
Con de más de tres décadas en la industria de protección de cultivos, con experiencias en Suiza, Brasil y distintos mercados de América Latina, Fabián Quiroga asumió formalmente la conducción comercial de ADAMA para Latinoamérica Sur. Desde Buenos Aires, lidera las operaciones de la región.
La llegada a esta nueva posición encuentra a Quiroga en un momento que considera auspicioso para el agro argentino. Aunque reconoce que persisten desafíos estructurales y que el contexto internacional genera incertidumbre sobre algunos costos productivos, observa condiciones para volver a pensar en crecimiento.
“Venimos de una campaña récord, tenemos perfiles de humedad muy buenos y existen señales que permiten mirar hacia adelante con optimismo”, afirmó en una entrevista con Clarín Rural.
Su mirada está respaldada por una trayectoria que lo llevó a ocupar posiciones de liderazgo en distintos mercados. Desarrolló gran parte de su carrera dentro del Grupo Syngenta, incluyendo cinco años en Suiza y nueve años en Brasil.
Quiroga ocupó roles destacados cuando el gigante sudamericano hizo su gran transformación agroalimentaria. “Brasil fue probablemente mi mejor experiencia profesional. Me tocó vivir una etapa de enorme crecimiento, donde permanentemente aparecían nuevas oportunidades de negocio. Es el principal mercado mundial de protección de cultivos y tuve la oportunidad de vivir una etapa de enorme expansión tecnológica”.
Pone en consideración que cuando llegó tenía “aproximadamente 18 millones de hectáreas de soja, estaba igual que Argentina. Hoy Brasil siembra 42 millones de hectáreas y Argentina 17 millones de hectáreas. Es el impacto de no pagar por la tecnología”.
Resalta que Brasil logró crecer en área, pero sobre todo en productividad. “Muchas veces en Argentina no valorizamos suficientemente la innovación. Ahí sigue estando una de nuestra debilidad y también las mayores oportunidades”. Está convencido de que la principal diferencia entre ambos países no está únicamente en la superficie cultivada sino en la velocidad con la que se incorporó tecnología.
Además de sus roles particulares, Quiroga presidió la Cámara de Sanidad y Fertilizantes (CASAFE) entre 2019 y 2023; los dos primeros años en representación de Syngenta y los últimos dos en nombre de ADAMA.
Sigue en el mismo grupo, con base en China, que está integrado por cuatro grandes pilares:
• Syngenta Crop Protection (la mayor unidad del grupo).
• Syngenta Seeds, donde se incluyen marcas como NK y Nidera.
• ADAMA, empresa de origen israelí especializada en protección de cultivos.
• Syngenta China, que concentra las operaciones de protección de cultivos, semillas y biotecnología dentro del mercado chino.
Una apuesta fuerte
Mientras gran parte del sector atraviesa procesos de ajuste y reestructuración, ADAMA decidió reforzar su presencia comercial en el país. La compañía incorporó nuevas posiciones en ventas y generación de demanda, creó zonas comerciales adicionales y profundizó su vínculo con la red de distribuidores.
“Estamos aumentando nuestra presencia en el campo porque creemos en el potencial del productor argentino y en las oportunidades que ofrece este mercado”, explica.
La decisión no es casual. Argentina continúa siendo uno de los mercados más relevantes para la industria global de protección de cultivos. Según remarca Quiroga, ocupa actualmente el cuarto lugar mundial detrás de Brasil, Estados Unidos y China. “Es un mercado estratégico. Más allá de las dificultades que atravesó en los últimos años, sigue teniendo una enorme capacidad de crecimiento”, sostiene.
Más allá de los genéricos
Históricamente, ADAMA fue reconocida por su fortaleza en productos post patente. Sin embargo, Quiroga considera que esa definición ya no alcanza para describir a la compañía. “Tenemos una fuerte capacidad de innovación, tanto en formulaciones como en desarrollo de nuevas tecnologías”, señala.
Como ejemplo menciona un nuevo fungicida propio que la empresa está registrando en Europa y que podría llegar a la Argentina en los próximos años gracias al proceso de simplificación regulatoria que atraviesa el país.
“Es un nuevo modo de acción desarrollado por ADAMA. No es habitual que una compañía identificada con el segmento post patente esté impulsando innovaciones de este tipo”, destaca.
Productividad como respuesta
Al analizar el escenario productivo argentino, Quiroga evita enfocarse exclusivamente en la administración de costos, “una virtud indudable de la cadena agropecuaria argentina”. A su juicio, la discusión central pasa por otro lado. “La salida no está solamente en seguir siendo eficiente en los gastos. La verdadera oportunidad es aumentar la productividad y eso se logra incorporando tecnología”, afirma.
En ese sentido, considera que el productor argentino sigue mostrando una enorme capacidad técnica y una gran eficiencia operativa, incluso en contextos económicos complejos. Además, observa que algunas medidas recientes orientadas a mejorar la competitividad del sector pueden contribuir a recuperar márgenes y estimular nuevas inversiones.
“Todavía estamos lejos del potencial productivo que tiene Argentina. Cuando uno compara nuestros recursos naturales, el conocimiento de los productores y la calidad de los sistemas productivos, queda claro que hay mucho camino por recorrer”, asegura.
Foco en trigo, cebada y soja
Dentro de la estrategia comercial de la compañía, los cereales ocupan un lugar central. “Trigo y cebada son los cultivos donde contamos con el portafolio más completo”, explica.
Sin embargo, la apuesta también apunta a ganar protagonismo en soja, donde ADAMA viene fortaleciendo su oferta a través de herbicidas y nuevos fungicidas e insecticidas.
La combinación de un portafolio más amplio, una estructura comercial reforzada y un contexto que muestra algunas señales de recuperación conforma la base sobre la que Quiroga proyecta la próxima etapa de la compañía.
“Argentina sigue siendo uno de los países con mayor potencial agrícola del mundo. Nuestro desafío es acompañar al productor para que pueda capturar ese potencial a través de más tecnología, más productividad y mejores resultados”, concluye.
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