Cita del día, de Confucio: “La vejez, créanme, es algo bueno y placentero. Es cierto que te apartan suavemente del escenario, pero luego te dan un cómodo asiento en primera fila como espectador”

Confucio fue uno de los grandes pensadores de la Antigua China y, como otros filósofos, sus enseñanzas y escritos se han preservado a lo largo de los siglos por su sabiduría. Una de sus citas más conocidas es un verdadero elogio a la experiencia: “La vejez, créanme, es algo bueno y placentero. Es cierto que te apartan suavemente del escenario, pero luego te dan un cómodo asiento en primera fila como espectador“.

La cita propone una relectura de la vejez que va contra el miedo dominante: no la describe como caída, sino como la adquisición de un conocimiento difícil de explicar. La imagen del “escenario” sugiere una vida de actividad, responsabilidad y exposición.

Con los años, dice Confucio, uno se retira de esa exigencia y gana otro tipo de privilegio: el de observar con calma e incluso con calma cómo se van desarrollando los acontecimientos.

Confucio sostiene que la experiencia de la edad se traduce en una capacidad de observación más aguda de la realidad. Foto Shutterstock.

El punto no es romantizar el envejecimiento. Es rescatar una ventaja: la distancia. Cuando ya no estás obligado a demostrar tanto, puedes mirar mejor.

Muchas personas descubren en esa etapa una libertad distinta: menos urgencia, menos necesidad de aprobación, más criterio para elegir dónde poner energía.

También hay una enseñanza sobre identidad. Si tu valor depende solo de estar “en escena” (ser productivo, ser visible, ser útil todo el tiempo), envejecer se vive como pérdida. La cita sugiere otra idea: puedes seguir siendo valioso como espectador lúcido, como consejero, como presencia serena.

Quién fue Confucio

Confucio (551–479 a. C.), nacido Kong Qiu, fue un filósofo chino cuya doctrina dio origen al confucianismo. Su pensamiento influyó profundamente en la ética, la educación y la organización social en China y Asia oriental.

Confucio fue un filósofo chino cuya doctrina dio origen al confucianismo. Foto AFP/Frederic J. BROWN

Se le atribuyen enseñanzas centradas en la virtud, el autocultivo, el respeto y la armonía social. Su legado se transmitió a través de discípulos y textos posteriores, más que como obra “personal” cerrada.

En este caso, la frase circula en compilaciones modernas y medios como cita de Confucio. Con dichos tradicionales, a veces la atribución exacta es difícil de demostrar, pero el contenido encaja con una sensibilidad confuciana: valorar el rol, la dignidad y la serenidad.

Leída hoy, sugiere una idea amable: retirarse de algunas batallas no es rendirse; puede ser ganar perspectiva.

fuente: CLARIN

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