
La posibilidad de establecer un salario mínimo de 28 dólares por hora para parte de los trabajadores de la construcción en California quedó descartada. El proyecto de ley AB 1751, que incluía ese aumento como uno de sus principales ejes, avanzó en la Legislatura solo después de eliminar la disposición salarial, debido a la fuerte oposición de una de las principales coaliciones de sindicatos del estado.
La iniciativa buscaba agilizar la aprobación de nuevos desarrollos de casas adosadas. Como contrapartida, exigía que los desarrolladores pagaran al menos 28 dólares por hora a los trabajadores que participaran en esos proyectos. Sin embargo, esa condición ya no forma parte del texto.
Durante una audiencia del Comité de Vivienda del Senado estatal, la asambleísta demócrata Buffy Wicks, representante de Oakland y coautora del proyecto, aceptó retirar la propuesta salarial. La legisladora explicó que tomó esa decisión por la firme resistencia expresada por los sindicatos de la construcción.
Con ese cambio, el proyecto obtuvo el respaldo necesario para superar el comité. Según informó Cal Matters, el presidente del organismo, el senador demócrata Jesse Arreguín, había condicionado su apoyo a la eliminación del aumento salarial. Además, prometió impulsar en los próximos meses una nueva propuesta que permita alcanzar un acuerdo entre todos los sectores involucrados.
La discusión dejó en evidencia las diferencias dentro del propio movimiento sindical. El Consejo Estatal de Oficios de la Construcción, integrado por sindicatos de electricistas, plomeros, trabajadores metalúrgicos y otros oficios especializados, sostuvo desde el inicio que el salario mínimo de 28 dólares podría debilitar las normas federales sobre salarios prevalecientes que rigen en las obras financiadas con fondos públicos.

En cambio, el Consejo de Carpinteros de California rechazó ese argumento. La organización afirmó que la mayoría de los trabajadores de la construcción residencial no participa en proyectos sujetos a esas normas federales y defendió la necesidad de fijar un piso salarial más alto para ese sector.
La propuesta cuenta con el respaldo de la New California Coalition, un grupo político integrado principalmente por organizaciones empresariales.
Una vez retirada la cláusula salarial, el Consejo Estatal de Oficios de la Construcción modificó su postura y dejó de oponerse al proyecto, aunque tampoco manifestó un apoyo explícito.

La decisión generó un fuerte malestar entre los carpinteros sindicalizados
Danny Curtin, director del Consejo de Carpinteros de California, cuestionó el liderazgo del senador Arreguín y expresó su descontento por la eliminación de la medida, según informó Cal Matters.
Las críticas también llegaron desde algunos integrantes demócratas del comité. La senadora Lena Gonzalez afirmó que existe un amplio sector de trabajadores que necesita ingresos superiores al salario mínimo actual. En el cierre de la audiencia, Buffy Wicks sostuvo que una Legislatura con mayoría demócrata debería haber podido respaldar un incremento de 16 a 28 dólares por hora.
Pese a superar el Comité de Vivienda, el proyecto todavía enfrenta nuevos desafíos. La senadora Maria Elena Durazo advirtió que mantiene reparos sobre otros aspectos de la iniciativa, en especial aquellos relacionados con la autoridad de los gobiernos locales en materia de uso del suelo.
Ahora el proyecto continuará su recorrido en el Comité de Gobierno Local, presidido por la propia Durazo. Mientras tanto, el aumento salarial de 28 dólares por hora quedó fuera del texto y ya no formará parte de la propuesta legislativa. Por el momento, el salario mínimo de 28 dólares por hora no entrará en vigor para los trabajadores de la construcción contemplados en esta iniciativa.
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