Unión Europea y Venezuela: el nuevo tablero que se abre para las exportaciones del agro argentino

Los primeros días del mes de 2026 quedarán marcados para el agro. Las puertas para poder vender al exterior la producción se abrieron, y muchas a la vez: la Unión Europea y Venezuela.

Luego de más de tres décadas de negociaciones, el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur marca un punto de inflexión para la inserción internacional de la Argentina. El canciller Pablo Quirno confirmó que el entendimiento será firmado el próximo 17 de enero en Paraguay y lo definió como “el acuerdo más ambicioso entre ambos bloques”, tanto por su alcance comercial como por su impacto estructural.

El ministro de Economía, Luis Caputo, agregó que el acuerdo MERCOSUR – UE nivelará a la Argentina frente a otros países que actualmente gozan preferencias con el bloque europeo, como Chile, México, Sudáfrica, Egipto, Marruecos, Ucrania, entre otros. “De esta manera, habrá reglas claras que brindarán previsibilidad y transparencia regulatoria en las disposiciones de rápido despacho, productos perecederos, reducción de inspecciones físicas y simplificación de procedimientos aduaneros”, aclaró.

El acceso preferencial a la Unión Europea —la tercera economía del mundo, con 450 millones de consumidores y cerca del 15% del PBI global— representa una oportunidad de escala difícil de igualar. Hoy, Argentina exporta a la UE unos US$ 7.000 millones e importa cerca de US$ 9.000 millones.

La harina de soja, el maní y el pescado encabezan las ventas, pero el margen de crecimiento es amplio: el país apenas explica el 3% de las importaciones totales europeas, en un mercado que compra productos agroindustriales por más de US$ 220.000 millones al año.

Según la Sociedad Rural Argentina, el acuerdo es especialmente relevante porque seis de cada diez dólares que exporta el país provienen del agro. En ese marco, la UE eliminará aranceles para el 92% de las exportaciones del Mercosur y otorgará acceso preferencial para otro 7,5%, lo que implica que el 99% de las exportaciones agrícolas del bloque se verán beneficiadas.

El entramado productivo alcanzado es prácticamente total: complejo sojero (harina, aceite, pellets y biodiésel), carnes bovina, aviar y porcina, economías regionales como frutas, maní, miel y arroz, además de pesca, vino fraccionado y biocombustibles. El esquema combina apertura inmediata (el 70% de los productos ingresará sin arancel desde el inicio) con desgravaciones graduales y cuotas específicas para sectores sensibles.

Entre esas cuotas se destacan 100.000 toneladas de carne bovina, 180.000 de carne aviar, 25.000 de porcina, un millón de toneladas de maíz y sorgo, 45.000 de miel, 60.000 de arroz, 30.000 de quesos y 650.000 de etanol. Las cuotas son para todo el Mercosur y requieren mecanismos internos de distribución.

Solo como ejemplo, y para magnificar el acuerdo, se exportan casi 30 mil toneladas de carne vacuna en la Cuota Hilton (cortes de alta calidad) a US$ 18.000, pagando un 20% de arancel. Ahora, ese impuesto se eliminará, lo que representa un ahorro de US$ 100 millones para la cadena. Y luego, se exportó por fuera de esa cuota otras 20.000 toneladas, pagando un arancel del 30% en promedio, lo que se sumaría más ahorro dependiendo de la cuota de los 100.000 toneladas que Argentina disponga.

Un punto central para el campo argentino es el compromiso de eliminar las retenciones a las exportaciones hacia la UE a partir del tercer año de vigencia del acuerdo. La principal excepción será el complejo sojero, que mantendrá un tope inicial del 18%, con una reducción gradual hasta el 14% en un plazo de diez años, según explicaron desde la SRA. Además, el capítulo sanitario y fitosanitario establece reglas claras, plazos y mecanismos de consulta que buscan limitar medidas arbitrarias y dar previsibilidad al comercio.

Mientras Europa se consolida como horizonte estratégico, el escenario latinoamericano también podría reconfigurarse. La detención de Nicolás Maduro y un eventual proceso de normalización institucional en Venezuela abren interrogantes y oportunidades para el comercio regional. Según el especialista en comercio exterior Gustavo Scarpetta, la relación bilateral con ese país se desplomó de manera dramática en la última década.

Argentina exportó a Venezuela US$ 2.220 millones en 2012, cuando era su quinto destino de exportación. Desde entonces, las ventas cayeron un 85% en doce años y, con cifras provisorias de 2025, apenas alcanzaron los US$ 101 millones. Hoy, el maíz explica el 66% de lo exportado y las arvejas el 9%.

En su mejor momento, Venezuela demandaba grandes volúmenes de alimentos e insumos argentinos: más de 330.000 toneladas de leche en polvo, 300.000 de aceite de soja, casi 190.000 de carne y 160.000 de maíz, además de autos, medicamentos e insumos para la industria petrolera.

En este contexto, una recuperación económica venezolana no sería inmediata, pero sí relevante para el agro argentino y para la reconstrucción del comercio regional.

De todas maneras, cabe mencionar que uno de los más afectados con el envío de leche en polvo a Venezuela fue la cooperativa SanCor, quien entró en concurso preventivo de acreedores en 2025. Una de las razones, además de conflictos con el personal y el gremio que se dieron en los últimos años que derivó en el bloqueo de las plantas, fue una deuda del gobierno chavista de US$ 18 millones.

fuente: CLARIN

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