A partir de 1906, Estados Unidos liberó una mosca parasitoide para controlar polillas invasoras; décadas después, un estudio descubrió que también atacaba especies autóctonas

A comienzos del siglo XX, Estados Unidos buscaba una respuesta contra plagas forestales invasoras como la polilla gitana, hoy llamada spongy moth. Una de las armas elegidas fue una mosca parasitoide europea: Compsilura concinnata, un insecto de la familia Tachinidae que deposita sus larvas dentro de las orugas y las mata al desarrollarse.

La idea era usarla como control biológico; el problema apareció después, cuando los científicos comprobaron que no atacaba solo a la plaga objetivo.

Según una ficha educativa de la Universidad de Minnesota, Compsilura concinnata comenzó a introducirse en Norteamérica en 1906 como agente de control biológico contra plagas de lepidópteros, entre ellas Lymantria dispar, y luego se realizaron numerosas liberaciones contra distintas especies. La misma fuente la describe como un parasitoide “extremadamente generalista”, capaz de atacar más de 200 huéspedes de tres órdenes de insectos.

La solución que no distinguía demasiado

El control biológico parecía una alternativa elegante: en vez de rociar químicos, se soltaba un enemigo natural para reducir una especie dañina. Pero el caso de Compsilura concinnata mostró un riesgo clave de ese método cuando el organismo introducido no es lo suficientemente específico.

La mosca fue fue introducida en Norteamérica desde 1906 para combatir plagas forestales como la polilla.

Un estudio publicado en Conservation Biology examinó los efectos de esta mosca sobre tres especies nativas de polillas satúrnidas. Los autores recordaron que la especie fue introducida en reiteradas ocasiones en Norteamérica entre 1906 y 1986 como agente de control biológico contra 13 plagas, y concluyeron que sus resultados sugerían que la caída reportada de polillas de seda en Nueva Inglaterra podía estar relacionada con la introducción de C. concinnata.

El problema biológico es claro: la polilla objetivo tiene un ciclo, pero la mosca puede necesitar otros huéspedes durante el resto del año. Un artículo de Environmental Entomology explicó que C. concinnata tiene tres o cuatro generaciones por año y, como la polilla gitana pasa el invierno como huevo, la mosca debe usar especies no objetivo como huéspedes alternativos.

El daño sobre polillas nativas

Otro estudio, publicado en Environmental Entomology en 2003, analizó en detalle a la polilla luna (Actias luna) en Virginia. C. concinnata fue el parasitoide más común y atacó entre 0% y 62% de las orugas recuperadas, según el estadio de desarrollo. Sin embargo, los investigadores señalaron que las poblaciones locales de satúrnidos eran robustas y que era necesario seguir evaluando los efectos a largo plazo.

La conclusión no fue que la mosca explicara por sí sola todas las pérdidas de polillas nativas, sino que podía alterar la dinámica de muchas especies. En el estudio de Virginia, los autores afirmaron que sus resultados, junto con los de Massachusetts, indicaban que el parasitoide tenía potencial para modificar poblaciones de satúrnidos en el este de Estados Unidos.

La historia de Compsilura concinnata es una advertencia sobre soluciones ecológicas demasiado amplias. Un insecto liberado para controlar invasoras terminó ejerciendo también presión sobre especies nativas. La lección es simple: en la naturaleza, un enemigo útil contra una plaga puede convertirse también en amenaza si no distingue entre el problema y el resto del ecosistema.

fuente: CLARIN

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