
El interés por mejorar el rendimiento físico y la salud durante el entrenamiento llevó a muchas personas a incorporar distintos accesorios o prendas deportivas. Entre ellos, los chalecos lastrados ganaron popularidad en rutinas de ejercicio y programas de pérdida de peso.
Sin embargo, especialistas en salud y ejercicio advierten que el uso de este tipo de equipamiento requiere ciertas precauciones.
La evidencia científica reciente comenzó a analizar cómo influyen estas prendas en el sistema musculoesquelético y en la salud ósea, un aspecto clave en el envejecimiento y la prevención de lesiones.
En ese contexto, un equipo de investigadores analizó qué ocurre cuando estas prendas se utilizan durante procesos de pérdida de peso, especialmente en adultos mayores.
Una universidad de Carolina del Norte hizo un ensayo sobre el uso de chalecos lastrados para entrenar
Una reciente investigación analizó el impacto del uso de chalecos lastrados durante procesos de pérdida de peso, particularmente en adultos mayores. El estudio forma parte del ensayo clínico INVEST in Bone Health, desarrollado por especialistas de la Wake Forest University, y evaluó cómo este tipo de carga externa puede influir en la densidad mineral ósea.

Los resultados indicaron que la reducción de peso corporal, aunque beneficiosa para la salud metabólica, puede tener efectos negativos sobre el sistema óseo. La pérdida de masa corporal disminuye la carga mecánica que normalmente soportan los huesos, lo que puede derivar en una reducción de la densidad mineral ósea y aumentar el riesgo de fracturas.
En este contexto, los investigadores analizaron si sustituir parte del peso perdido mediante chalecos lastrados podía contrarrestar este efecto. El profesor asociado Jason Fanning, líder del estudio, explicó que la idea fue evaluar si mantener un estímulo mecánico similar al del peso corporal previo ayudaría a preservar la salud ósea durante los procesos de adelgazamiento.
El ensayo incluyó diferentes grupos de participantes: uno que realizó únicamente pérdida de peso, otro que combinó la reducción de peso con entrenamiento de resistencia y un tercero que utilizó chalecos lastrados durante al menos ocho horas diarias mientras seguía un programa de descenso de peso. Mediante dispositivos de monitoreo se registró la actividad física y el tiempo que cada persona permanecía en posición vertical, es decir, de pie o caminando.
Los investigadores observaron que el grupo que utilizó chalecos lastrados mostró cambios positivos en la densidad mineral ósea, especialmente cuando los participantes permanecían más tiempo en posición vertical. Según los autores del estudio, esto sugiere que la carga mecánica adicional puede estimular el sistema esquelético de manera similar al peso corporal previo.
Aun así, subrayan la importancia de utilizar estas prendas bajo orientación profesional, ya que el peso, el tiempo de uso y el contexto del entrenamiento deben adaptarse a cada persona. Las futuras investigaciones buscarán definir cuáles son las cargas óptimas y las condiciones más adecuadas para maximizar los beneficios sin generar riesgos.
—



