Y si el próximo salto productivo viene del NOA?

Desde cultivos de servicios traídos desde el trópico, hasta las siembras de vicia con dron y las sojas de primavera, la Chacra AAPRESID Latitud 28° prueba de todo menos con recular, y hace punta en los ambientes desafiantes del norte del país.

Innovar en agricultura también implica animarse a probar aquello que todavía no tiene un lugar definido en los planteos productivos. Esa es la mirada de la Chacra Aapresid Latitud 28°, que nuclea a 7 empresas agropecuarias del NOA, que junto a especialistas de INTA, EEAOC y Universidades y el apoyo de firmas como Valley y Bauer-Criolani, buscan hacer punta de lanza en la región a través de esquemas productivos bajo riego.

El proyecto, según informan desde Aapresid, tiene múltiples líneas de trabajo, desde ajustar el manejo bajo riego de cultivos como trigo, maíz y soja a los ambientes extremos de la zona, hasta testear nuevos cultivos y manejos.

Las tres apuestas más recientes son la incorporación de cultivos de servicios tropicales, la utilización de drones para mejorar las oportunidades de implantación de vicia y las sojas de primavera para explorar techos productivos y sumar un cultivo más a la rotación.

Nuevos cultivos de servicios para recuperar potencial
La búsqueda de cultivos de servicios que se adapten a las condiciones ambientales de la región llevó a la Chacra a probar especies poco habituales en los sistemas locales.

Entre las opciones que testean se encuentra Lablab purpureus, una leguminosa anual rastrera y de crecimiento rápido que fue sembrada en consociación con sorgo boliviano, utilizado como soporte para favorecer su crecimiento en altura. “Los resultados hasta ahora dan pie para seguir investigando: buena implantación, buen desarrollo y una cobertura densa capaz de contribuir al control de malezas y a la reducción de la erosión”, explica Esteban Arroyo, responsable técnico de Desarrollo de la Chacra.

Otra de las especies exploradas es Mucuna pruriens, otra leguminosa tropical muy usada en Ecuador como cultivo de servicios, por su rápido crecimiento y altísima capacidad de fijación de nitrógeno atmosférico, que – según la bibliografía – puede alcanzar los 150 kg N/ha.

“Sembrado en noviembre de 2025, el cultivo mostró abundante cobertura, que si bien fue secada por las bajas temperaturas invernales, limitó la presencia de malezas. La idea es destinar el lote a algún cultivo estival”, precisa Arroyo.

Vicia con drones: más días de ciclo, más biomasa
Otra tecnología que destacó en la Chacra fue la siembra aérea de vicia.  “Hicimos un ensayo para comparar siembra con dron frente a siembra terrestre tradicional”. Para la siembra aérea se usaron 40 kg/ha de semilla, mientras que para la terrestre, 25 kg/ha. 

“Si bien la densidad lograda en siembras aéreas fue menor que en terrestres (36 vs. 58 plantas/m2), la opción aérea nos permite aprovechar las buenas temperaturas de otoño para adelantar cerca de 30 días la implantación y lograr mayor longitud del ciclo (113 vs. 85 días). Ese tiempo ganado se tradujo en una diferencia significativa en producción de biomasa: 4.619 kg MS/ha frente a los 2.345 kg MS/ha logrados con siembra terrestre”, aseguró Arroyo.

Esta oportunidad de intensificación se apalanca en estos esquemas donde el riego asegura humedad sostenida. Sin embargo, el ensayo dejó desafíos por resolver. “Si bien la implantación fue buena, tenemos que intentar bajar la densidad y mejorar la uniformidad de la distribución aérea, ya que al momento del secado quedaron sectores con menor cobertura”.

Pero más que una comparación puntual entre tecnologías en esquemas , la experiencia abre una pregunta de manejo: ¿puede la siembra aérea permitir aprovechar ventanas que la maquinaria terrestre no permite alcanzar? La Chacra busca justamente generar información para responderla.

Soja de primavera: ¿se puede sumar otro cultivo de verano?
Otra de las apuestas exploratorias apunta a las siembras de soja de primavera, aprovechando las condiciones de radiación y disponibilidad hídrica bajo riego.

La estrategia contempla ensayos con sojas de grupos de madurez IV a VI, diferentes densidades y distanciamiento entre hileras; sembradas entre agosto y septiembre, según la zona.

El objetivo es ambicioso: analizar si estas siembras pueden expresar altos potenciales de rendimiento y, al mismo tiempo, generar una alternativa para los sistemas regantes del NOA mediante un esquema de doble cultivo primavera-verano.

“La hipótesis es que con siembras tempranas podrían superarse techos de 5000 kg, gracias a la mayor captura de radiación en periodos críticos del cultivo, y al riego para defendernos del calor. La idea es explorar esta alternativa con ensayos de fechas de siembra y ciclo”, explica el RTD de la Chacra.

También habrá que monitorear riesgos. Entre ellos, el estrés térmico hacia el final del ciclo, que podría afectar el rendimiento.

La Chacra Aapresid apuesta a una agricultura que no solo mide el desempeño de las prácticas actuales, sino que se anima a explorar nuevas combinaciones.

—
fuente: Prensa Gobierno de Córdoba

Artículos Relacionados

Volver al botón superior

Adblock Detectado

Considere apoyarnos deshabilitando su bloqueador de anuncios