
Un reciente informe realizado por Marcelo Capello y Martín Fiore, y publicado en la página Novedades Económicas reveló el mapa de la evolución de las finanzas provinciales encendiendo alarmas a nivel general. A pesar de los relativos buenos números de la provincia de Córdoba, tras el fuerte ajuste implementado en 2024, el consolidado de las provincias volvió a caer en terreno negativo, cerrando el año 2025 con un déficit financiero promedio del 0,4% del PIB. La causa principal de este retroceso fue que las erogaciones provinciales subieron más rápido (6,5%) que la recaudación de sus ingresos (2,9%).
Sin embargo, el escenario es sumamente dispar según el distrito. A partir del análisis de diez indicadores clave (que evalúan niveles de endeudamiento, superávit, inversión real y gasto en personal), se elaboró un semáforo de rendimiento fiscal.
Córdoba logró consolidarse dentro de la codiciada “Zona Verde”, el grupo de las ocho jurisdicciones con el desempeño financiero más sólido y eficiente de la Argentina, compartiendo el podio con Santiago del Estero, Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), San Luis, Santa Fe, San Juan, Mendoza y Formosa.

Dentro de las variables minuciosas que fundamentan la posición de liderazgo de Córdoba, se destaca de manera particular la administración de sus recursos humanos. Mientras que en provincias de la Patagonia el gasto salarial devora presupuestos enteros —como en Tierra del Fuego (72%) o Chubut (70%)—, Córdoba exhibe uno de los índices más saludables del país: el gasto en personal equivale a apenas el 41% de sus ingresos corrientes.
Este indicador resulta estratégico para Córdoba, ya que un bajo peso de la masa salarial le otorga una menor inflexibilidad al gasto público y le permite contar con mayor margen presupuestario para destinar a la Inversión Real Directa y obras de capital. Además, el distrito mediterráneo mantiene acotados sus niveles de deuda y de servicios de la misma, manteniéndose lejos del lote de provincias asfixiadas por los compromisos financieros como Chaco o Entre Ríos.

El informe demuestra que la gran mayoría de las provincias que lograron achicar sus gastos en los últimos dos años lo hicieron a través del gasto de capital (que se desplomó un 30% a nivel general), debido a que la obra pública resulta políticamente más sencilla de recortar ante la quita de las transferencias directas que enviaba el Estado Nacional. El ajuste total acumulado en el gasto provincial fue liderado por San Luis (-30,3%) y La Rioja (-25%).
Finalmente, el grupo con peor salud financiera de la Argentina (“Zona Roja”) quedó compuesto por Chaco, Tierra del Fuego, La Rioja, Entre Ríos, Chubut, Santa Cruz, Río Negro y Jujuy. De este grupo, casi todas arrastran un déficit estructural complejo, habiéndose mantenido en la franja de alerta máxima de forma ininterrumpida durante los últimos tres años.



