
Un petrolero ruso cargado con unos 730.000 barriles de crudo navega rumbo a Cuba, en un contexto marcado por una profunda crisis energética en la isla. El buque, identificado como Anatoly Kolodkin, partió el 8 de marzo desde el puerto de Primorsk y se espera que arribe en los próximos días a la terminal de Matanzas, uno de los principales puntos de descarga del país.
El envío se produce en un momento crítico, con apagones prolongados y dificultades para garantizar el suministro eléctrico. Según especialistas, la falta de combustible es uno de los principales factores detrás del deterioro del sistema energético cubano, que depende en gran medida de importaciones para sostener su generación.
Además del Anatoly Kolodkin, otro buque —el Sea Horse— transporta cerca de 200.000 barriles de diésel y también se dirige hacia el Caribe, aunque con una trayectoria más irregular. Ambos cargamentos representarían los primeros envíos significativos de energía hacia Cuba en varios meses, en medio de restricciones internacionales y dificultades para acceder a proveedores tradicionales.
El envío refuerza la cooperación entre Rusia y Cuba en un escenario de presión externa y escasez interna. Sin embargo, especialistas advierten que estos cargamentos, aunque importantes, no alcanzan por sí solos para resolver una crisis estructural que arrastra la isla desde hace años y que afecta de manera directa a la vida cotidiana de su población.




