
La economía argentina ingresó en una etapa de mayor incertidumbre de cara al escenario electoral, con señales de debilidad en el consumo, la inversión y el empleo. Según el análisis de Jorge Vasconcelos, la actividad podría acumular dos trimestres consecutivos de declinación, mientras la confianza en el Gobierno perdió fuerza durante los últimos meses.
Señales de recuperación
Pese al escenario de tensión, el informe también identifica algunos indicadores favorables. Las expectativas de inflación y devaluación permanecen ubicadas en torno al 23% y 25% anual, mientras que el consumo, la recaudación vinculada al mercado interno y el crédito mostraron cierta recuperación entre agosto y septiembre.
Para el cuarto trimestre, además, se espera que el sector agropecuario vuelva a impulsar la actividad a partir de las siembras de verano y del avance de los cultivos de invierno. La producción de carne bovina y lácteos también aparece entre los sectores con perspectivas positivas.
El escenario externo también podría abrir una oportunidad para Argentina. Una eventual recuperación de las exportaciones hacia Brasil dependerá, según el análisis, de un cambio en la combinación de políticas económicas del país vecino y de una posible reducción de sus tasas de interés.

Brasil y las exportaciones argentinas
Argentina perdió participación en las importaciones brasileñas durante los últimos años. Entre 2017 y 2026, la participación cayó 2 puntos porcentuales hasta alcanzar un mínimo de 4,6%, mientras que cada punto porcentual de participación representa cerca de 3.000 millones de dólares.
En el plano interno, Vasconcelos también señala el creciente peso político y económico de las provincias vinculadas con los hidrocarburos y la minería. El desarrollo de estos sectores les otorgaría capacidad para influir en el Congreso y negociar con el Gobierno nacional.
El Índice de Confianza en el Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella llegó en agosto a su menor nivel durante la actual gestión. Sin embargo, los 38,7 puntos registrados todavía superan los valores observados por Cristina Fernández de Kirchner, Mauricio Macri y Alberto Fernández en períodos comparables.
El problema del crédito y la inversión
Uno de los principales puntos de preocupación está relacionado con la política monetaria y la restricción crediticia. El informe sostiene que el esquema aplicado durante 2026 habría provocado un sobreajuste de la economía, especialmente sobre los sectores vinculados con el mercado interno.
La contracción del crédito tuvo un impacto significativo. Entre los segundos trimestres de 2025 y 2026, la balanza de bienes y servicios registró una corrección equivalente a 5,6 puntos del PIB, acompañada por una caída de 1,6 puntos del consumo y de 2,5 puntos de la inversión.
En ese contexto, el análisis advierte que la inversión todavía no reaccionó con la fuerza esperada. La inversión cayó a un ritmo anual del 10% hasta el segundo trimestre de 2026, mientras que la inversión extranjera directa tampoco alcanzó el dinamismo previsto pese a la vigencia del RIGI.
El desafío financiero de 2027
El otro foco de preocupación está puesto en el programa financiero de 2027. Las reservas netas del Banco Central son estimadas en 11.500 millones de dólares, frente a compromisos externos del sector público por 24.900 millones de dólares durante el próximo año, que podrían elevarse a 28.000 millones con determinados vencimientos de BOPREAL.
Crédito, inversión y reservas aparecen así como variables centrales para determinar la evolución económica de los próximos meses. El informe plantea que será necesario modificar algunos componentes de la política económica para evitar que la restricción financiera continúe profundizando el debilitamiento de la actividad. El mensaje recurrente durante 2026 fue que el riesgo político podía anticiparse y contaminar los mercados.
Seguí leyendo:




