Con las cartas de su madre desaparecida, ideas y recuerdos, Julia Coria arma un thriller adictivo

Es febrero de 1977 y en un pequeño pueblo de la provincia de Buenos Aires se prepara la fiesta del alfajor, en la que se espera la visita del entonces presidente de facto Rafael Videla para que corone a quien resulte la reina del festejo. Como faltan operarios en la fábrica de dulces, se recurre a las monjas del convento para que hagan los alfajores, pero la hermana Lucy tiene sus propias preocupaciones.

La escritora Julia Coria. Foto: Juano Tesone.

Con este escenario y estos personajes, Julia Coria escribió su nueva novela A través del universo (Tusquets), que recrea los últimos 50 años de la historia reciente, marcados por el terrorismo de Estado, pero también por la lucha para recuperar la identidad y el sentido de la vida. “Es una novela para transpirar la camiseta. Yo te quiero acá. Si me vas a leer, concéntrate y no hagas otra cosa que leer”, dice Coria a Clarín.

–¿Cómo nació la idea de escribir la novela?

–Hace muchos años, no sé si fue 2008 o 2009, fui finalista del premio Clarín con una novela acerca de mi vida como hija de desaparecidos. Esa noche ganó Raquel Robles con un librazo y se me acercó Ángela Pradeli y me dijo: “Mirá, Julia, yo fui jurado de preselección, tu novela me encantó, pero tiene un problema y es que en un momento se vuelve terapia”. Para mí fue terrible, pero siempre digo que fue el mejor consejo de escritura que me dieron en la vida. Archivé esa novela para siempre, nunca más volví sobre ella, pero me quedó la idea de escribir sobre esos temas. En 2018, tras un episodio que cuento en Todo no sale bien, en el que mi hija tenía los ojos pintados de purpurina y comenzó a llorar, se me vino a la cabeza “Lucy in the Sky with Diamonds” y se me presentó esta chica que llora por una injusticia. Empecé a escribir una novela para adolescentes donde había una chica que por alguna razón era medio justiciera y quería hacer algo con respecto a la visita de Videla a ese pueblo en el que había alfajores. Eso era lo único que sabía en ese momento. Después recibí un mensaje de un alumno de mi mamá y nos encontramos y me contó una anécdota que me pareció hermosa.

–¿Cuál es la anécdota?

–Es la del pajarito que aparece en el libro. Me contó que un día él encontró un pajarito, lo llevó en una cajita de fósforos al colegio, se lo mostró a un compañero, ese compañero lo buchoneó con la maestra, la maestra lo llamó y él pensó que lo iba a retar, pero la maestra le dijo: “Mirá, este pajarito es muy bebé y es posible que se vaya a morir. Pero yo tengo un árbol en la puerta de mi casa. Si a vos te parece bien, me lo llevo a mi casa, lo pongo en el nido y cuando esa mamá pájara le enseñe a volar, él vuelve con ella”. Me pareció espectacular esa cosa de bebés perdidos. Sentí que me lo había mandado la Diosa Literatura para activarme algo. Pero además estuve mirando las cartas de mi mamá de los 70 y mi hija empezó: “Las tenés que escanear, las tenés que digitalizar”, entonces las empecé a pasar y ahí dije: “Estas cartas son una locura, las voy a usar de primera mano”, y las pasé así como están en la novela. Entonces tenía las cartas de mi mamá, tenía a la chica justiciera y tenía los alfajores y, bueno, esas cosas se arman. Hay que entregarse a ese mundo paralelo y entonces habitás ahí y en un momento las cosas empiezan a tener sentido, estás todo el día pensando en la trama de la novela.

–¿Durante el proceso de escritura la vida cotidiana se detiene un poco, ¿no es cierto?

–Si te muestro mi estudio, tengo toda la ventana con posits, parezco el loco del FBI del meme uniendo todo con flechitas. El año pasado me gané una residencia de escritura en Barcelona, así que no tuve más excusa que poner el culo en la silla y sentarme a escribir.

–La novela muestra también el comienzo del industricidio.

–Lo cuenta el narrador cuando dice que hay falta de empleados y operarios en la fábrica de alfajores, pero lo dice con eufemismos. Es un narrador muy propio de esa época también. Lo que fue importante para mí fue armar la red de mujeres porque, aunque la militancia tiene su costado machista, acá están muy reivindicadas las mujeres.

–Aparece también La Rioja y el obispo Angelelli.

–Sí, a mí las cosas se me aparecen así. El año pasado fui a La Rioja y me encontré con ese viñedo y dije: “Ay, qué buen lugar para esconder a alguien”.

La escritora Julia Coria. Foto: Juano Tesone.

–Está narrada además la apropiación de un bebé.

–Sí, en las apropiaciones estaba todo orquestado para que vos no veas, para que se te pase de largo, para que no sepas. Así funcionan la apropiación y la literatura. Ponés a un personaje a contar una historia que es falsa, pero el lector se la cree porque la está contando un personaje y la cuenta con mucha convicción. Esa es la apropiación. Alguien te dice: “Yo soy tu madre, yo soy tu padre, vos sos mi hijo”. No hay espacio para la duda: la vida, tu identidad es un relato. Es dificilísimo descubrir una apropiación. Pensá que tenemos más de 500 chicos apropiados que tienen 50 años (como yo) y cuántos vamos recuperando… Y es todo a contrarreloj. Entonces yo un poco quería armar esa música de la imposibilidad.

–Imagino lo difícil de narrar lo terrible.

–Sí, volví a leer el cuento de Llinás De eso no se habla, que después María Luisa Bemberg llevó al cine. A mí siempre me importa mucho que si vas a contar algo siniestro, que básicamente es a lo que me dedico en La hora primitiva y En familia serán ustedes y ahora en esta novela, yo no tengo que decir nunca la palabra siniestro; es más, si te puedo dar una cosa florida, para que vos digas: “Ah, pero pará, pará, pará. Estamos acá cagándonos de risa, brindando, bailando, mientras sucede todo esto otro”. Si voy a contarte algo monstruoso, no tengo que decir la palabra monstruoso nunca, que lo complete el lector.

–Es una novela para leer con mucha atención por la cantidad de personajes y de hechos.

–Es una novela para transpirar la camiseta. Yo te quiero acá. Si me vas a leer, concéntrate y no hagas otra cosa que leer.

Julia Coria básico

  • Nació en Adrogué en 1976.
La escritora Julia Coria. Foto: Juano Tesone.
  • Es autora de las novelas Todo nos sale bien (2019), La horda primitiva y Familia serán ustedes (2022 y 2024); de los libros de cuentos Permiso para quererte (2003 -2021) y La paradoja del panda (2025); del ensayo El ombligo del mundo (2024) y de numerosos cuentos y ensayos incluidos en antologías como Materia de memoria (2026), Dijimos Nunca más (2026), Los rotos y El taller literario (2026).
  • En 2008 fue finalista del premio Clarín de novela con una obra que permanece inédita; en 2025 ganó y realizó la residencia de escritura de Villa Joana, Barcelona.
  • Coordina los talleres de escritura Pico y Pala y los clubes de lectura Club1985, Leer la dictadura y Leer en ciudades; reseña libros en redes.

A través del universo, de Julia Coria (Tusquets).

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fuente: CLARIN

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