
Llegaron a la Patagonia desde Costa Rica para estudiar Biología y hoy participan en concursos con imágenes que combinan ciencia, creatividad e inteligencia artificial.

Brandon Antonio Segura Torres y Priscilla Vieto Bonilla, los jóvenes científicos.
La pandemia, un microscopio comprado para estudiar desde casa y una curiosidad insaciable fueron el punto de partida de una historia que hoy cruza fronteras. Lo que comenzó como una estrategia para no perder práctica académica terminó convirtiéndose en una carrera paralela, reconocida en concursos científicos y artísticos de todo el mundo. Desde Bariloche, una pareja de estudiantes de Biología logró que imágenes microscópicas de insectos, cristales y microorganismos sean premiadas por universidades y organismos internacionales, combinando ciencia, arte y tecnología.
Brandon Antonio Segura Torres y Priscilla Vieto Bonilla son los responsables de este innovador proyecto. Ambos estudian la Licenciatura en Ciencias Biológicas en Bariloche y planean recibirse en los próximos dos años. Mientras avanzan en la carrera, combinan el estudio con trabajos independientes y proyectos de investigación, lo que les permitió adquirir experiencia en campo y laboratorio.
Su formación está orientada a distintas áreas: Brandon proyecta enfocar su tesis en inteligencia artificial aplicada a levaduras, mientras que Priscilla se inclinará por la parasitología. La elección de Bariloche como lugar de formación estuvo motivada por la diversidad de instituciones científicas y el entorno natural, ideal para la investigación biológica.
El proyecto nació lejos de los grandes laboratorios, en un entorno doméstico y con equipamiento modesto. Con el tiempo, se transformó en una propuesta visual que llamó la atención de profesores, jurados y especialistas de distintas disciplinas. Las fotografías no solo tienen valor científico, sino también estético, y buscan acercar el conocimiento a un público amplio a través de imágenes impactantes y fáciles de comprender.
Alas de mariposa con polen de girasol.

“Fotciencia” del concurso intenrancional de La Fundación Española para la Ciencia y Tecnología FECYT. Alas de mariposa con polen de girasol. Primer lugar en categoría “micro”
La historia comienza en Costa Rica, pero se consolida en la Patagonia. Hace siete años, la joven pareja decidió emigrar a Argentina para formarse como científicos. Buscaban una carrera universitaria, un entorno académico sólido y, en lo posible, nieve. Tras una primera experiencia en Mendoza, descubrieron que la biología era el camino que mejor se ajustaba a sus intereses y que Bariloche ofrecía un ecosistema científico ideal.
La elección no fue casual. La ciudad rionegrina se destaca por la presencia de instituciones científicas, centros de investigación y una universidad pública con fuerte tradición en ciencias naturales. Ese contexto fue decisivo para instalarse en la región y comenzar la Licenciatura en Ciencias Biológicas en la Universidad Nacional del Comahue.
Con el paso del tiempo, se nacionalizaron argentinos y comenzaron a construir su carrera académica en la Patagonia, con la idea de aportar al desarrollo científico local.
Una pasión que une ciencia, arte y fotografía
Muy atraídos por el arte y la fotografía, decidieron conjugar esa pasión con la ciencia. La pandemia fue el punto de inflexión: con los laboratorios cerrados, compraron un microscopio para continuar sus estudios desde casa. Allí comenzaron a observar insectos, polen, microorganismos y todo tipo de muestras, y descubrieron un universo visual que hasta entonces estaba oculto a simple vista.
Tercer lugar en el concurso de imagen SEM de la universidad de Purdue de Estados Unidos.

Tercer lugar en el concurso de imagen SEM de la Universidad de Purdue de Estados Unidos. Es un microfósil de diatomea de las minas de ingeniero Jabobacci. Imagen SEM coloreada digitalmente a mano.
Las primeras imágenes eran parte de un ejercicio académico, pero rápidamente notaron que podían mejorar la técnica y darle un enfoque estético. Experimentaron con iluminación, enfoques múltiples y composiciones visuales más elaboradas, transformando registros científicos en piezas visuales atractivas.
Sus profesores advirtieron el potencial del trabajo y los incentivaron a participar en concursos científicos y artísticos, una práctica común en universidades y centros de investigación, pero poco conocida por los estudiantes. Desde entonces, comenzaron a buscar convocatorias, enviar sus imágenes y competir con investigadores y universidades de todo el mundo.
Una de las ideas centrales de su trabajo es “encontrar la belleza en lo pequeño y lo inesperado”. Para ellos, una mota de polvo, un insecto común o un grano de polen pueden revelar estructuras complejas y visualmente impactantes. Muchas de las imágenes premiadas fueron tomadas en el patio de su casa, en salidas de campo o durante prácticas académicas.
En ese proceso, descubrieron que la microscopía no solo es una herramienta científica, sino también una fuente inagotable de inspiración artística. Las estructuras microscópicas, los patrones geométricos y los colores ocultos se transforman en paisajes visuales que sorprenden incluso a especialistas.
Mención de honor en el concurso de de la universidad de Purdue “USA”. La imagen es una proliferación de hongos creciendo sobre el ojo compuesto de una polilla.

