
Su vida estuvo repleta de dificultades que hacen más valiosa su historia de superación. Linda Eddens-Tanner se paró frente al resto de los graduados en el Essex County College de New Jersey, Estados Unidos, a recibir su diploma de mejor alumna.
Alcanzó la meta luego de años de haber superado el abandono, el abuso, la falta de vivienda y un trastorno de atención que desde la institución sostuvieron que no le permitiría cursas las clases regulares.
De pie en el escenario, Eddens-Tanner se transformó en un ejemplo que enfrentó las adversidades de haber vivido en hogares de acogida para niños y logró alcanzar el título universitario.
La dura vida de Linda
El día de su nacimiento en Newark, Linda no regresó a casa del hospital con su madre biológica, quien sufría de profundos problemas psicológicos.
De inmediato fue puesta dentro del sistema de hogares de apoyo y acogida y a las 5 años fue adoptada por primera vez. Pero al poco tiempo la mujer que la adoptó falleció, y la pequeña volvió a ingresar en el sistema, donde permaneció en varios establecimientos y hasta fue retirada de uno por negligencia.

Junto a su hermana Emerald vivieron tiempo en Irvington, fueron diagnosticadas de TDAH (Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad) e inscriptas en una primaria para niños con necesidades especiales. Su hermana, a los 9 pudo incorporarse sin problema a una escuela tradicional pero no logró graduarse.
Por su parte, Linda permaneció en la escuela especial hasta octavo grado, un nivel que, según ella, los directivos la obligaron a repetir. Describe esta situación como devastadora porque se creía capaz de pasar a la siguiente matriculación.
A sus 14 se mudó a Pensilvania con una familia de acogida e ingresó a clases regulares pero a los 17 el comportamiento inadecuado de un miembro la obligó a mudarse de hogar otra vez. Aquí comenzó la etapa de “indigencia” para ella, viviendo en los sillones de sus amigos.
¿Qué vino después de la graduación de la secundaria?
Eddens-Tanner se graduó y logró ingresar por un semestre a la Universidad de Indiana de Pensilvania pero tuvo que retirarse cuando le quitaron la ayuda económica debido a que su madre adoptiva de Easton no presentó la documentación requerida.
Desde los 18 comenzó a trabajar en diversos empleos en supermercados o restaurantes, sin embargo se quedó sin hogar por segunda vez y debió dormir en su auto y ducharse en el gimnasio luego de que su compañera de piso no pagara la renta y las desalojaran.
El discurso de superación hacia sus compañeros

Eddens-Tanner apeló a su propia experiencia a la hora de hablar frente al resto de los graduados. Les aconsejó que podían ser sus propios consejeros.
“Comencé mi trayectoria académica en una escuela de educación especializada, donde a menudo me definían por mi TDAH. Me di cuenta de que tenía que ser yo quien cambiara esa narrativa” sostuvo desde el escenario.
Con su propio merito, logró ingresar a las clases regulares y se graduó de la secundaria como la mejor alumna de su promoción en Servicios Humanos y Sociales con un promedio de 4.0.
Eddens-Tanner, la primera de su familia en obtener un título universitario y una joven que vivió gran parte de su vida en hogares de transito planea continuar estudiando enfermería tras el título ya obtenido.
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