
Además de hacer ejercicio de forma regular y realizar controles médicos cotidianos, los cardiólogos recomiendan incorporar frutos secos en la dieta para proteger el corazón. Es un hábito saludable que, muchas veces, queda de lado, en especial, porque algunos de ellos tienen bastantes calorías.
Es verdad que algunos frutos secos, en especial las nueces, aportan mucha energía, pero también son ricos en nutrientes, como grasas insaturadas, fibra, proteínas vegetales, vitamina E, magnesio y polifenoles.
Un estudio publicado en Food & Nutrition Research asegura que “existe una probable relación entre el consumo de frutos secos y un menor riesgo de enfermedad cardiovascular, en especial, cardiopatía isquémica, posiblemente en parte debido a sus efectos sobre los lípidos sanguíneos”.
De todas maneras, afirman, hacen falta más estudios para comprobar sus efectos en la prevención del ACV y de la diabetes tipo 2. “Hay investigar más a fondo la evidencia sobre frutos secos específicos”, agregan las conclusiones del trabajo científico.
Los cardiólogos aseguran que, a la hora de cuidar el corazón, hay que elegir los frutos secos que aportan más grasas mono y poliinsaturadas y, en particular, omega-3 de origen vegetal. La Mayo Clinic afirma que “la mayoría de los frutos secos parecen ser saludables, pero algunos pueden tener más nutrientes saludables para el corazón que otros”.

Entre los más recomendados para el corazón destacan:
- Nueces (ácido alfa-linolénico y polifenoles).
- Almendras (vitamina E y magnesio).
- Pistachos (fitosteroles y potasio).
- Avellanas (grasas monoinsaturadas).
Investigadores de la Universidad Estatal de Luisiana, que analizaron a más de 13.000 personas adultas que consumían frutos secos de manera regular, encontraron que estos ayudaban a bajar el colesterol LDL (el “colesterol malo”) y que también contribuyen a controlar la presión arterial.
Las recomendaciones en cuanto a su consumo son las siguientes:
• Entre tres y siete porciones por semana.
• Cada porción debe ser de 20 a 30 gramos.
• Elegirlos crudos o tostados, sin sal.
• Evitar las versiones ultra procesadas o con agregados de azúcar.

Pese a los beneficios citados, vale recordar que los frutos secos, por sí solos, no serán suficientes para proteger el corazón. Los cardiólogos recomiendan complementarlos con una dieta rica en frutas, verduras, legumbres y fibra, además de reducir el consumo de sal, azúcares, grasas saturadas y alcohol.
Claro que, como adelantamos, hay personas que no deben comer frutos secos. Entre ellas figuran las alérgicas, las que siguen dietas de bajas calorías y las que sufren enfermedades renales, debido al alto contenido de potasio y fósforo.
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