Premios internacionales y reconocimiento académico
Uno de los primeros grandes reconocimientos llegó con el concurso Fotciencia, organizado por el Ministerio de Ciencia de España. Allí ganaron con una imagen de alas de mariposa en gran aumento, cubiertas de granos de polen. El ejemplar pertenece a una especie local conocida como “ojitos del sur”, una polilla típica de la región andina patagónica.
También participaron en un concurso de la Universidad de Purdue, en Estados Unidos, centrado en imágenes obtenidas con microscopio electrónico de barrido, una tecnología de alto costo que puede superar el millón de dólares. Gracias al acceso brindado por un profesor del Centro Atómico, lograron utilizar este equipo y enviar sus imágenes. En esa competencia obtuvieron el tercer lugar con una microalga hallada en la zona de Ingeniero Jacobacci, cuya estructura fue comparada con un pequeño coliseo romano.
En el mismo certamen, participaron en una categoría que combinaba microscopía e inteligencia artificial. Las imágenes originales del microscopio electrónico son en blanco y negro, por lo que aplicaron técnicas de inteligencia artificial para añadir colores y texturas, generando representaciones artísticas de ecosistemas microscópicos. Ese trabajo fue reconocido con una mención de honor.
Una de las particularidades de su trayectoria es que compiten con universidades de Estados Unidos, Europa y Asia, y con investigadores de prestigio mundial. A pesar de ser estudiantes de grado, lograron posicionarse en concursos de alto nivel, lo que sorprendió incluso a ellos mismos.
Primer lugar en Wiki Science Foto Física Sudamérica. Son cristales de vitamina C vistos con luz polarizada.

Primer lugar en Wiki Science Foto Física Sudámerica. Son cristales de vitamina C vistos con luz polarizada.
El reconocimiento no solo valida su trabajo, sino que también pone en valor la formación universitaria pública y el potencial de los estudiantes latinoamericanos en escenarios globales.
La ciencia hecha en casa
Otro hito fue el concurso sudamericano Foto Física, organizado por Wikipedia. Allí ganaron el primer lugar con una imagen de cristales de vitamina C, obtenidos a partir de un suplemento dietario cristalizado en laboratorio. La estructura cristalina generó una imagen visualmente impactante y permitió mostrar un fenómeno físico de forma atractiva.
El segundo puesto fue para una fotografía de una flor observada bajo patrones de luz ultravioleta, una técnica utilizada en documentales científicos para mostrar cómo ven los insectos el mundo. Inspirado en el trabajo del divulgador británico David Attenborough, Brandon buscó replicar el efecto sin recurrir a equipos costosos. Tras investigar la física del fenómeno, diseñó un filtro casero con una inversión mínima, logrando visualizar patrones invisibles para el ojo humano.
El resultado fue una imagen de una flor común, conocida como Rudbeckia, transformada en un paisaje violeta y naranja que revela la percepción visual de los insectos. Esa fotografía fue premiada y destacó por su enfoque didáctico y creativo.
Flor Rudbeckia vista con el filtro “Paso de banda UV”

Flor Rudbeckia vista con el filtro “Paso de banda UV” para ver patrones UV escondidos a simple vista, patrones que los insectos pueden ver.
Publicaciones, divulgación científica y el camino hacia el futuro
El trabajo de la pareja no se limitó a concursos. Publicaron un artículo en la revista Carnotaurus del Museo Argentino de Ciencias Naturales de La Plata, donde abordaron la relación entre ciencia, arte e inteligencia artificial. Además, participaron en charlas y espacios de divulgación, incluyendo instancias vinculadas al formato TED, donde expusieron su enfoque interdisciplinario.
Su propuesta busca romper la barrera entre el mundo académico y el público general. A través de imágenes atractivas, intentan despertar interés por la ciencia y mostrar que el conocimiento no es solo un conjunto de datos, sino también una experiencia visual y creativa.
Ambos planean continuar su carrera científica en Bariloche, aprovechando el ecosistema de investigación de la región. Su objetivo es desarrollar proyectos que integren biología, tecnología e inteligencia artificial, y seguir trabajando en divulgación científica a través de imágenes.
La historia de Brandon y Priscilla es también la historia de la migración académica, la vocación científica y la creatividad aplicada al conocimiento. Desde Costa Rica hasta la Patagonia, encontraron en la Universidad del Comahue un espacio para crecer y proyectarse internacionalmente.
flor Rudbeckia

La ciencia como puente con la sociedad
Para la pareja, los premios son importantes, pero no son el objetivo final. Su motivación principal es acercar la ciencia a las personas a través de la belleza visual. Consideran que una imagen impactante puede despertar curiosidad, generar preguntas y motivar a nuevas generaciones a interesarse por la investigación.
En un contexto donde la ciencia suele percibirse como algo distante o inaccesible, su trabajo demuestra que el conocimiento puede ser cercano, creativo y visualmente atractivo. Con un microscopio, ingenio y pasión, lograron transformar lo invisible en una ventana al mundo científico.
La experiencia de esta pareja de estudiantes extranjeros que eligieron la Patagonia como hogar académico refleja el potencial de la universidad pública y la capacidad de la ciencia para inspirar. Desde Bariloche, sus imágenes recorren el mundo y muestran que, incluso en lo más pequeño, hay universos por descubrir.
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