Una editorial francesa aplicará un software de detección y en la Argentina premiarán a …

Tras los casos de uso no declarado de herramientas de inteligencia artificial (IA) en varios libros de ficción en Francia, como la ópera prima del haitiano-canadiense Thélyson Orélien, el holding editorial francés Madrigall (propietario de sellos como Gallimard, Flammarion, Denoël y Casterman, entre otros) anunció que, a partir de 2027, someterá los manuscritos de sus editoriales a un software de detección para saber si fueron escritos sin IA o con IA y, en ese caso, con qué porcentaje. Los algoritmos pugnan por el dominio de la industria editorial.

Especialistas indicaron que los sistemas de detección no solo son falibles sino que además muchas veces “detectan” como uso de IA recursos habituales en la escritura, como copiar y pegar o desgrabar audios. Como existen muchos “falsos positivos” de los sistemas de detección en archivos PDF, los expertos aconsejan aplicarlos a archivos de texto o Word. Por otro lado, son los autores (inéditos o no) quienes deberían autorizar ese análisis de IA que, paradójicamente, “alimentaría” los modelos de lenguaje de la IA.

No obstante, el empresario y editor francés Antoine Gallimard comunicó a los editores de su grupo, por correo electrónico, que a partir de enero de 2027, todos los textos recibidos serán analizados por un software de detección de IA. La medida afecta a todas las editoriales del cuarto grupo editorial más importante de Francia, que tiene sellos como POL, Minuit y J’ai lu, además de los mencionados. No se especificó cuál será el software en cuestión ni las consecuencias de un resultado positivo para la publicación de un libro. Tampoco se informó si el sistema de detección se aplicará también a las traducciones.

Según reveló la emisora France Inter, en la editorial Albin Michel ya se utiliza un software de detección, aunque su veredicto no es un criterio decisivo para la publicación. La revisión humana sigue siendo la prioridad.

Semanas atrás, la editorial quebequense Boréal anunció el fin del contrato con Orélien tras una revisión de los documentos de trabajo de su primera novela, C’était ça ou mourir [Era eso o morir], publicada en Francia por la editorial Grasset, que reveló el uso de IA. El análisis encargado por la editorial canadiense reveló que se habían encontrado rastros de etiquetas relacionadas con la IA en los metadatos. Sin embargo, la empresa admite que ignora hasta qué punto esto influyó en el proceso de escritura. El autor haitiano-canadiense sigue negando el uso de IA.

Los resultados que arroja el detector Pangram siguen provocando polémicas en el mundo editorial y literario. Días atrás, un informe publicado por El País denunció que la novela ganadora de la primera edición del Premio Internacional de Novela Breve Almadía Ventosa-Arrufat, Donde trabaja el agua, del peruano David Silva Rojas, habría usado IA en un 99%. Pese al porcentaje inverosímil que tres prestigiosas escritoras no pudieron detectar, los organizadores del certamen comunicaron que procederían a una revisión detallada de la novela. Almadía y la Fundación Ventosa-Arrufat lanzaron la segunda edición del certamen, con el mismo jurado: la mexicana Cristina Rivera Garza, la ecuatoriana Mónica Ojeda y la argentina Selva Almada.

En simultáneo con los escándalos, en Francia se lanzó el Premio Pascal de Literatura para libros coescritos con IA que sirvan para “alertar o ayudar a resolver de una manera original uno de los desafíos ecológicos, sociales y éticos que amenazan a la humanidad”, según informaron los organizadores.

La Argentina no se queda atrás. Ediciones Prompt, a cargo de los escritores Walter Godoy y Camilo Sce, acaba de anunciar la primera edición del Concurso Internacional de Novela Breve con Inteligencia Artificial destinado a personas mayores de 18 años, de cualquier nacionalidad, que presenten obras originales escritas en español.

El concurso “busca reconocer obras literarias que exploren las posibilidades narrativas, estéticas y conceptuales de la escritura contemporánea mediante el uso de inteligencia artificial generativa”. Al menos un 60% de la obra -de 20.000 a 40.000 palabras- debe estar escrita con IA. La iniciativa surgió tras la polémica desatada en Hispanoamérica por el dictamen de Pangram en la verificaión del presunto origen no humano de Donde trabaja el agua. “El uso de inteligencia artificial no será motivo de descalificación: constituye una condición central de esta convocatoria”, se lee en las bases.

Si bien se admitirán personajes, situaciones, conflictos y representaciones de ideas controvertidas, “incluidas aquellas relacionadas con la violencia, la discriminación, el racismo, la xenofobia, el odio o las conductas ilegales”, serán rechazadas las obras que funcionen como vehículos de propaganda o panfletos destinados a promover, justificar o difundir discursos de odio contra personas o grupos y conductas ilegales.

El cierre de la convocatoria es el 28 de abril de 2027 y el anuncio de la obra ganadora será el 1° de mayo del año próximo; el premio consiste en la publicación de la novela ganadora. La recepción de originales se hace en el mail promptediciones@gmail.com.

Por Daniel Gigena

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fuente: GOOGLE NEWS

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