
Se conocieron los primeros resultados de la autopsia realizada al cuerpo de Tomás Orihuela, el joven que falleció en circunstancias aún bajo investigación en la Comisaría Sexta de Córdoba.
El documento, elaborado bajo el Protocolo de Minnesota —un procedimiento internacional que busca determinar si hubo violencia institucional—, concluyó que “no hay lesiones compatibles con una golpiza”, descartando en principio agresiones físicas por parte de los efectivos policiales.
El hallazgo más relevante está vinculado a marcas en el cuello, que indicarían un ahorcamiento con un buzo. El informe preliminar será entregado al fiscal Andrés Godoy, quien podría solicitar ampliaciones en los próximos días.
La investigación continúa en medio de un fuerte clima de tensión social y política, con la familia de Orihuela denunciando violencia institucional y vecinos reclamando esclarecimiento del caso.




