
El dato surge del 10° informe anual del Observatorio de Fepuc sobre más de 3.300 trabajadores profesionales. El 36% no llega a fin de mes, crecen el pluriempleo y las jornadas de más de diez horas, y advierten por el riesgo de fuga de cerebros.
La inestabilidad laboral se profundiza en el sector calificado de la provincia. El 18,6% de los profesionales de Córdoba perdió al menos un trabajo, contrato o fuente de ingresos durante el último año, marcando un deterioro continuo frente al 17% registrado en 2025 y duplicando el 9,4% medido en 2024. Las cifras corresponden al 10° Estudio sobre Condiciones Laborales elaborado por el Observatorio de la Federación de Entidades Profesionales Universitarias de Córdoba (Fepuc), relevamiento que abarcó a 3.336 casos en todo el territorio provincial en el marco del Día del Profesional.
El informe revela que la precariedad no se traduce necesariamente en desempleo abierto (la desocupación se sitúa en 2,7% y el 91,7% está ocupado), sino en la fragilidad de los vínculos: caída de carteras de clientes, contratos temporales interrumpidos y despidos por reestructuración, concentrándose el 75% de las pérdidas en el sector privado.

Pluriempleo, sobrecarga horaria y avance autónomo en los profesionales
La pérdida de puestos tradicionales aceleró un cambio en las rutinas de trabajo de los matriculados cordobeses:
– Multiempleo y jornadas extensas: El 44% de los profesionales tiene más de un trabajo para sostener sus ingresos, y cerca de cuatro de cada diez cumplen jornadas de 10 horas o más por día (frente al 27% que registraba esa carga horaria en 2019).
– Desplome del empleo asalariado: Solo el 19% trabaja exclusivamente en relación de dependencia formal (en 2017 representaba el 36%). En contraste, el 47% se desempeña únicamente de manera independiente y un 20% combina ambas modalidades.
– Relación encubierta: Un 11% ejerce bajo esquemas de dependencia encubierta facturando como monotributista, mientras que el 3% subsiste en condiciones de informalidad, becas o tareas ad honorem.

Ingresos bajo presión y brecha de género
Aunque la mediana de ingresos se ubicó en $2.000.300 mensuales (la mitad de los consultados percibe cifras iguales o menores), la dispersión interna es alarmante: el 10% de mayores recursos factura 14 veces más que el 10% del escalón inferior.
La asfixia en la economía hogareña es palpable: el 36% admitió dificultades para llegar a fin de mes y el 55% no logró capacidad de ahorro en los últimos doce meses, viéndose forzados a financiar gastos corrientes con tarjeta de crédito o recortar consumos esenciales.
Cabe sumar también que el impacto es desigual. Las mujeres profesionales, por ejemplo, perciben ingresos medios un 35% inferiores a los de sus pares varones. En el estrato con ingresos inferiores a $1.500.000 (el 30% del total), más del 75% son mujeres y el 46% tiene menos de 40 años.

Alerta por fuga de talentos
Frente a este escenario, la presidenta de Fepuc, Eugenia Peisino, advirtió sobre las consecuencias del retroceso salarial: “La falta de una justa retribución y la ausencia de condiciones dignas no solo desalientan la formación continua, sino que impulsan la pérdida de talento calificado hacia otros mercados (fuga de cerebros) y precarizan los servicios”.
Pese al contexto, el 80% de los profesionales encuestados continúa invirtiendo en capacitación de posgrado en universidades públicas y entidades colegiadas, mientras la entidad insiste en fijar honorarios de referencia y defender las incumbencias profesionales ante proyectos de desregulación en la Legislatura provincial.



