
El eclipse lunar parcial en Piscis del 28 de agosto ya pasó: alcanzó su punto máximo a la 1:13 de la madrugada y finalizó a las 4:02. Sin embargo, desde la mirada de la astrología, sus efectos no terminaron, sino que los procesos que se movilizaron durante estos días se seguirán desarrollando durante los próximos meses.
Un eclipse lunar se produce cuando la Tierra se ubica entre el Sol y la Luna y proyecta su sombra sobre el satélite natural. Para que esto ocurra, la Luna debe estar en fase llena y los tres cuerpos tienen que alcanzar una determinada alineación.
Más allá de su explicación astronómica, los eclipses tienen una interpretación particular dentro de la astrología. Se los considera momentos capaces de acelerar procesos, revelar información o poner en evidencia situaciones que ya venían gestándose.
En diálogo con Clarín, la astróloga Beatriz Leveratto plantea que sus efectos podrían durar hasta seis meses. Según explica, aquello que comenzó a activarse durante los eclipses de agosto podría recién ver sus frutos hacia febrero de 2027, cuando llegue el eclipse solar más largo del siglo.
“Los eclipses son decantadores de información, nos invitan a tomar acción, a darnos cuenta y en general tienen una ligazón, una vincularidad de seis meses”, asegura la especialista (@bealeveratto).
Y agrega: “No es que el 28 de agosto van a pasar cosas, sino que en todo este tiempo, probablemente de acá a febrero, uno entienda cosas sobre uno mismo”.
Por otra parte, Leveratto agrega que estos fenómenos deben interpretarse como parte de ciclos, y no de manera aislada. Por eso, más que buscar qué cambiará inmediatamente después de este 28 de agosto, la propuesta es observar qué cuestiones comenzaron a movilizarse y cómo evolucionan durante los próximos meses.

Qué activó el eclipse lunar en Piscis del 28 de agosto
De acuerdo con la astróloga, el fenómeno volvió a activar el eje Piscis-Virgo, asociado a la tensión entre aquello que intentamos ordenar y controlar y lo que necesitamos aceptar, soltar o dejar fluir.

Virgo se relaciona con las rutinas, los hábitos, el trabajo cotidiano, la organización y el cuidado del cuerpo. Piscis, en cambio, está asociado con la sensibilidad, el mundo emocional y la necesidad de soltar aquello que ya no puede sostenerse de la misma manera.
Como el eclipse del 28 de agosto ocurrió en Piscis, el foco estuvo especialmente puesto, aclara, en aquellas situaciones que no pueden resolverse únicamente desde el control, la planificación o la lógica.
En ese sentido, los próximos meses podrían servir para que terminen de decantar cuestiones relacionadas con los vínculos, las emociones y la manera en que organizamos nuestra vida cotidiana.
Asesoró la astróloga Beatriz Leveratto. En Instagram, @bealeveratto.
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