
La relación entre Wanda Nara y Evangelina Anderson pasó por todas las etapas posibles: amistad, enfrentamientos mediáticos, años de distancia y, finalmente, una reconciliación que hoy sorprende a muchos.
El vínculo volvió a quedar en evidencia durante la despedida de Anderson de MasterChef Celebrity, donde Wanda —conductora del programa— le dedicó un mensaje de apoyo que emocionó a la modelo. La escena reflejó el presente cordial entre ambas, muy distinto al pasado marcado por fuertes cruces mediáticos.

Los inicios y la amistad que terminó mal
Ambas irrumpieron en el mundo del espectáculo casi al mismo tiempo. Wanda comenzó a hacerse conocida en los medios tras su supuesta relación con Diego Maradona, mientras que Evangelina ganó popularidad como bailarina en Pasión de Sábado.
Con el tiempo coincidieron en trabajos y llegaron a compartir escenario en temporadas teatrales de Villa Carlos Paz, lo que dio inicio a una relación de cercanía. Incluso, en ese período descubrieron que tenían un parentesco familiar lejano y se presentaban públicamente como primas.
Sin embargo, la cordialidad duró poco y el vínculo se rompió tras un conflicto que involucró al futbolista Maxi López, quien luego sería pareja de Wanda y padre de tres de sus hijos.
Escándalos mediáticos y años de distancia
La tensión creció cuando Anderson insinuó en una entrevista que López había intentado conquistarla antes de comenzar su relación con Wanda. Ese episodio detonó una fuerte pelea pública que se extendió durante años.
Con el paso del tiempo, las diferencias se trasladaron también a programas de televisión y redes sociales. Los cruces incluyeron indirectas durante sus participaciones en Showmatch y comentarios en Twitter, donde ambas protagonizaron varios intercambios polémicos.
En 2013, Evangelina incluso habló del conflicto en Intrusos, donde recordó momentos de fuerte tensión mediática entre ambas.
Los hijos, el punto de encuentro
Con los años, la rivalidad fue quedando atrás. El giro en la relación llegó cuando las familias comenzaron a compartir espacios cotidianos en el edificio Chateau Libertador, donde ambas vivieron durante un tiempo.
Las hijas de ambas se hicieron amigas y comenzaron a asistir al mismo colegio, mientras que los hijos mayores —como Valentino López, hijo de Wanda— comparten entrenamientos en las inferiores de River Plate junto a Bastian Demichelis.
Ese vínculo entre los chicos terminó acercando nuevamente a las madres.
De enemigas a amigas
En los últimos años, Anderson reconoció públicamente que con Wanda lograron construir una relación distinta. Los gestos de buena onda comenzaron a multiplicarse en eventos y redes sociales, hasta llegar al presente en el que comparten una relación cordial.
Casi dos décadas después de aquellos escándalos en el ambiente del espectáculo, la historia entre ambas parece haber cambiado de tono: hoy los conflictos quedaron atrás y, según cuentan, muchas veces se resuelven en un simple chat de mamis o en una charla cotidiana.

Seguí leyendo:




