorge por supuestamente “armar el equipo”, la familia Messi se mantuvo unida y blindada ante el sufrimiento. Jorge estuvo allí, desde los primeros pasos en Rosario hasta el estrellato en Barcelona y las máximas alegrías con la camiseta albiceleste.
Hoy, el mundo del fútbol despide al hombre que no solo crió al mejor jugador de todos los tiempos, sino que le enseñó, con el ejemplo diario del trabajo, el verdadero valor del sacrificio.
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